UNA. Porque cada uno de los planos que componen esta película es una lección de saber colocar la cámara, de iluminación, de composición. DOS. Porque, para desilusión de quienes esperaban un “Seven 2”, David Fincher construye un relato sobrio y más inquietante pues viene a decirnos que, en realidad, el mal habita entre nosotros, y su rostro es tan común y corriente como el nuestro. TRES. Porque alberga una reflexión bien potente sobre cómo los medios de comunicación pueden acabar dependiendo de un asesino en serie tanto como él de ellos. CUATRO. Porque la reconstrucción del San Francisco de los años setenta es de las que quitan el aliento… y para colmo, parece que lo hace sin esfuerzo. CINCO. Porque los intérpretes están que se salen, del primero al último (bueno, quizás Robert Downey Jr. un poco pasado, es verdad).

SEIS. Porque nos muestra los intrincados mecanismos de la obsesión, empezando por el protagonista, interpretado por Jake Gyllenhaal, que acaba hipotecando toda su vida por algo que sólo a posteriori, y de manera imprevista, acabará dándole beneficios (¡y menudos beneficios!). SIETE. Porque las secuencias de los crímenes de Zodiac (y del “presunto Zodiac”) son magistrales: la del pantano, sin apenas sangre, se cuenta entre una de las más angustiosas que quien esto firma ha visto en mucho tiempo. OCHO. Porque el montaje es digno de Oscar® (aunque no se lo vayan a dar). NUEVE. Porque posee un guión de hierro de James Vanderbilt. DIEZ. Porque los que dicen que David Fincher puede ser el nuevo Stanley Kubrick quizá no anden tan desencaminados: al tiempo; por lo pronto nos queda esta maravilla que es “Zodiac”.
En la imagen: Fotograma de “Zodiac” - Copyright © 2007 Paramount Pictures, Warner Bros. Pictures y Phoenix Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

