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Miércoles 30 Enero 2008

Puede que se esté convirtiendo en costumbre contar con la presencia de un niño en las nominaciones a los Oscar®. O más concretamente, una niña: si el año pasado fue Abigail Breslin la que fue incluida en la categoría de Mejor Actriz Secundaria por su participación en “Pequeña Miss Sunshine”, éste le ha correspondido a Saoirse Ronan por su intervención en “Expiación: Más allá de la pasión”, lo que la convierte en la última, por el momento, de una línea que incluye a Anna Paquin, que se llevó la estatuilla con sólo 11 años de edad, en 1993, por su papel en “El piano” (uno de esos premios, por cierto, que la perspectiva descubre como excesivos, porque su carrera posterior aún no ha servido para confirmar tan arrebatador arranque).

¿Sucederá lo mismo con Saoirse Ronan? El tiempo lo dirá, pero lo que no se puede negar es que esta chica borda en la cinta de Joe Wright una interpretación de las que quedan grabadas a fuego en la retina. De hecho, para todos los que conocíamos previamente la novela, sería difícil encontrar a nadie que pudiera representar mejor el difícil, contradictorio, bullente de imaginación, caprichoso, impulsivo y fantasioso personaje que pone en marcha la acción del libro. Su capacidad para expresar matices con una sola mirada, con un solo gesto, de transmitirnos los vericuetos de sus pensamientos, es de las que definen a las grandes actrices. Ahora sólo falta que lo confirme en sus próximas películas, como “City of Ember” o la esperadísima adaptación de la novela “Desde mi cielo” de Alice Sebold, “The lovely bones”, que firma Peter Jackson. Así sabremos si ha sido Joe Wright el que obró el milagro, o si verdaderamente nos encontramos ante alguien que dejará huella. Y tengo el pálpito de que puede ser lo segundo.

En la imagen: Saoirse Ronan en ”Expiación: Más allá de la pasión” - Copyright © 2007 Universal Pictures, Studio Canal, Relativity Media y Working Title Films. Foto por Alex Bailey. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 11 Diciembre 2007

No hay mejor perspectiva para juzgar una obra cinematográfica que el tiempo. Y los años transcurridos desde el estreno de la primera entrega de “El Señor de los Anillos”, “El Señor de los Anillos: La comunidad del Anillo”, e incluso desde la última, “El Señor de los Anillos: El retorno del rey”, no hacen más que confirmar lo que entonces sólo podía atisbarse: la profunda huella que iba a dejar en el cine que a partir de ese momento se hiciese. Pocas cintas pueden jactarse de señalar una inflexión, una marca indeleble que modifique el rumbo de un arte; la obra magna de Peter Jackson, ya sin discusión, se cuenta entre ellas. Y si necesitamos alguna prueba, basta con leer las críticas, reseñas y comentarios sobre muchas de las películas que se estrenan.

De hecho, podría decirse que ya sólo es posible abordar la fantasía al “estilo Anillo” o al “otro” (un “otro” que tiene, sobre todo, dos sagas como principales representantes: Harry Potter y Narnia). Y tanto por similitud (“Beowulf”) como por diferencia (“La brújula dorada”), el marco de referencia, el nivel, lo marca la adaptación de la obra de J.R.R. Tolkien. ¿Podía siquiera imaginar Jackson lo que tenía entre manos cuando abordó un proyecto que tantos consideraron suicida? Quizá no, o tal vez sí, quizás vio que Frodo estaba destinado a codearse con Luke Skywalker; lo que aún no está nada claro es por dónde va a continuar su camino. Al contrario que George Lucas, que comprendió que había tocado techo como director y prefirió convertirse en una especie de industrial, Jackson insiste en seguir aferrado a la silla y meterse en nuevos proyectos. Difícil cuando tienes la sombra de “El Señor de los Anillos: Las dos torres” marcando tu grandeza pero, probablemente, también tus limitaciones.

En la imagen: Fotograma de “El Señor de los Anillos: Las dos torres” - Copyright © 2002 New Line Cinema, The Saul Zaentz Company y WingNut Films. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.