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Jueves 17 Abril 2008

Otro soso fin de semana cinematográfico se nos viene encima. De hecho, casi se puede decir que “Elegy” es la propuesta más estimulante de la cartelera, y eso que personalmente no me entusiasmó demasiado “La vida secreta de las palabras”, el último largometraje de su realizadora (la premiadísima Isabel Coixet); no obstante, siento un especial aprecio por “Mi vida sin mí”, cinta que nadie debería perderse, de ahí que sea lógico que, a priori, su nueva película resulte la más estimulante de la cartelera, sobre todo si tenemos en cuenta que en su reparto nos topamos con nombres tan importantes como los de Penélope Cruz, Ben Kingsley, Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard y Marci T. House (tranquilidad, no se extrañen si no lo conocen, pero es que aparece en los créditos de “Bizarro”, un entretenidísimo capítulo de “Smallville”, serie que se rueda en Vancouver, una ciudad a la que es muy aficionada la directora española).

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En fin, dejemos a un lado semejantes divagaciones, sin duda provocadas por lo poco que hay que contar de las novedades que durante estos días llegarán a nuestros cines. “Expediente Anwar” se estrena tras no pocos retrasos y cambios de título, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta su fracaso en la taquilla estadounidense, y ello a pesar de que sus protagonistas son los acaramelados Jake Gyllenhaal y Reese Witherspoon. En cuanto a los que quieran pasar el rato con películas banales y descaradamente comerciales, tranquilidad, las distribuidoras siempre piensan en ustedes, de ahí que tengamos que tragarnos la cinta de terror de turno (“Las ruinas”) y un “drama existencialista” sobre las bondades de las Artes Marciales Mixtas (“Rompiendo las reglas”).

En la imagen: Penélope Cruz y Ben Kingsley en “Elegy” - Copyright © 2008 Lakeshore Entertainment. Distribuida en España por On Pictures. Todos los derechos reservados.

Miércoles 20 Febrero 2008

Aunque parezca mentira, el cine español ha tenido recientemente a Isabel Coixet en la Berlinale, y con ella una muestra de la salud de hierro de nuestra cinematografía. Digo que “aunque parezca mentira” porque, de nuevo, la directora catalana ha vuelto a rodar en inglés, con un equipo técnico y artístico más de fuera que de dentro, y ahora con producción americana. Dice que sus historias “piden” la lengua de Shakespeare como vehículo idóneo para trasmitir, a media voz, sentimientos profundos y dolorosos…, como si Cervantes no supiera calar en el alma humana y en sus entresijos. Pero hace bien y demuestra inteligencia en su modo de proceder, si encuentra más ayudas y ecos lejos de nuestras fronteras, y se desmarca así de tanta gallina clueca y endogámica. En la capital germana presentaba estos días “Elegy”, que —como su título apunta— llora por un amor que nace ya moribundo al tener incubado el miedo a envejecer. Los enamorados son un carismático profesor interpretado por Ben Kingsley, mujeriego y burgués que seduce a sus alumnas cuando éstas abandonan tal condición, y nuestra Penélope Cruz como joven cubana convertida en objeto de placer y también de dolor y celos, y con Patricia Clarkson completando el triángulo amoroso.

No es nueva esta óptica en el cine de Coixet. Podríamos decir que todo él está transido por esta dualidad amor-muerte y por las dificultades para llevarlo a término, por sensaciones agridulces de enamoramiento y pérdida, por silencios elocuentes y heridas nunca manifestadas (tema nuclear de “Cosas que nunca te dije”, y su versión de época “A los que aman”). Es un cine delicado y sensible, que gira sobre la necesidad de amar y el miedo al compromiso, siempre con la muerte acechando y determinando el actuar (“Mi vida sin mí”), con un pasado que hace enmudecer a los enamorados y cuyas llagas abiertas sangran y gritan por el afecto perdido o mancillado (“La vida secretas de las palabras”). Un microcosmos temático y también estético para historias interiores y emocionales, donde sus frágiles y desconcertados personajes luchan entre la inseguridad y la pasión contenida, que precisan de un ritmo contemplativo con el que reposar sus inquietudes y hacer confidencias al espectador.

Cine poético e intimista de quien busca lo auténtico y no se conforma con la imagen posmoderna que se consume y fagocita en sí misma —de ahí tanta imagen digital y teléfono como sucedáneo de la relación personal, que aparecen en sus films—, con el sentimiento efímero y fugaz que pueda aportar un helado de chocolate o unas caricias reparadoras. Desencantos amorosos y evanescencia del tiempo al estilo Wong Kar Wai, con cámara fija y primeros planos que buscan el alma doliente en el rostro del protagonista, metáforas que hablan de la soledad de manera nada pretenciosa, ambientes fríos e impersonales en los que congelar y cicatrizar el dolor. Ahora nos queda la duda de si “Elegy” continuará con este cine de sensaciones, o si dará una vuelta de tuerca para dotar a sus personajes de una mayor profundidad antropológica, porque dar más de lo mismo… puede llegar a cansar hasta a sus incondicionales. También nos gustaría ver si Coixet es capaz de una mayor versatilidad y variación de género, una vez demostrado que domina este cine de sentimientos a flor de piel.

En las imágenes: Arriba, Ben Kingsley y Penélope Cruz en “Elegy” © 2008 On Pictures. Todos los derechos reservados. Abajo, Sarah Polley en ”Mi vida sin mí” © 2002 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.