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Miércoles 2 Abril 2008

Desde los tiempos de Babel —y no me refiero a la película de Alejandro González Iñárritu—, la lengua se convierte en un obstáculo para el entendimiento entre los hombres. Y eso en el cine se traduce en la polémica entre ver los films en versión original o doblarlos al idioma nacional. El dilema es viejo y ha sido muy debatido. Los partidarios de mantener el idioma de rodaje/producción alegan la pureza del producto y de los matices de dicción (la fonética dice mucho de un pueblo y de la historia contada) y la expresividad de las interpretaciones; se respetaría así la voluntad del equipo técnico-artístico, y el lenguaje enriquecería la ambientación, las motivaciones de los personajes y el trasfondo socio-cultural de la cinta. También apuntan que, al margen del dominio de idiomas del espectador, unos buenos subtítulos acaban por leerse con facilidad, sin tener que perderse otros aspectos de la imagen. Parecidos razonamientos dan quienes defienden la versión doblada, apoyándose en esa misma necesidad de captar cada expresión y gesto que sólo una mirada atenta a la imagen —y no al subtítulo— puede alcanzar. Aunque éstos suelen ser también quienes opinan que el cine debe distraer y que no es conveniente poner al espectador obstáculos que le hagan odioso/trabajoso el haberse sentado en la butaca.

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Así las cosas, esos mismos planteamientos dejan ya entrever las motivaciones de unos y otros: en general, los cinéfilos prefieren la versión original, y el espectador ocasional y que sólo busca descanso y entretenimiento opta por lo doblado. Simplificando, también quedaría establecida la diferenciación entre cine cultural (en sentido amplio) y blockbuster (de consumo), entre quienes quieren películas que recojan los matices y quienes eligen lo convencional. Quizá el dilema planteado quede entonces resuelto, en parte, diciendo que no hay problema en “John Rambo” o “10.000” en versión doblada porque el retrato de personajes y situaciones no son el quid de la cinta, mientras que es un “delito” que no se respete el idioma de películas como “Eleni”, de Theo Angelopoulos, o “No es país para viejos”, de los hermanos Coen, por ejemplo, donde lo cultural y personal es esencial. Para quien esto escribe, ver cine exige hacerlo en versión original y con buenos subtítulos (traducción cuidada y velocidad adecuada), mientras que para entretenerse con un producto de ocasión no importa que sea doblado porque no esconderá muchas capas y se olvidará al poco tiempo. Además, ahora que los políticos han comenzado a preocuparse por los idiomas en la educación, mantener la V.O. siempre sería una ayuda decisiva en esa tarea, y al final todos saldríamos ganando.

En la imagen: Escena de “Eleni” - Copyright © 2004 Theo Angelopoulos Film, Greek Film Centre, Hellenic Broadcasting, Attica Arts Productions, Bac Films, Intermedias y Arte France. Distribuida en España por Tornasol Films, Ensueño Films y Alta Films. Todos los derechos reservados.

Miércoles 27 Febrero 2008

Aparte de la cintas que abordan directa o tangencialmente el suceso del 11-S, parece que el cine norteamericano vuelve a ser espejo e instrumento para la refundación de los Estados Unidos. Ya lo fue en sus primeros momentos, cuando el western narraba la génesis de una civilización que se abría paso hacia el oeste —la frontera—, para después hurgar en los bajos fondos de las ciudades y dar origen al cine de gánsters y negro. Eran tiempos de forja de un Estado de prosperidad y libertades, de gentes que se hacían a sí mismos y vendían optimismo e ideales al mundo entero. Pero el tiempo pasó, llegó Vietnam y la Guerra Fría, y más tarde la crisis del petróleo…, y el cine comenzó a reflejar también una pérdida de ilusión, y apareció cierto escepticismo y temor en la joven nación americana, aunque el peligro estaba aún lejos. Con el nuevo milenio algo pareció cambiar cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo, y su seguridad en sí mismos también se derrumbaba. Era preciso volver a andar el camino recorrido, empezar a mirar al exterior sin altivez y al interior sin ingenuidad: una vía de autocrítica que cuestionase sus orígenes, sus métodos, su filosofía política: Gus van Sant, Martin Scorsese y Ridley Scott firmaban, entre otras muchas, cintas como “Elephant”, “Gangs of New York” o “American gangster”, respectivamente.

Por eso, no extraña que ahora hayan concurrido en su carrera hacia los Oscar® varios títulos que respiran la misma necesidad de espacios abiertos como los del Monument Valley de John Ford, de una frontera móvil hacia la que huir y donde tomar aire o hacer fortuna, y de una violencia y ambición que respondan a pulsiones interiores de individuos inquietos y desorientados, cuando no paranoicos. Ahí están el psicópata asesino que encarna Javier Bardem en “No es país para viejos”, un individuo desarraigado e imprevisible; o el avaricioso sin escrúpulos que se alía con cualquiera con tal de lograr su sueño, y que le ha dado a Daniel Day-Lewis su estatuilla por “There will be blood (Pozos de ambición)”; o también el cobarde Robert Ford que mató por la espalda a su admirado Jesse James, para ocupar su puesto de gloria en la Historia; por no hablar del lujurioso juez y su vengativo y criminal barbero Sweeney Todd que Tim Burton acaba de llevar a la pantalla. Individuos sin moral ni raíces, con venganza y violencia en las venas, auténticos centauros del desierto que parten hacia California en busca de petróleo, hacia El Paso para recuperar una maleta llena de dólares, o que vuelven a su Londres natal para saciar su sed de sangre.

En esta nueva búsqueda de identidad, de contenido a una vida vacía o de una seguridad que no tienen, hay también “nuevos americanos” que deciden emigrar a tierras vírgenes. Es la opción del joven Christopher McCandless, que cogió sus maletas —mejor dicho, que quemó sus maletas— para cruzar la frontera de la civilización corrupta o hipócrita, y fundirse en la Naturaleza pura de Alaska. Un viaje a su propio interior o a ninguna parte, porque —como sus colegas de ficción— la muerte le sobrevino en la mayor de las soledades y desamparos: Chigurh o el propio sheriff Bell, Robert Ford, Sweeney Todd, Christopher, Daniel Plainview… individuos desclasados y al margen de la comunidad (tan nuclear en el cine de Ford) y del sistema…, en definitiva, fracasos del sueño americano.

En las imágenes: Arriba, momento del rodaje de “American gangster”; abajo, fotograma de “Hacia rutas salvajes” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 26 Febrero 2008

Una vez más se repite la historia: los chicos que irrumpieron en el panorama cinematográfico con su mirada desinhibida, desacomplejada y fresca, con una mezcla de dominio, respeto y burla de todos los referentes de la Historia del Cine, han terminado obteniendo el reconocimiento institucional con el que, quizá, nunca soñaron cuando empezaron. Porque la lluvia de Oscars® derramada sobre los hermanos Coen (de hecho, hasta tres veces subieron al escenario para recoger otras tantas estatuillas) por su última y prodigiosa obra, “No es país para viejos”, viene a certificar lo que ya el estilo de la cinta anunciaba: los Coen son, en la actualidad, unos clásicos. Maravillosamente clásicos, es verdad, pero clásicos al fin y al cabo. La vanguardia ya no pasa por ellos.

Y no es extraño que sea por la película que seguramente más abdica de lo que hasta ahora habían sido las líneas maestras de su filmografía. Un título en el que no pretenden revertir el material original (la novela original de Cormac McCarthy), dándole nuevas lecturas o buscando huecos para la desmitificación postmoderna. No, aquí ellos se rinden a lo que las páginas sugieren, y ponen todo su inmenso talento (que no siempre parecen dispuestos a exhibir) para levantar una cinta en la que lo escrito cobra vida de una manera que en muy escasas ocasiones nos había sido concedido ver. En definitiva: negándose a sí mismos, han superado las desvaídas caricaturas que eran sus últimos filmes, y, paradójicamente, han levantado una de sus pocas y verdaderas obras maestras. No muchas veces unos galardones, a la hora de certificar la defunción de un estilo, habían alumbrado algo tan potente. Estos Oscars® están llamados a dejar huella.

En la imagen: De izquierda a derecha, Joel Coen, Javier Bardem, Josh Brolin, Kelly Macdonald y Ethan Coen en el 60º Festival de Cannes © 2007 Buena Vista International. Foto por MJ Kim. Todos los derechos reservados.

Domingo 10 Febrero 2008
Escrito por Redacción el 10.02.08 a las 14:52
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Nota: 8/10. En su traslación fílmica, los hermanos Coen han respetado punto por punto el universo de la novela de Cormac McCarthy, levantando una cinta desoladora y que para muchos espectadores resultará demasiado árida, porque no hay grandes agarraderas: no hay un verdadero héroe, no hay acción al estilo palomitero, y el ritmo es el de una cadencia que termina asfixiando a los personajes… seguir leyendo >>

En la imagen: Josh Brolin en “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 10.02.08 a las 11:02
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Nota: 8/10. Una cinta dura y llena de crudeza, con mucha sangre y violencia interior por el vacío que trasmite, por el pesimismo y tristeza de sus protagonistas, por los aires viciados y plomizos que respira. Paradigma del nuevo cine americano que ahonda en los fantasmas que amenazan la paz y la libertad, que llegan sin avisar y que se van sin dejar rastro, como el desgastado sheriff Bell de voz cansina… seguir leyendo >>

En la imagen: Tommy Lee Jones en “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 10.02.08 a las 10:51
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Nota: 8/10. Los Coen se han convertido, por activa y pasiva, en compiladores de relatos estadounidenses muy en la línea de la tradición narrativa, de ahí su casi siempre cálida acogida en Europa. “No es país para viejos” remite, inevitablemente, a “Fargo” (1996), la piedra angular de los círculos especializados… seguir leyendo >>

En la imagen: Kelly Macdonald en “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 10.02.08 a las 10:43
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Nota: 8/10. El paisaje tejano se convierte en el elemento integrador de una narración eminentemente visual, sofocantemente física, en la que el diálogo con palabras es reemplazado por un extraordinario ejercicio de reconstrucción donde cada plano es elocuente y el montaje consigue un diálogo de las imágenes… seguir leyendo >>

En la imagen: Fotograma de No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 10.02.08 a las 10:24
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Nota: 10/10. “No es país para viejos” se perfila ya no sólo como una de los mejores películas americanas del 2007, sino también de los últimos años… y, por descontado, de la filmografía de los hermanos Coen. Se revela como un prodigio de elegancia expositiva y trabajo de cámara, utilizando un montaje impecable… seguir leyendo >>

En la imagen: Javier Bardem en “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Viernes 8 Febrero 2008
Escrito por Redacción el 08.02.08 a las 11:26
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Nota: 8/10. “No es país para viejos” es tan deliberadamente profunda, compleja, pausada y átona como cabría esperar. Se trata de la mejor película de los Coen en mucho tiempo, puede incluso que la más madura, dotada de ese ritmo peculiar que se ha convertido en marca de la casa gracias a sus títulos más recordados. El espectador se ve inmerso en la trama desde el principio… seguir leyendo >>

En la imagen: Fotograma de “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 08.02.08 a las 11:19
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Nota: 5/10. El último trabajo de los Coen es tan lento, tan pesado y tan aburrido que la mayoría de sus virtudes, caso de su excelente fotografía, sus sobrias interpretaciones o su sólida puesta en escena, son incapaces de imponerse a sus notorios defectos. Así, la descripción de algunos personajes y situaciones es somera en secuencias que requerirían de una mayor profundización, mientras que… seguir leyendo >>

En la imagen: Javier Bardem en “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.