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Viernes 4 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 04.04.08 a las 9:10
Archivado en: Estrenos

¿Puede ser mala una película que ofrezca un tour de force entre dos monstruos de la interpretación como Laura Linney y Philip Seymour Hoffman? Sinceramente, no lo creo; el resultado será más o menos bueno, pero casi habría que aplaudir a la directora Tamara Jenkins si “La familia Savages” (misterio misterioso por qué le han añadido una letra al apellido de los hermanos Savage en el título español) fuese un bodrio. No parece ser el caso; desde luego, servidor se va a repantingar este fin de semana en una buena butaca de una sala de cine, y se va a dejar llevar por su adorada Laura y su entrañable Philip. Ya les contaré.

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Por lo demás, la cosa viene musical: de unos antiguos rebeldes que ya lo son más de pose que otra cosa (The Rolling Stones y el documental de hiperlujo firmado por Martin Scorsese, “Shine a light”), a otro cuya rebeldía hoy se antoja más genuina, el genial Joe Strummer, cantante de The Clash fallecido hace seis años, cuyo retrato firma su amigo Julien Temple en “Joe Strummer: Vida y muerte de un cantante”. Junto a ellos, otro documental, esta vez con un leve tufillo a idea maravillosa un tanto secuestrada últimamente por la mercadotecnia (la “radio de los locos” de “LT22 Radio La Colifata”); una de magos sin las complejidades de “El truco final (El prestigio)” (“El último gran mago”); y un par de thrillers (“Rastro oculto” y “The contract”) que, a pesar de contar con algunos nombres de prestigio, no terminan de darme muy buena espina…

En la imagen: Philip Seymour Hoffman y Laura Linney en “La familia Savages” - Copyright © 2007 Fox Searchlight Pictures, Lone Star Film Group, This Is That, Ad Hominem Enterprises y Cooper’s Town Productions. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Jueves 3 Abril 2008

Suele suceder cada año que, por estas fechas, las distribuidoras estrenan aquellas películas que no tienen acomodo en otros meses del año, habitualmente ocupados por superproducciones de Hollywood. Desde luego, este fin de semana es una buena prueba de ello, ya que los tres títulos más comerciales que llegan a nuestra cartelera no es que cuenten precisamente con un elevado presupuesto o espectaculares efectos especiales, siendo además sus argumentos bastante trillados. Por un lado tenemos a Diane Lane en “Rastro oculto”, mientras que por el otro nos topamos con “The contract”, filme protagonizado por John Cusack y Morgan Freeman. Todos ellos son intérpretes sólidos, pero la trama de estas propuestas, en fin, no es que incite al entusiasmo.

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Quienes deseen pasar algo de miedo, pues nada, ahí tienen a Radha Mitchell en “El territorio de la bestia (Rogue)”, cinta de terror australiana en la que la verdadera estrella de la función es un cocodrilo de armas tomar. Respecto a los espectadores que prefieren un tipo de cine más reposado, tranquilidad, “La familia Savages” tiene buena pinta, mientras que, aunque personalmente no es que me llame demasiado la atención, “El último gran mago” puede convertirse también en una aceptable alternativa. Ah, y los amantes de la música están de enhorabuena, pues se estrenan un par de documentales sobre el tema, destacando, cómo no, el que Martin Scorsese ha rodado sobre los Rolling Stones. ¿Buscan aparatosidad? Lo lamento, pero hasta finales de abril, justo cuando se estrene “Iron Man”, no la hallarán en la cartelera.

En la imagen: Radha Mitchell en “El territorio de la bestia (Rogue)” © 2007 Amazing! Pictures. Todos los derechos reservados. Diane Lane en “Rastro oculto” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Morgan Freeman en “The contract” © 2006 Filmax. Todos los derechos reservados.

Miércoles 27 Febrero 2008

Aparte de la cintas que abordan directa o tangencialmente el suceso del 11-S, parece que el cine norteamericano vuelve a ser espejo e instrumento para la refundación de los Estados Unidos. Ya lo fue en sus primeros momentos, cuando el western narraba la génesis de una civilización que se abría paso hacia el oeste —la frontera—, para después hurgar en los bajos fondos de las ciudades y dar origen al cine de gánsters y negro. Eran tiempos de forja de un Estado de prosperidad y libertades, de gentes que se hacían a sí mismos y vendían optimismo e ideales al mundo entero. Pero el tiempo pasó, llegó Vietnam y la Guerra Fría, y más tarde la crisis del petróleo…, y el cine comenzó a reflejar también una pérdida de ilusión, y apareció cierto escepticismo y temor en la joven nación americana, aunque el peligro estaba aún lejos. Con el nuevo milenio algo pareció cambiar cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo, y su seguridad en sí mismos también se derrumbaba. Era preciso volver a andar el camino recorrido, empezar a mirar al exterior sin altivez y al interior sin ingenuidad: una vía de autocrítica que cuestionase sus orígenes, sus métodos, su filosofía política: Gus van Sant, Martin Scorsese y Ridley Scott firmaban, entre otras muchas, cintas como “Elephant”, “Gangs of New York” o “American gangster”, respectivamente.

Por eso, no extraña que ahora hayan concurrido en su carrera hacia los Oscar® varios títulos que respiran la misma necesidad de espacios abiertos como los del Monument Valley de John Ford, de una frontera móvil hacia la que huir y donde tomar aire o hacer fortuna, y de una violencia y ambición que respondan a pulsiones interiores de individuos inquietos y desorientados, cuando no paranoicos. Ahí están el psicópata asesino que encarna Javier Bardem en “No es país para viejos”, un individuo desarraigado e imprevisible; o el avaricioso sin escrúpulos que se alía con cualquiera con tal de lograr su sueño, y que le ha dado a Daniel Day-Lewis su estatuilla por “There will be blood (Pozos de ambición)”; o también el cobarde Robert Ford que mató por la espalda a su admirado Jesse James, para ocupar su puesto de gloria en la Historia; por no hablar del lujurioso juez y su vengativo y criminal barbero Sweeney Todd que Tim Burton acaba de llevar a la pantalla. Individuos sin moral ni raíces, con venganza y violencia en las venas, auténticos centauros del desierto que parten hacia California en busca de petróleo, hacia El Paso para recuperar una maleta llena de dólares, o que vuelven a su Londres natal para saciar su sed de sangre.

En esta nueva búsqueda de identidad, de contenido a una vida vacía o de una seguridad que no tienen, hay también “nuevos americanos” que deciden emigrar a tierras vírgenes. Es la opción del joven Christopher McCandless, que cogió sus maletas —mejor dicho, que quemó sus maletas— para cruzar la frontera de la civilización corrupta o hipócrita, y fundirse en la Naturaleza pura de Alaska. Un viaje a su propio interior o a ninguna parte, porque —como sus colegas de ficción— la muerte le sobrevino en la mayor de las soledades y desamparos: Chigurh o el propio sheriff Bell, Robert Ford, Sweeney Todd, Christopher, Daniel Plainview… individuos desclasados y al margen de la comunidad (tan nuclear en el cine de Ford) y del sistema…, en definitiva, fracasos del sueño americano.

En las imágenes: Arriba, momento del rodaje de “American gangster”; abajo, fotograma de “Hacia rutas salvajes” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Lunes 10 Diciembre 2007

El estupendo anuncio que Martin Scorsese ha hecho para la campaña navideña de Freixenet es, hasta ahora, el último eslabón de una cadena que va teniendo cada vez más integrantes, y que poco a poco está confirmando a Internet como una vía para que los cineastas puedan completar su filmografía a través de los cortometrajes-anuncio pensados para ser vistos, sobre todo, en la Red, ya que su duración hace excesivamente cara su explotación publicitaria del modo tradicional. Y el director de “Taxi driver” no es, ni mucho menos, el último ejemplo: mi compañera Tònia Pallejà, en el blog de enlaces, va dándonos puntual información de otros directores que se atreven con el formato, como el cortometraje de Wong Kar Wai para Philips.

Hay quien considera que se trata de un género menor, de un mero vehículo para redondear ingresos aprovechándose del prestigio conseguido por la carrera cinematográfica tradicional (sin ir más lejos, santa IMDB no incluye estas piezas ni en el caso de la filmografía de Martin Scorsese ni en la de Wong Kar Wai). Y algo de eso hay, aunque nadie puede discutir el acierto que supone, por ejemplo en el caso del italoamericano, una broma cinéfila como la que construye a través de la filmación de un supuesto guión perdido de Alfred Hitchcock. La pregunta es: ¿será una moda pasajera o las empresas anunciadas continuarán en esta línea? O dicho de otro modo: ¿será la presencia mediática de una empresa como Freixenet estas Navidades similar a la de años pasados, cuando las tradicionales burbujitas y famosos de la pantalla nos deseaban felices fiestas? ¿Compensa abandonar un segmento mayoritario para centrarse en otro que, a fin de cuentas, aún sigue siendo minoritario? Interesante cuestión, que veremos cómo se resuelve. Pero, hasta que tengamos la respuesta, disfrutemos de “The key to reserva (La clave reserva)”, la nueva entrega de tío Marty.

En la imagen: Simon Baker en el cortometraje publicitario “The key to reserva (La clave reserva)” - Copyright © 2007 Freixenet. Todos los derechos reservados.