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Jueves 15 Mayo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 15.05.08 a las 17:00
Archivado en: Estrenos

Curioso fenómeno: la apisonadora Indiana no sólo parece acogotar al resto de estrenos para no coincidir en el mismo fin de semana, sino que su intimidación llega incluso a ésta, la anterior a su avasallador desembarco en la cartelera. Porque, sinceramente, entre las novedades de este viernes no hay ninguna propuesta de verdadero peso, ninguna cinta de interés incontestable ante la que un cinéfilo pueda estar mordiéndose las uñas hasta el hueso; de hecho, nos encontramos otra vez ante una de esas pedreas de las que sólo quizá salga algún destello.

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Sin embargo, no hay muchas esperanzas: tenemos un Chabrol (“Una chica cortada en dos”), pero lo cierto es que el antiguo maestro francés parece haber perdido últimamente bastante de su garra (sobre todo tras su decepcionante cinta anterior). También un Sayles (“Honeydripper”) que, dada la coherencia del director-guionista, quizá sea la apuesta más segura para invertir el precio de la entrada. Y, en un palo diferente, “Sentencia de muerte”, lo nuevo de James Wan (creador de “Saw”) y actualización del sempiterno género de “persona normal reconvertida en justiciera para vengar la muerte violenta de un ser querido”. Y… y ya está; francamente, el resto no llega siquiera a un nivel mínimo de interés, al menos para quien esto firma. ¡Anda, que como nos defraude Indy, vamos a estar arreglados!

En la imagen: Danny Glover en “Honeydripper” - Copyright © 2007 Anarchist’s Convention, Emerging Pictures y Rainforest Films. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

Miércoles 14 Mayo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 14.05.08 a las 14:21
Archivado en: Festivales

El Festival de Cannes levanta una vez más el telón. Y esta edición, por los inescrutables designios que establecen qué efemérides deben conmemorarse y cuándo, viene a coincidir con el 40º aniversario de aquella que tuvo que ser suspendida como efecto colateral de las algaradas de Mayo del 68. En dicha ocasión, los cineastas con vocación revolucionaria (Godard, Truffaut o nuestro Saura, que retiró “Peppermint Frappé” de la competición) lograron la suspensión de un certamen que, ya por entonces, era capital del glamour y referencia imprescindible de la creación artística cinematográfica.

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Resulta curioso comparar aquello con una edición que va a albergar nada menos que el estreno mundial de la nueva entrega de Indiana Jones, en un calculado aperitivo que precederá por poco a la previsible inundación urbi et orbe de las aventuras del arqueólogo más famoso del celuloide. ¿Invasión imperialista de un certamen que sigue jactándose de ser la única vara fiable para medir la calidad de la producción cinematográfica que se hace en estos momentos? Sí y no: al fin y al cabo, en un momento en el que las dudas sobre la pervivencia del cine tal y como lo conocemos van en aumento, e incluso una oportunidad de negocio aparentemente tan segura como la de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” no lo parece ya tanto (de ahí la renuncia de sus responsables a cobrar hasta que no se rebase una abrumadora expectativa recaudatoria), las incertidumbres no parecen ya algo exclusivo del cine antiguamente conocido como “de arte y ensayo”. Pero, sea como sea, asistiremos a unos días que nos pondrán los dientes largos, hasta que los distribuidores tengan a bien empezar a traernos las joyas que, a buen seguro, albergará la sección oficial. Y para los que se escandalizan de la ecuación Indiana-Cannes, sólo decir que peor fue el año que nos endosaron aquel funesto código Da Vinci.

En la imagen: Carteles promocionales del 61º Festival de Cannes, a partir de una fotografía de David Lynch, adaptada por Pierre Coller - Copyright © 2008 Festival de Cannes. Todos los derechos reservados.

Lunes 31 Marzo 2008

De un tiempo a esta parte, la promoción de los films ha engordado hasta límites insospechados, y el marketing ya no sabe qué inventar. Todo sirve para vender más: a veces parece que la calidad del producto es algo secundario, y que lo esencial es hacer una buena campaña —muchas veces supone incluso la mayor partida del presupuesto—, que llegue al potencial espectador y le genere la necesidad de ver tal película… que es “la película del año” (en esto también cine y fútbol se parecen, como entretenimiento popular). El asunto es que se hable de ella, y no importa tanto si es para bien o para mal. Hace semanas que ha comenzado la promoción de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, y los tráilers y declaraciones se suceden para enganchar a las nuevas generaciones. Quizá por eso George Lucas se haya lanzado a alertar sobre las excesivas expectativas (¿?) que está suscitando… diciendo que «solo se trata de una película», o «solo la hemos hecho por diversión, y no habrá mucho dinero para nosotros al final; no lo hacemos por dinero». Como para creérselo… ¡lo que hay que hacer para llamar la atención! No sería malo ganar dinero, siempre que no se dé gato por liebre, y no sea mejor el sobre que la carta. Ya veremos.

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Pero la publicidad tiene sus armas, y a veces cuesta adivinar las intenciones de las distribuidoras. Por eso me entran las dudas cuando también estos días se ha promocionado “Despierto” —esa película sobre un paciente que es operado creyendo que está realmente anestesiado—, y se advierte que «no es recomendable para aquellas personas que vayan a ser intervenidas quirúrgicamente en breve». Parece claro que puede ser oportuno y necesario decirlo, aunque ¿no se estará buscando un público más masivo, precisamente aquél que no va ser operado en breve y que busca experiencias… en cuerpo ajeno? Todos hemos visto cómo algunas cintas han aprovechado unas veces la polémica como escaparate (“La Pasión de Cristo”), cómo a otras les ha bastado con atacar abiertamente a la Iglesia Católica (“El código Da Vinci”, “El crimen del padre Amaro”) o provocar algunas reacciones innecesarias y un tanto ingenuas para incrementar la taquilla (“La brújula dorada”), y también cómo ha habido quien, como Ang Lee con “Deseo, peligro”, se ha servido primero de la aparición de escenas fuertes de sexo y después de su mutilación en la versión censurada para China, como altavoz para venderse mejor. Unas formas de promoción que muchas veces dejan de lado la verdad —por supuesto, también las hay honestas—, porque su objetivo principal es el dinero: resulta preocupante hasta dónde nos lleva cierto capitalismo.

En la imagen: Fotograma de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Despierto” © 2007 Aurum. Todos los derechos reservados.