« Inicio | Archivo de la Etiqueta 'Heath Ledger'
Miércoles 2 Abril 2008

El otro día estaba ojeando el periódico con un amigo, y nos topamos con la página de obituarios (esa sección que ahora tienen casi todos los diarios y que resuelve la papeleta de colocar las informaciones sobre difuntos, al parecer poco atractivas para los lectores). Había dos: uno, muy destacado, a tres columnas y con una gran foto, dedicado a Richard Widmark; y la columna restante, a un juez. El comentario de mi amigo fue demoledor: «Mira, esto es lo que define a un país: cómo valoramos la importancia real de las cosas». Desde su punto de vista, un juez era mucho más importante que un actor, por más que este último fuese un rostro inseparable de la memoria de varias generaciones como era el caso de Widmark.

por-que-nos-entristece.jpg

Y lo curioso es que últimamente me ha sucedido en varias ocasiones. Una amiga me recriminó que de verdad me entristeciera la repentina muerte de Heath Ledger. Todos los días se muere gente, me vino a decir, que ha hecho cosas mucho más valiosas, trascendentales o importantes para el mundo que un actor (o un director, o un guionista…). Los dos amigos, como se ve, vienen a coincidir en el mismo argumento: el que se ha ido no forma parte de tu familia, no es tu amigo, no sabe de tu existencia, y como sea lo bastante famoso y las circunstancias en que se produjo su muerte medianamente turbias, su historia será carroñeramente aprovechada por los medios. Y una parte de mí sabe que tienen, al menos, cierta razón; pero también, para quien esto escribe, es cierto que su desaparición sigue teniendo una trascendencia simbólica, por supuesto incomparable con la pérdida de alguien que de verdad me sea cercano o me importe… pero, a su manera, no deja de ser triste. ¿O es que podemos habernos dejado llevar tantas veces por sus interpretaciones, por los sentimientos que despiertan en nosotros sus personajes, sin que nos quede la más mínima huella? Sinceramente, eso no me pasa. Y espero que nunca me pase.

En la imagen: Richard Widmark en “El Alamo” - Copyright © 1960 Batjac Productions y The Alamo Company. Todos los derechos reservados.

Jueves 24 Enero 2008

Ante la noticia del fallecimiento de Heath Ledger, independientemente de las especulaciones sobre la causa de su muerte (que a mí, personalmente, me interesan bien poco), uno no puede sentir un mazazo parecido al que sintió cuando supo de la muerte de River Phoenix. Sobre todo, cuando este actor, que parecía llamado a ser uno más de la larga lista de guaperas adorados por las quinceañeras (¿qué sentiría cada vez que se viese, si es que se había vuelto a ver, en “Destino de caballero”?), había empezado a decirnos que era inquieto, que no le importaban las decisiones arriesgadas (porque tan atrevido, no nos engañemos, puede ser interpretar una séptima parte de Bob Dylan, como componer un nuevo Joker bajo la alargada sombra de Jack Nicholson).

El hecho de haber casi coincidido con el fallecimiento de otro joven, Brad Renfro (que, a diferencia de Ledger, vio declinar su carrera tras su arrollador debut en “El cliente”), ha dado pie a la prosa fácil y apresurada, reseñando una vez más cómo Hollywood devora a quienes conocen el éxito rápido y precipitado. Demasiado fácil, pero a la vez muy tranquilizante; ahora sólo nos queda esperar el estreno de “I’m not there” y, sobre todo, de “El Caballero Oscuro”, de Christopher Nolan. Inesperadamente, la nueva entrega de Batman se ha vuelto más oscura que nunca; y, aunque no queramos, escrutaremos tras la máscara, buscando algo parecido a un motivo. Aunque, sinceramente, dudo que lo encontremos.

En la imagen: Heath Ledger en “El secreto de los hermanos Grimm” - Copyright © 2005 Dimension Films, Metro-Goldwyn-Mayer Pictures, Daniel Bobker Productions y Mosaic Media Group. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.