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Miércoles 27 Febrero 2008

Aparte de la cintas que abordan directa o tangencialmente el suceso del 11-S, parece que el cine norteamericano vuelve a ser espejo e instrumento para la refundación de los Estados Unidos. Ya lo fue en sus primeros momentos, cuando el western narraba la génesis de una civilización que se abría paso hacia el oeste —la frontera—, para después hurgar en los bajos fondos de las ciudades y dar origen al cine de gánsters y negro. Eran tiempos de forja de un Estado de prosperidad y libertades, de gentes que se hacían a sí mismos y vendían optimismo e ideales al mundo entero. Pero el tiempo pasó, llegó Vietnam y la Guerra Fría, y más tarde la crisis del petróleo…, y el cine comenzó a reflejar también una pérdida de ilusión, y apareció cierto escepticismo y temor en la joven nación americana, aunque el peligro estaba aún lejos. Con el nuevo milenio algo pareció cambiar cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo, y su seguridad en sí mismos también se derrumbaba. Era preciso volver a andar el camino recorrido, empezar a mirar al exterior sin altivez y al interior sin ingenuidad: una vía de autocrítica que cuestionase sus orígenes, sus métodos, su filosofía política: Gus van Sant, Martin Scorsese y Ridley Scott firmaban, entre otras muchas, cintas como “Elephant”, “Gangs of New York” o “American gangster”, respectivamente.

Por eso, no extraña que ahora hayan concurrido en su carrera hacia los Oscar® varios títulos que respiran la misma necesidad de espacios abiertos como los del Monument Valley de John Ford, de una frontera móvil hacia la que huir y donde tomar aire o hacer fortuna, y de una violencia y ambición que respondan a pulsiones interiores de individuos inquietos y desorientados, cuando no paranoicos. Ahí están el psicópata asesino que encarna Javier Bardem en “No es país para viejos”, un individuo desarraigado e imprevisible; o el avaricioso sin escrúpulos que se alía con cualquiera con tal de lograr su sueño, y que le ha dado a Daniel Day-Lewis su estatuilla por “There will be blood (Pozos de ambición)”; o también el cobarde Robert Ford que mató por la espalda a su admirado Jesse James, para ocupar su puesto de gloria en la Historia; por no hablar del lujurioso juez y su vengativo y criminal barbero Sweeney Todd que Tim Burton acaba de llevar a la pantalla. Individuos sin moral ni raíces, con venganza y violencia en las venas, auténticos centauros del desierto que parten hacia California en busca de petróleo, hacia El Paso para recuperar una maleta llena de dólares, o que vuelven a su Londres natal para saciar su sed de sangre.

En esta nueva búsqueda de identidad, de contenido a una vida vacía o de una seguridad que no tienen, hay también “nuevos americanos” que deciden emigrar a tierras vírgenes. Es la opción del joven Christopher McCandless, que cogió sus maletas —mejor dicho, que quemó sus maletas— para cruzar la frontera de la civilización corrupta o hipócrita, y fundirse en la Naturaleza pura de Alaska. Un viaje a su propio interior o a ninguna parte, porque —como sus colegas de ficción— la muerte le sobrevino en la mayor de las soledades y desamparos: Chigurh o el propio sheriff Bell, Robert Ford, Sweeney Todd, Christopher, Daniel Plainview… individuos desclasados y al margen de la comunidad (tan nuclear en el cine de Ford) y del sistema…, en definitiva, fracasos del sueño americano.

En las imágenes: Arriba, momento del rodaje de “American gangster”; abajo, fotograma de “Hacia rutas salvajes” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Viernes 25 Enero 2008
Escrito por Redacción el 25.01.08 a las 4:55
Archivado en: Críticas

Nota: 5/10. “Hacia rutas salvajes” es una cinta ideal para quien quiera ver una serie de hermosos paisajes captados con cierta habilidad por la cámara de Sean Penn, pero también es una producción excesivamente contemplativa, pretenciosa y con una fallida estructura narrativa. Al final mejora, lástima que antes hayamos tenido que soportar no pocas contrariedades en su irregular metraje… seguir leyendo >>

En la imagen: Emile Hirsch en “Hacia rutas salvajes” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Jueves 24 Enero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 24.01.08 a las 12:10
Archivado en: Estrenos

Pues sí, porque no son muchas las ocasiones en las que una película pequeña, de un país con escasa producción cinematográfica y más que azarosa distribución, reina en un fin de semana de estrenos. Pero es que la rumana “4 meses, 3 semanas, 2 días” cuenta ya por éxitos sus comparecencias en festivales y certámenes varios: Palma de Oro en Cannes, triunfadora en los Premios Europeos… Por fin, todos los cinéfilos tendrán ocasión de saber por qué ha tocado el corazón de tanta gente esta historia sobre las mujeres obligadas a abortar de manera clandestina y en las peores condiciones en la Rumanía de Ceauşescu.

Del resto, lo más interesante también viene tocado por el aura de lo pequeño: porque pequeña es la nueva propuesta del Sean Penn director, “Hacia rutas salvajes”, aunque eso no ha evitado que se haya llevado su ración en las nominaciones para los Oscar®. Y hay otras cosas pequeñas, pero menos interesantes, como ver a Belén Rueda y Julianne Moore compartiendo cartel. Y alguna grande, pero que da sensación de déjà vu, incluida la supertaquilla que previsiblemente hará: sí, claro, hablamos de “Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra”, ¿de cuál si no?

En la imagen: Fotograma de “4 meses, 3 semanas, 2 días” - Copyright © 2007 Mobra Films. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

Sí, por increíble que parezca, dos películas españolas parecen dispuestas a remediar el escaso apego del público por el cine patrio. Si la semana pasada le tocó el turno a Álex de la Iglesia con “Los crímenes de Oxford”, ahora regresan a la gran pantalla dos carismáticos personajes creados por Francisco Ibáñez que, en principio, deberían arrasar en la taquilla. Ahora bien, “Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra” tiene la difícil tarea de contentar a los lectores de los tebeos con un guión que respete su espíritu original (lo siento, pero ahora ya no nos conformamos con que visualmente esté bien hecha).

Quienes busquen más parodias de agentes secretos, sin duda estos días no podrán quejarse, ya que también se estrena “OSS 117: El Cairo, nido de espías”, cinta francesa que recaudó más de 15 millones de dólares en su país. Por supuesto, los que huyen como la peste de los títulos más comerciales también podrán refugiarse en una sala de cine, sobre todo gracias a “Hacia rutas salvajes”, donde sin duda será todo un placer encontrarnos con un intérprete de la talla de Hal Holbrook, y la multipremiada “4 meses, 3 semanas, 2 días”.

En la imagen: Pepe Viyuela y Eduard Soto en “Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra” © 2008 Zeta Audiovisual y Ensueño Films. Distribuida en España por On Pictures. Todos los derechos reservados.