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Miércoles 7 Noviembre 2007

Después del atracón de la Seminci, he podido ver “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone) y “Cassandra’s Dream, dos películas con más de un elemento en común. Me sorprendió la dirigida por Ben Affleck, negativamente en su primera mitad pues parecía discurrir de manera descriptiva, lineal y plana al narrar los hechos, como si de una crónica de lamentables sucesos se tratara. Pero también muy favorablemente cuando se decide a entrar en las conciencias de sus protagonistas, matizar las circunstancias y móviles de cada uno de ellos, y plantear al espectador dilemas morales de difícil resolución. ¿Hay que dejar a una niña con su madre sabiendo que va a estar desatendida, en un ambiente de droga y pederastia? ¿Es lícito cualquier “arreglo”, incluso el asesinato, si con ello se salva una vida inocente? Patrick, el protagonista, se lo plantea y prevalecen en él sus convicciones morales. Igualmente su novia y los dos policías parecen tenerlo claro, pero toman una decisión desde un punto de vista más circunstancial. Es el eterno debate entre conciencia y corazón, entre deber y sentimiento.

También Woody Allen escudriña en la conciencia de esa pareja de hermanos de “Cassandra’s Dream”. Y, de nuevo, parte de actitudes opuestas ante un mismo dilema: un crimen en el que se ven enredados y que les despertará de sus sueños hasta hacer que dejen de ser ellos mismos: así, la amistad fraternal que les une queda amenazada de muerte desde el momento en que han osado atravesar la línea moral. Es precisamente el sueño lo que pierde un magnífico Colin Farrell, deprimido en su conciencia de culpa cual personaje de Dostoievski, continuamente mirando al pasado y con la necesidad de restablecer el orden alterado. Casi lo contrario que le sucede a Ewan McGregor, frívolo y más superficial, que fuerza la conciencia y el lenguaje hasta adornar el asesinato con razonadas justificaciones, siempre huyendo de sí mismo y mirando al futuro de estrellas (de Hollywood). Son personajes enteros, con alma y cuerpo, que viven la encrucijada en la que se han enredado, muy distintos a los que daban vida en la primera media hora de película, cuando estaban a merced de un guión que les llevaba y traía en busca de un simple enredo detectivesco.

En ambas películas, el retrato psicológico de los personajes les hace más humanos, más creíbles, más cercanos al espectador, y eso aunque la trama sea tan extraordinaria como peliculera. Sus directores han mirado a la conciencia de sus personajes y han cuestionado los móviles de unos y otros, con profundidad y sin moralizar, hasta plantear asuntos importantes: actuar siendo uno mismo o renunciar a los propios principios, hacerlo por el deber o según intereses egoístas, por razones de peso y profundas o movidos por la ternura y compasión… Y para ganar en fuerza dramática, nada mejor que una situación límite, un asesinato o dos, una inocente niña de la que todos se aprovechan… Al menos en estas dos películas, la historia gana en credibilidad cuando los personajes se convierten en personas, y con ella todos ganamos en conciencia y humanidad. Al menos para mí, estas son las películas que merecen más la pena, las que aportan mayor riqueza y algo más que entretenimiento y distracción.

En las imágenes: Morgan Freeman, Casey Affleck y Michelle Monaghan en “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)” © 2007 Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados. Tom Wilkinson, Ewan McGregor y Colin Farrell en “Cassandra’s Dream” © 2007 On Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 31 Octubre 2007
Escrito por José Arce el 31.10.07 a las 22:37
Archivado en: Estrenos

En la noche de Halloween, la noticia de que Ben Affleck se ha pasado a la dirección con “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)” aterra con sólo mirar la cartelera. Por fortuna, el ”actor” demuestra que se desenvuelve estupendamente detrás de las cámaras, máxime si tiene como protagonista a su hermano pequeño, Casey Affleck, soberbio en otro de los estrenos destacados de la semana, la estupenda, pero no para todos los gustos, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, todo un ejercicio de estilo y espectáculo cortesía de uno de los realizadores menos prolíficos del panorama actual ─¡dos películas en siete años!─.

Pero bueno, siendo la noche que es, puedo recomendar fervorosamente, por una parte, a Milla Jovovich repartiendo estopa en “Resident evil: Extinción”, tan divertida e intrascendente como sus predecesoras, y, acompañando la proyección de un kilo de palomitas, la tremebunda “Shoot ‘em up”, uno de los títulos de acción más descacharrantes que recuerdo haber visto en una sala de cine, que hará las delicias de todo el que se deje un buen trozo de cerebro en casa. Para mañana a media tarde, resaca reaccionaria con “Persépolis”, el gran triunfo de la animación francesa, o un Richard Gere pasándolas canutas con la impávida Claire Danes en la corderiana “El caso Wells”. No está mal, para un puente (quien lo tenga) de truco o trato.

En la imagen: Milla Jovovich con cara de pocos amigos en “Resident evil: Extinción” - Copyright © 2007 Screem Gems, Davis Films, Constantin Film e Impact Pictures. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.