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Miércoles 14 Mayo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 14.05.08 a las 14:21
Archivado en: Festivales

El Festival de Cannes levanta una vez más el telón. Y esta edición, por los inescrutables designios que establecen qué efemérides deben conmemorarse y cuándo, viene a coincidir con el 40º aniversario de aquella que tuvo que ser suspendida como efecto colateral de las algaradas de Mayo del 68. En dicha ocasión, los cineastas con vocación revolucionaria (Godard, Truffaut o nuestro Saura, que retiró “Peppermint Frappé” de la competición) lograron la suspensión de un certamen que, ya por entonces, era capital del glamour y referencia imprescindible de la creación artística cinematográfica.

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Resulta curioso comparar aquello con una edición que va a albergar nada menos que el estreno mundial de la nueva entrega de Indiana Jones, en un calculado aperitivo que precederá por poco a la previsible inundación urbi et orbe de las aventuras del arqueólogo más famoso del celuloide. ¿Invasión imperialista de un certamen que sigue jactándose de ser la única vara fiable para medir la calidad de la producción cinematográfica que se hace en estos momentos? Sí y no: al fin y al cabo, en un momento en el que las dudas sobre la pervivencia del cine tal y como lo conocemos van en aumento, e incluso una oportunidad de negocio aparentemente tan segura como la de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” no lo parece ya tanto (de ahí la renuncia de sus responsables a cobrar hasta que no se rebase una abrumadora expectativa recaudatoria), las incertidumbres no parecen ya algo exclusivo del cine antiguamente conocido como “de arte y ensayo”. Pero, sea como sea, asistiremos a unos días que nos pondrán los dientes largos, hasta que los distribuidores tengan a bien empezar a traernos las joyas que, a buen seguro, albergará la sección oficial. Y para los que se escandalizan de la ecuación Indiana-Cannes, sólo decir que peor fue el año que nos endosaron aquel funesto código Da Vinci.

En la imagen: Carteles promocionales del 61º Festival de Cannes, a partir de una fotografía de David Lynch, adaptada por Pierre Coller - Copyright © 2008 Festival de Cannes. Todos los derechos reservados.

Lunes 31 Marzo 2008

De un tiempo a esta parte, la promoción de los films ha engordado hasta límites insospechados, y el marketing ya no sabe qué inventar. Todo sirve para vender más: a veces parece que la calidad del producto es algo secundario, y que lo esencial es hacer una buena campaña —muchas veces supone incluso la mayor partida del presupuesto—, que llegue al potencial espectador y le genere la necesidad de ver tal película… que es “la película del año” (en esto también cine y fútbol se parecen, como entretenimiento popular). El asunto es que se hable de ella, y no importa tanto si es para bien o para mal. Hace semanas que ha comenzado la promoción de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, y los tráilers y declaraciones se suceden para enganchar a las nuevas generaciones. Quizá por eso George Lucas se haya lanzado a alertar sobre las excesivas expectativas (¿?) que está suscitando… diciendo que «solo se trata de una película», o «solo la hemos hecho por diversión, y no habrá mucho dinero para nosotros al final; no lo hacemos por dinero». Como para creérselo… ¡lo que hay que hacer para llamar la atención! No sería malo ganar dinero, siempre que no se dé gato por liebre, y no sea mejor el sobre que la carta. Ya veremos.

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Pero la publicidad tiene sus armas, y a veces cuesta adivinar las intenciones de las distribuidoras. Por eso me entran las dudas cuando también estos días se ha promocionado “Despierto” —esa película sobre un paciente que es operado creyendo que está realmente anestesiado—, y se advierte que «no es recomendable para aquellas personas que vayan a ser intervenidas quirúrgicamente en breve». Parece claro que puede ser oportuno y necesario decirlo, aunque ¿no se estará buscando un público más masivo, precisamente aquél que no va ser operado en breve y que busca experiencias… en cuerpo ajeno? Todos hemos visto cómo algunas cintas han aprovechado unas veces la polémica como escaparate (“La Pasión de Cristo”), cómo a otras les ha bastado con atacar abiertamente a la Iglesia Católica (“El código Da Vinci”, “El crimen del padre Amaro”) o provocar algunas reacciones innecesarias y un tanto ingenuas para incrementar la taquilla (“La brújula dorada”), y también cómo ha habido quien, como Ang Lee con “Deseo, peligro”, se ha servido primero de la aparición de escenas fuertes de sexo y después de su mutilación en la versión censurada para China, como altavoz para venderse mejor. Unas formas de promoción que muchas veces dejan de lado la verdad —por supuesto, también las hay honestas—, porque su objetivo principal es el dinero: resulta preocupante hasta dónde nos lleva cierto capitalismo.

En la imagen: Fotograma de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Despierto” © 2007 Aurum. Todos los derechos reservados.

Miércoles 28 Noviembre 2007

Bueno, no hemos de descartar que, si no hay acuerdo, la huelga de guionistas de Hollywood puede terminar pasándonos factura a los cinéfilos dejándonos sin nuestra dosis regular de películas. Pero, hasta que llegue ese punto de no retorno, no todas las noticias que nos llegan son malas: de hecho, saber que el rodaje de “Ángeles y demonios”, la secuela de “El código Da Vinci” (aunque mejor sería llamarla precuela, pues la primera antecedió a la segunda en el orden de las novelas originales de Dan Brown), ha retrasado su inicio porque el guión no está acabado… pues, ¿qué quieren que les diga? El que esto firma no puede decir que se sienta precisamente triste por el anuncio.

Lo cierto es que la primera entrega fue uno de esos éxitos difíciles de entender: no es que el material original sea precisamente oro literario, pero lo que uno aún no se explica es cómo de una novela liviana y poco exigente pudo salir un mamotreto cinematográfico largo como un dolor y, para colmo, tan aburrido que hasta producía sopor en muchos lectores que previamente habían disfrutado de la lectura. Sé que no ocurrirá, que al fin y al cabo la cinta fue un rotundo éxito en todo el mundo y su recaudación resultó más que espectacular, pero ojalá que la huelga durase lo suficiente como para evitarnos una segunda entrega de lo mismo. Claro que, si fuera así, Ron Howard tendría las manos libres para perpetrar otros crímenes cinematográficos aún mayores que tiene en mente… Hummm, pensándolo bien, ¡que se entretenga con “Ángeles y demonios” y, ya puestos, que adapte las obras completas de Brown, con Tom Hanks o sin él: con lo mal que estaba en la primera, no se notaría la diferencia.

En la imagen: Audrey Tautou y Tom Hanks en “El código Da Vinci” - Copyright © 2006 Columbia Pictures e Imagine Entertainment. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

Martes 6 Noviembre 2007

Es cierto que en el mundo del cine todo es posible, pero la noticia de que Ron Howard estaría interesado en hacerse cargo de un remake de “Caché (Escondido)”, la última cinta de Michael Haneke (quien está a la espera del estreno de su propio remake estadounidense de “Funny games”), entra directamente en el campo de lo alucinatorio. De hecho, la primera vez que lo leí pensé que era una tomadura de pelo; algo así, vamos, como si uno se entera de que John Woo tiene planeado un remake de “Persona”, de Ingmar Bergman. Y sin embargo, parece que es cierto, aunque no está nada claro que el pecoso director pueda encontrar hueco entre sus “Ángeles y demonios” y “Frost/Nixon”… vamos, el mismito estilo cinematográfico del angustiante director austriaco.

Que Howard es el niño mimado de la industia de Hollywood es bien conocido; que se llevara un Oscar® por “Una mente maravillosa” resulta, llanamente, una injusticia. Pero es que, además, si por algo se caracteriza su obra es por echar por tierra el potencial de historias que podrían dar muchísimo más juego del simplón que él, con dificultad, logra sacarles (y eso vale también para “El código Da Vinci”, porque convertir un best seller esotérico y de misterio en un aburrimiento insoportable casi hasta tiene mérito). Ante esta perspectiva, ¿qué quedará de las connotaciones, de las sugerencias, de la bomba bajo la línea de flotación de nuestras conciencias que suponía la cinta protagonizada por Daniel Auteuil y Juliette Binoche? Pues, francamente, me gustaría tener una respuesta, pero es algo que, honestamente, soy incapaz de imaginar. Pero que de ello no saldrá nada bueno… de eso, no me cabe ninguna duda. Y a lo peor, hasta gana otra estatuilla y todo.

En la imagen: Daniel Auteuil y Juliette Binoche en “Caché (Escondido)” - Copyright © 2005 Les Films du Losange, Wega Film, Bavaria Film y BIM Distribuzione. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.