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Miércoles 14 Noviembre 2007

Las comparaciones parecen inevitables. No sólo porque “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)”, la primera y estupenda película como director de Ben Affleck, está basada en una novela del mismo autor de “Mystic River”, Dennis Lehane, sino porque llegan a compartir escenario (un barrio conflictivo y de clase baja de Boston) e, incluso, algún tipo de personaje muy parecido (sin ir más lejos, el del policía interpretado por Kevin Bacon en la cinta de Clint Eastwood, y el del detective protagonista incorporado por Casey Affleck en la película de su hermano). Igualmente el fondo de las historias resultan parecidas, por cuanto un hecho criminal, en el que el abuso de menores aparece como un elemento fundamental, acaba sacando al aire una sociedad podrida que se sostiene solamente de cara a la galería, un colectivo en el que nada es lo que parece y donde todo el mundo mira para otro lado porque no quiere saber.

Y, sin embargo, lo verdaderamente genial es que Affleck ha conseguido entonar su propia voz, algo sumamente complicado si tenemos en cuenta que la sombra de esa obra maestra que triunfó en los Oscar® es más que alargada. Y lo ha conseguido por una diferencia de tono, porque Eastwood y Brian Helgeland, su guionista, impregnaron a sus personajes, pero especialmente a los de Sean Penn, Tim Robbins y Laura Linney (soberbia su conversión en un trasunto de lady Macbeth en el tramo final de la película), de un halo trágico, casi shakesperiano, que en cierta forma dotaba a sus actos, su sufrimiento y su muerte de algo trascendente. Sin embargo, en la ruta trazada por Affleck (con la ayuda de Aaron Stockard) no hay nada que eleve a los personajes, más atrapados por la necesidad de no estrellarse contra un horizonte asfixiante. No hay nada épico, no hay nada shakesperiano, no hay nada trascendente: sólo el afán de sentir que el día a día no se les escapa de las manos, por más que haya que transgredir las leyes y difuminar los límites morales. Sinceramente, buen pack harían estos dos largometrajes: son la demostración bien palpable de que, aunque todo esté contado, aún existen muchas formas de aproximarse a las viejas historias, las mismas que aún nos siguen cautivando.

En las imágenes: Casey Affleck en “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)” © 2007 Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados. Kevin Bacon en “Mystic River” © 2003 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Miércoles 7 Noviembre 2007

Después del atracón de la Seminci, he podido ver “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone) y “Cassandra’s Dream, dos películas con más de un elemento en común. Me sorprendió la dirigida por Ben Affleck, negativamente en su primera mitad pues parecía discurrir de manera descriptiva, lineal y plana al narrar los hechos, como si de una crónica de lamentables sucesos se tratara. Pero también muy favorablemente cuando se decide a entrar en las conciencias de sus protagonistas, matizar las circunstancias y móviles de cada uno de ellos, y plantear al espectador dilemas morales de difícil resolución. ¿Hay que dejar a una niña con su madre sabiendo que va a estar desatendida, en un ambiente de droga y pederastia? ¿Es lícito cualquier “arreglo”, incluso el asesinato, si con ello se salva una vida inocente? Patrick, el protagonista, se lo plantea y prevalecen en él sus convicciones morales. Igualmente su novia y los dos policías parecen tenerlo claro, pero toman una decisión desde un punto de vista más circunstancial. Es el eterno debate entre conciencia y corazón, entre deber y sentimiento.

También Woody Allen escudriña en la conciencia de esa pareja de hermanos de “Cassandra’s Dream”. Y, de nuevo, parte de actitudes opuestas ante un mismo dilema: un crimen en el que se ven enredados y que les despertará de sus sueños hasta hacer que dejen de ser ellos mismos: así, la amistad fraternal que les une queda amenazada de muerte desde el momento en que han osado atravesar la línea moral. Es precisamente el sueño lo que pierde un magnífico Colin Farrell, deprimido en su conciencia de culpa cual personaje de Dostoievski, continuamente mirando al pasado y con la necesidad de restablecer el orden alterado. Casi lo contrario que le sucede a Ewan McGregor, frívolo y más superficial, que fuerza la conciencia y el lenguaje hasta adornar el asesinato con razonadas justificaciones, siempre huyendo de sí mismo y mirando al futuro de estrellas (de Hollywood). Son personajes enteros, con alma y cuerpo, que viven la encrucijada en la que se han enredado, muy distintos a los que daban vida en la primera media hora de película, cuando estaban a merced de un guión que les llevaba y traía en busca de un simple enredo detectivesco.

En ambas películas, el retrato psicológico de los personajes les hace más humanos, más creíbles, más cercanos al espectador, y eso aunque la trama sea tan extraordinaria como peliculera. Sus directores han mirado a la conciencia de sus personajes y han cuestionado los móviles de unos y otros, con profundidad y sin moralizar, hasta plantear asuntos importantes: actuar siendo uno mismo o renunciar a los propios principios, hacerlo por el deber o según intereses egoístas, por razones de peso y profundas o movidos por la ternura y compasión… Y para ganar en fuerza dramática, nada mejor que una situación límite, un asesinato o dos, una inocente niña de la que todos se aprovechan… Al menos en estas dos películas, la historia gana en credibilidad cuando los personajes se convierten en personas, y con ella todos ganamos en conciencia y humanidad. Al menos para mí, estas son las películas que merecen más la pena, las que aportan mayor riqueza y algo más que entretenimiento y distracción.

En las imágenes: Morgan Freeman, Casey Affleck y Michelle Monaghan en “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)” © 2007 Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados. Tom Wilkinson, Ewan McGregor y Colin Farrell en “Cassandra’s Dream” © 2007 On Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 31 Octubre 2007
Escrito por José Arce el 31.10.07 a las 22:37
Archivado en: Estrenos

En la noche de Halloween, la noticia de que Ben Affleck se ha pasado a la dirección con “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)” aterra con sólo mirar la cartelera. Por fortuna, el ”actor” demuestra que se desenvuelve estupendamente detrás de las cámaras, máxime si tiene como protagonista a su hermano pequeño, Casey Affleck, soberbio en otro de los estrenos destacados de la semana, la estupenda, pero no para todos los gustos, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, todo un ejercicio de estilo y espectáculo cortesía de uno de los realizadores menos prolíficos del panorama actual ─¡dos películas en siete años!─.

Pero bueno, siendo la noche que es, puedo recomendar fervorosamente, por una parte, a Milla Jovovich repartiendo estopa en “Resident evil: Extinción”, tan divertida e intrascendente como sus predecesoras, y, acompañando la proyección de un kilo de palomitas, la tremebunda “Shoot ‘em up”, uno de los títulos de acción más descacharrantes que recuerdo haber visto en una sala de cine, que hará las delicias de todo el que se deje un buen trozo de cerebro en casa. Para mañana a media tarde, resaca reaccionaria con “Persépolis”, el gran triunfo de la animación francesa, o un Richard Gere pasándolas canutas con la impávida Claire Danes en la corderiana “El caso Wells”. No está mal, para un puente (quien lo tenga) de truco o trato.

En la imagen: Milla Jovovich con cara de pocos amigos en “Resident evil: Extinción” - Copyright © 2007 Screem Gems, Davis Films, Constantin Film e Impact Pictures. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

Lo confieso: de todo lo que se nos viene encima en esta semana de estrenos adelantados, lo que más morbo me da, lo que más me tira, es comprobar hasta qué punto es cierto que con “Adiós pequeña, adiós”, el expresivo Ben Affleck (nótese la ironía del calificativo) ha demostrado que es un gran director. Si es así, estaremos de enhorabuena: si se centra en su carrera de cineasta, perderemos un habitualmente mal actor (exceptuando “Hollywoodland”, donde sacaba petróleo de sus limitaciones) y ganaremos un buen director. O sea, que saldremos ganando por partida doble.

Junto a él, veremos de qué lado cae “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (uf, déjenme tomar aire), de Andrew Dominik, para unos fascinante y para otros más de dos horas y media de ladrillo puro y duro; podremos comprobar por qué con “Persépolis” los franceses han preferido una cinta de dibujos animados para que les represente en los Oscar®; nos divertiremos con el desparrame de “Shoot ’em up” y, si tenemos alguna promesa que cumplir, nos dejaremos llevar por “Oviedo Express”, la última gonzalosuarada. Desde luego, no se quejen: días y películas hay de sobra para disfrutar del cine en todas sus variantes.

En la imagen: Casey Affleck y Morgan Freeman en “Adiós pequeña, adiós” - Copyright © 2007 Miramax Films y Ladd Company. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.