Aún en periodo de resaca electoral y con la intención de completar la trilogía sobre cine y democracia abordada en este blog, me parece oportuno traer a colación —ahora que ya ha pasado el 9-M, y sin intención de hacer política— algunas de las reacciones del mundillo cinematográfico sucedidas en estos días. Es bien conocida la postura mayoritaria de los artistas y del mundillo del cine aglutinada en torno a PAZ en apoyo del candidato socialista, así como las reiteradas manifestaciones de algunos cineastas, actores… en contra de un partido o a favor de otro. Nuestro compañero José Arce recogía la rueda de prensa que Antonio Hernández ofreció para presentar su película “El menor de los males”: en cierto momento de la misma, el director apunta que «afortunadamente no ha hecho falta [estrenarla antes de las elecciones], (…) existe más perversión en una derecha que puede llegar a justificar lo injustificable»; sus declaraciones no tienen desperdicio en cuanto a su posicionamiento político, y es libre para pensar como quiera.

Lo que me cuestiono es la oportunidad, modo, lugar de manifestarlas. Y lo hago en este caso como en cualquier otro, vengan de donde vengan las declaraciones, descalificaciones y ataques. Y eso porque este director que coge el micrófono en una rueda de prensa, como aquel actor que lo hace en una Gala de los Goya o cualquiera que aprovecha una desastrosa guerra para… hacer otra guerra por su cuenta, tomar partido en banderías que nada tienen que ver con el cine o el arte, aprovecharse de su posición para fines particulares… desvirtúan lo que yo entiendo por categoría intelectual, artística, personal. Un director, un actor, un guionista, un cantante… deben hablar de su trabajo, de aquello de lo que saben y que les ha procurado su prestigio y admiración. Pero si entran en otros campos que no son los suyos, donde no se espera que nos den sus ideas —tan válidas como las de cualquiera, no más—, se equivocan en el foro y provocan recelos al dejar ver los prejuicios con que trabajan. Está claro que cada uno puede pensar lo que quiera, y que trasmitirlo a través de sus películas es inevitable y hasta coherente, pero también parece exigible a tal colectivo que no se ponga a hacer campaña aprovechando su estatus social. Personalmente, opino lo mismo se llame PAZ o PAR el movimiento artístico-político, porque es cuestión de planteamiento y oportunidad, no de ideas.
En la imagen: Antonio Hernández durante el photocall de la presentación de ”El menor de los males”, el 12-03-08 en Madrid. Foto por Ralf Pascual - Copyright © 2008 LaButaca.net. Todos los derechos reservados.

