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Domingo 9 Diciembre 2007

Viendo la última cinta de Andrew Dominik, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, recientemente estrenada en la cartelera, cualquier aficionado al cine recordaría en más de una ocasión otros clásicos del western, en especial la magnífica película de John Ford “El hombre que mató a Liberty Valance” (1962): una leyenda forjada en el viejo Oeste, el poder de la prensa y su capacidad para tergiversar la realidad, la vida errante del pistolero y su solitaria mujer esperándole… Sin embargo, he encontrado también muchas referencias a otra obra maestra del cine, “Eva al desnudo” (1950), de Joseph L. Mankiewicz. Aquí no hay pistolas ni asesinatos, pero sí dos personajes que tienen su reflejo en Jesse James y Bob Ford, mito consagrado y adolescente soñador que aspira a imitar a su modelo. La mirada de fascinación de Bob por Jesse es idéntica a la que Eva Harrington siente por Margo, su sueño por emular y convertirse en un nuevo bandido respetado y temido va parejo al de la joven actriz por llegar a ser una estrella, las maquinaciones de uno y otro por estar cerca de su ídolo y escalar hasta lograr su objetivo también son similares, y el ascenso y caída en el ensimismamiento de un cobarde con ínfulas de héroe es fiel reflejo del que sufre la nueva diva del teatro, galardonada y aplaudida… pero en la soledad de su ambición y egoísmo.

Bob y Eva, dos jóvenes adolescentes con sueños de grandeza que se ven arrebatados por un modelo al que imitar, por un mito al que intentarán reemplazar, aunque eso comporte su asesinato físico o artístico. Y junto a esa aspiración al encumbramiento y fama que ambos persiguen, la prensa como constructora de ídolos de quita y pon, y la conveniencia de que el pueblo llano tenga referentes… aunque no sean del todo verdaderos. Las películas de Dominik y Mankiewicz apuntan en su última secuencia a esa perpetua renovación de la figura caída en su propio pozo de vanidad y egoísmo: a Eva le sucederá otra jovencita ilusionada por triunfar y dispuesta a servir calculadamente a su mentora, y en el caso de Bob será otro individuo —en su paranoia y afán de notoriedad— quien le intentará asesinar y suplantar (aunque, en este caso, la prensa opte por silenciarle).

Son los ciclos de la historia que se repite, el carácter de emulación que encierra la naturaleza humana, el poder de sugestión de la imagen y la publicidad, sea ésta ficticia o verdadera. Western o drama para una misma realidad, sucedida en el siglo pasado y en el presente, porque siempre habrá un Bob-Eva que aspire a ser protagonista de sus propios mitos y sueños.

En las imágenes: Arriba, Brad Pitt y Casey Affleck en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. Abajo, Anne Baxter en “Eva al desnudo” © 1950 Twentieth Century-Fox Film Corporation. Todos los derechos reservados.

Martes 20 Noviembre 2007

A falta de ver lo que da de sí “3:10 to Yuma”, el remake de James Mangold de la cinta de Delmer Daves, los westerns que nos van llegando de vez en cuando, como los estertores de un moribundo que no termina de morirse, vienen teñidos por una sencilla tristeza, la de la melancolía y el fin de toda una época. Pero si en casos como los de “Sin perdón” esa luz crepuscular provenía de alguien como Clint Eastwood, quien llegó a conocer algo del resplandor de un género que tan importante fue para el cine (si bien ya cuando comenzó su carrera la trayectoria de las películas de vaqueros iniciaban su curva descendente, lo que prueba hasta qué punto hablamos de una larga agonía), lo último en arribar por el momento a nuestras pantallas, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, viene firmado por alguien totalmente alejado, por generación e influencias, de la época dorada del western: Andrew Dominik, nacido en Nueva Zelanda en 1967.

Por ello, quizá no sea atrevido decir que, en el fondo, en esta última película subyace algo más: la muerte del forajido interpretado por Brad Pitt, nada heroica pero sí trágica, casi shakesperiana porque antes le hemos visto convertido en un sosias del rey Lear, va más allá, y ni siquiera se erige en el fin de un género que, muy probablemente, para la generación de Dominik no es tan determinante; no, en realidad es todo un tipo de cine el que definitivamente se muere, y esta vez parece que va en serio. En tiempos en los que la narración cinematográfica está mutando sin que nadie sepa hacia dónde (al contrario de otros momentos de crisis, no ha aparecido ningún movimiento más o menos vertebrado capaz de fijar las nuevas reglas), los moldes clásicos se van vaciando de sentido. Tal vez por eso, esta cinta tiene un pie en la tradición, otro en la modernidad y, a la vez, mira de reojo a una nueva época que no acaba de nacer. Quizá no sería excesivo decir que no es que “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” sea un western crepuscular: es que es un canto a toda una época que ya dejó de existir. Lo que pasa es que aún no sabemos qué la sustituirá; por eso no acaba de irse.

En la imagen: Brad Pitt en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” - Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Plan B Entertainment y Scott Free Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Miércoles 31 Octubre 2007

Lo confieso: de todo lo que se nos viene encima en esta semana de estrenos adelantados, lo que más morbo me da, lo que más me tira, es comprobar hasta qué punto es cierto que con “Adiós pequeña, adiós”, el expresivo Ben Affleck (nótese la ironía del calificativo) ha demostrado que es un gran director. Si es así, estaremos de enhorabuena: si se centra en su carrera de cineasta, perderemos un habitualmente mal actor (exceptuando “Hollywoodland”, donde sacaba petróleo de sus limitaciones) y ganaremos un buen director. O sea, que saldremos ganando por partida doble.

Junto a él, veremos de qué lado cae “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (uf, déjenme tomar aire), de Andrew Dominik, para unos fascinante y para otros más de dos horas y media de ladrillo puro y duro; podremos comprobar por qué con “Persépolis” los franceses han preferido una cinta de dibujos animados para que les represente en los Oscar®; nos divertiremos con el desparrame de “Shoot ’em up” y, si tenemos alguna promesa que cumplir, nos dejaremos llevar por “Oviedo Express”, la última gonzalosuarada. Desde luego, no se quejen: días y películas hay de sobra para disfrutar del cine en todas sus variantes.

En la imagen: Casey Affleck y Morgan Freeman en “Adiós pequeña, adiós” - Copyright © 2007 Miramax Films y Ladd Company. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.