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Miércoles 9 Abril 2008

¿Por qué Laura Linney no forma parte del Olimpo de las actrices populares? Cuando en las conversaciones cinéfilas se pregunta por el nombre de las mejores intérpretes del momento, suele ocurrir que el de esta prodigiosa actriz brilla por su ausencia, al menos, en la primera relación. Poco parece contar el hecho de que acumule ya tres nominaciones al Oscar®… de hecho, ante casos así, parece inevitable preguntarse por la justicia de que, por ejemplo, Hilary Swank tenga dos estatuillas (ojo, merecidísimas), mientras que la Linney aún no haya sido considerada como merecedora de tan siquiera una. No, no parece justo.

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Quizá el problema es que hay algo en ella absolutamente normal; o, mejor dicho, cotidiano. Frente a lo que sucede con otras actrices más hermosas, más aparentemente perfectas, todos podemos decir que alguna vez hemos conocido, o conocemos, a alguna mujer como las que suele interpretar: de la esposa fingidora de “El show de Truman (Una vida en directo)” a la manipuladora maquiavélica de “Mystic River”; de las hermanas atascadas, tiernas y vulnerables de “You can count on me (Puedes contar conmigo)” o “La familia Savages”, a las desquiciadas madres de “The nanny diaries (Diario de una niñera)” o “Una historia de Brooklyn”, todos sus personajes están hechos de realidad. Y nos devuelven, como un espejo, sensaciones, miedos y esperanzas que podemos reconocer. Frente a otras diosas del celuloide, difícilmente nos hará soñar; al contrario, nos obligará a mirarnos a nosotros mismos. Y eso, que sólo está al alcance de la estirpe de grandísimas actrices y actores a que pertenece por derecho propio, no es la mejor vía para ser una estrella popular. Da igual: todos los amantes del cine seguiremos adorando en secreto a Laura Linney, aunque al resto le cueste saber de quién hablamos.

En la imagen: Laura Linney en “Jindabyne” - Copyright © 2006 April Films, Film Finance Corporation Australia, Babcock & Brown y Redchair Films. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Miércoles 5 Marzo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 05.03.08 a las 22:27
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No deja de resultarme curioso haber leído estos días en los medios algún que otro comentario respecto a que los Oscar® de este año han sido demasiado minoritarios, anticomerciales, concedidos de espaldas a la taquilla. Vaya por delante que nunca he entendido muy bien que un éxito económico tenga que ir acompañado obligatoriamente de un reconocimiento artístico; pienso que, independientemente de que ambos aspectos puedan coincidir, cada uno de ellos se mueve en un terreno diferente. De hecho, no creo que los responsables de la tercera entrega de Piratas del Caribe (“Piratas del Caribe: En el fin del mundo”) hayan llorado amargamente por no haber sido merecedores ni de media estatuilla; ellos juegan en otra liga (que, digámoslo de antemano para evitar suspicacias, es esencial también para que se mantenga esa industria llamada cine).

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Lo más curioso es que, normalmente, uno oye las críticas contrarias. ¿Cuántas veces hemos oído hablar de la infantilización del gusto de la Academia norteamericana?, ¿cuántas repetido que el Oscar® no es la medida de todas las cosas, que en Europa sí que sabemos reconocer la calidad, etc., etc.? Y resulta que ahora, en el momento en que la relación de premiados por la Academia parece más el palmarés de Cannes que el habitual en ella, resulta que se enarbolan los argumentos contrarios para poner un poco en tela de juicio el acierto o no de los organizadores. Aunque no debería extrañarnos: algo así ocurrió, a menor escala, con los Goyas a “La soledad”. En fin, no sé qué opinan ustedes, pero yo estoy más que satisfecho con estos Oscar® contracorriente; eso sí, no me hago ninguna ilusión de que la cosa vaya a seguir por este camino, pero lo de este año, desde luego, ya no me lo quita nadie.

En la imagen: Ethan Coen, Martin Scorsese y Joel Coen tras la ceremonia de los Oscar®. Foto por Matt Petit - Copyright © 2008 A.M.P.A.S.®. Todos los derechos reservados.

Martes 26 Febrero 2008

Una vez más se repite la historia: los chicos que irrumpieron en el panorama cinematográfico con su mirada desinhibida, desacomplejada y fresca, con una mezcla de dominio, respeto y burla de todos los referentes de la Historia del Cine, han terminado obteniendo el reconocimiento institucional con el que, quizá, nunca soñaron cuando empezaron. Porque la lluvia de Oscars® derramada sobre los hermanos Coen (de hecho, hasta tres veces subieron al escenario para recoger otras tantas estatuillas) por su última y prodigiosa obra, “No es país para viejos”, viene a certificar lo que ya el estilo de la cinta anunciaba: los Coen son, en la actualidad, unos clásicos. Maravillosamente clásicos, es verdad, pero clásicos al fin y al cabo. La vanguardia ya no pasa por ellos.

Y no es extraño que sea por la película que seguramente más abdica de lo que hasta ahora habían sido las líneas maestras de su filmografía. Un título en el que no pretenden revertir el material original (la novela original de Cormac McCarthy), dándole nuevas lecturas o buscando huecos para la desmitificación postmoderna. No, aquí ellos se rinden a lo que las páginas sugieren, y ponen todo su inmenso talento (que no siempre parecen dispuestos a exhibir) para levantar una cinta en la que lo escrito cobra vida de una manera que en muy escasas ocasiones nos había sido concedido ver. En definitiva: negándose a sí mismos, han superado las desvaídas caricaturas que eran sus últimos filmes, y, paradójicamente, han levantado una de sus pocas y verdaderas obras maestras. No muchas veces unos galardones, a la hora de certificar la defunción de un estilo, habían alumbrado algo tan potente. Estos Oscars® están llamados a dejar huella.

En la imagen: De izquierda a derecha, Joel Coen, Javier Bardem, Josh Brolin, Kelly Macdonald y Ethan Coen en el 60º Festival de Cannes © 2007 Buena Vista International. Foto por MJ Kim. Todos los derechos reservados.

Viernes 22 Febrero 2008
Escrito por Julio Rodríguez Chico el 22.02.08 a las 17:00
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Es mucho lo que la industria del cine se juega con los Oscar®: ¡como para perderse una ceremonia! Por eso, los guionistas han vuelto al trabajo y todo está preparado para repartir las estatuillas el próximo 24 de febrero. Y quien suscribe, una vez que ha visto las películas nominadas —algunas con un estreno muy retrasado en nuestro país—, ya está en condiciones de matizar su opinión previa sobre varias de las candidaturas. Muy reñida se presenta esta fase final, sin ninguna favorita que pueda arrasar, por lo que quizá tengamos un sorteo de lotería, con premios muy repartidos. La disputa más igualada será en el capítulo de Mejor Película: “Expiación: Más allá de la pasión” es la más comercial y complaciente; “Juno”, la más fresca y que se ve con mayor gusto —así como la más positiva y menos dramática—; y “There will be blood (Pozos de ambición)”, la más californiana y ambiciosa, por lo que apuesto por esta última. Como Mejor Director, hay varios que han realizado una obra de “autor” con sello propio: Paul Thomas Anderson peca de megalomanía pero hace cine del bueno; los hermanos Coen (“No es país para viejos”) son muy suyos y no “casan” mucho con la Academia; y Julian Schnabel ofrece con “La escafandra y la mariposa” una obra de arte integral por la que se merece el máximo reconocimiento (sin embargo, pienso que no ganará él y sí alguno de los otros mencionados).

En cuanto a los actores, el duelo estelar será entre Daniel Day-Lewis y Tommy Lee Jones, y me decanto por la soberbia interpretación de este último en “En el valle de Elah”, aunque el británico hace también un papelón. Y de las actrices, a la pareja de Julie Christie y Marion Cotillard le ha salido una jovencita competidora que está de moda y pisa fuerte, Ellen Page, pero sigo creyendo que la protagonista de “Lejos de ella” se llevará el premio; qué pena que no haya dos o tres estatuillas para repartir. No altero mi apuesta en cuanto a los secundarios: Casey Affleck por ser el actor que despliega una mayor variedad de recursos interpretativos (aunque Javier Bardem haga un buen trabajo y parta incluso como favorito), y la joven Saoirse Ronan por trasmitir mejor que nadie una personalidad muy matizada con miradas, gestos y actuación. Como se ve, habrá muchas triunfadoras… o ninguna —según se quiera entender—, y quizá haya quien se vaya de vacío, a pesar de su notable calidad, en cuanto a los apartados principales, caso de “Michael Clayton” (aunque teniendo George Clonney tanto amigos en la Academia… quién sabe). Un año de mucha dureza, venganza y sangre en el cine, con unas gotas de oxígeno y humanismo que no sabemos si apagarán el incendio de la violencia o se evaporarán en el intento. Veremos dónde cae el “gordo” y la “pedrea”.

En la imagen: Detalle de un cartel promocional de “There will be blood (Pozos de ambición)” - Copyright © 2007 Paramount Vantage, Miramax Films y Joanne Sellar/Ghoulardi Film Company. Distribuida en España por Buena Vista International. Todos los derechos reservados.

Miércoles 30 Enero 2008

Puede que se esté convirtiendo en costumbre contar con la presencia de un niño en las nominaciones a los Oscar®. O más concretamente, una niña: si el año pasado fue Abigail Breslin la que fue incluida en la categoría de Mejor Actriz Secundaria por su participación en “Pequeña Miss Sunshine”, éste le ha correspondido a Saoirse Ronan por su intervención en “Expiación: Más allá de la pasión”, lo que la convierte en la última, por el momento, de una línea que incluye a Anna Paquin, que se llevó la estatuilla con sólo 11 años de edad, en 1993, por su papel en “El piano” (uno de esos premios, por cierto, que la perspectiva descubre como excesivos, porque su carrera posterior aún no ha servido para confirmar tan arrebatador arranque).

¿Sucederá lo mismo con Saoirse Ronan? El tiempo lo dirá, pero lo que no se puede negar es que esta chica borda en la cinta de Joe Wright una interpretación de las que quedan grabadas a fuego en la retina. De hecho, para todos los que conocíamos previamente la novela, sería difícil encontrar a nadie que pudiera representar mejor el difícil, contradictorio, bullente de imaginación, caprichoso, impulsivo y fantasioso personaje que pone en marcha la acción del libro. Su capacidad para expresar matices con una sola mirada, con un solo gesto, de transmitirnos los vericuetos de sus pensamientos, es de las que definen a las grandes actrices. Ahora sólo falta que lo confirme en sus próximas películas, como “City of Ember” o la esperadísima adaptación de la novela “Desde mi cielo” de Alice Sebold, “The lovely bones”, que firma Peter Jackson. Así sabremos si ha sido Joe Wright el que obró el milagro, o si verdaderamente nos encontramos ante alguien que dejará huella. Y tengo el pálpito de que puede ser lo segundo.

En la imagen: Saoirse Ronan en ”Expiación: Más allá de la pasión” - Copyright © 2007 Universal Pictures, Studio Canal, Relativity Media y Working Title Films. Foto por Alex Bailey. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 23 Enero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 23.01.08 a las 20:46
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Ya están aquí, ya llegaron. Independientemente de lo que pase finalmente con la gala de entrega, ya tenemos la cosecha de nominaciones de los Oscar®. Mis compañeros ya están dejando claro por dónde pueden ir los tiros, como el hecho de que nuestro Javier Bardem difícilmente podría tenerlo mejor (con el permiso de Casey Affleck, eso sí), o de que, en un año sin obras maestras pero con un buen número de títulos más que interesantes, la partida aparezca bastante igualada entre “Pozos de ambición” (¡qué ganas de echarle el ojo al nuevo Paul Thomas Anderson!), “No es país para viejos”, o la relativa pérdida de fuelle de “Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet” (sólo tres nominaciones, si bien dos tan importantes como Mejor Película Mejor Actor y Mejor Dirección Artística) y “Expiación: Más allá de la pasión” (me quedo con la nominación a la extraordinaria niña Saoirse Ronan).

Sin embargo, querría llamar la atención sobre “Ratatouille” y su gran éxito: 5 nominaciones, lo que no hace más que refrendar la que es, sin duda, una de las grandes películas del año. Cierto que varios de ellos son técnicos (“menores”, los llaman), pero eso es inevitable cuando, por momentos evidentes, una cinta animada no puede competir en los apartados de interpretación. Pero no deja de ser un paso adelante (sobre todo, teniendo en cuenta que sus responsables no querían competir en la categoría de Mejor Película, algo que habría sido perfectamente posible) que figure no sólo en el apartado de Mejor Película de Animación, sino también en los de Mejor Guión Original o Banda Sonora, para mí nada menores y más que merecidos. Un nuevo triunfo del antaño ninguneado cine animado, y una grandísima noticia para todos los que amamos el cine.

En la imagen: fotograma de “Ratatouille” - Copyright © 2007 Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Julio Rodríguez Chico el 23.01.08 a las 8:02
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Esto no hay quien lo pare. La justicia exige dar al trabajador su recompensa, y la industria del cine no dejará de entregar los Oscar® a quien considere que le reportará mayores beneficios, aunque a veces no sean los mejores. Compromisos y clientelismo, grupos de presión y de inversión… de todo hay en la alfombra roja, con o sin guionistas en huelga. Ya han sido anunciadas las candidaturas de quienes aspiran a llevarse la estatuilla, y a nosotros nos corresponde “mojarnos” sobre quiénes saldrán de la Gala con una sonrisa verdadera y quiénes lo harán con una de circunstancias. Año de crisis que, sin embargo, deja títulos de indudable calidad. Y si no, vayan a ver “Expiación: Más allá de la pasión”, que pasa por ser mi favorita como la mejor película del año y también para recibir los premios de mejor actriz secundaria (Saoirse Ronan —¡qué mirada a través de la ventana!—), guión adaptado, fotografía, dirección artística y banda sonora original. Para los actores principales, les daría mi reconocimiento a dos veteranos, porque se lo han ganado: Tommy Lee Jones por “En el valle de Elah” (pero ojo a Viggo Mortensen, que viene fuerte), y Julie Christie por “Lejos de ella” (aunque no pasaría nada por premiar a Marion Cotillard). Nuestro Javier Bardem viene de haber ganado el Globo de Oro, pero… pienso que Casey Affleck no le permitirá que haga lo propio con el eunuco dorado porque en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” hizo el papel de su vida.

Ya hemos colocado los Oscar® en las estanterías de actores, y es la hora de fijarnos en el director y en alguna otra categoría. Y también es el momento de establecer una particularidad, dado que ni “La escafandra y la mariposa” de Julian Schnabel, ni “Pozos de ambición” de Paul Thomas Anderson, o “Juno” de Jason Reitman han sido estrenadas aún en España, y tampoco vistas por quien escribe. Es una lástima porque acaparan importantes candidaturas; de la película de Schnabel no he oído sino maravillas, y todos sabemos del buen hacer de Anderson en la dirección. Hecha esta salvedad que puede distorsionar todo lo aquí comentado y con “Expiación…” de líder en las apuestas, “Michael Clayton” podría llevarse la estatuilla del mejor director y del guión original, mientras que la magistral y pegadiza “Falling slowly” de “Once” se llevaría el de la mejor canción original (si se lo permite el musical “Encantada: La historia de Giselle”, que por llevar tres opciones crece en las probabilidades). Lo que no sea mérito de Marion Cotillard en su caracterización de Edith Piaf, lo es del maquillaje y el vestuario (¡que tanto contribuye a la ambientación!), por lo que “La vida en rosa: Edith Piaf” sería la opción elegida en estos apartados. Y qué decir de “Ratatouille”: que lo del premio a la mejor película de animación sabe a poco, porque se merece más, mucho más (desbancaría incluso a “Expiación…”), pero son “solamente” dibujos animados, y ya se sabe. Con todo, habrá que esperar y ver…, no sólo la Gala del 24 de febrero, sino esas películas aún no estrenadas por aquí y ya tan celebradas…

En la imagen: Keira Knightley en “Expiación: Más allá de la pasión” - Copyright © 2007 Universal Pictures, Studio Canal, Relativity Media y Working Title Films. Foto por Alex Bailey. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 15 Enero 2008

El arranque de un año nuevo es, para los amantes del cine, el de los grandes premios, la explosión del glamour y el espectáculo que tiene en la entrega de los Oscar® el punto culminante. Y, como extensión y tal vez complemento, es también la época en la que se dejan oír las voces contrarias a estos premios, las que dicen que la calidad cinematográfica o el paso a la posteridad no lo marcan unos galardones más pendientes del share televisivo y de la cantidad de anunciantes que convocan que del verdadero reconocimiento del talento.

Pues bien, este año, con la suspensión de la ceremonia de entrega de los Globos de Oro (que fue sustituida por una desangelada rueda de prensa), hemos tenido una buena oportunidad de poner a prueba esa teoría. Vaya por delante que quien esto escribe no considera que la sanción de calidad dependa del número de estatuillas, pero eso no impide que busque cada año la oportunidad de quedarse despierto, si es menester, toda una noche contemplando el desfile de celebridades. Dice el tópico que ya no hay estrellas como las de antes; puede ser, pero sigue siendo enormemente atractivo contemplar el desfile sobre la alfombra roja, y la prueba es que, este año, los Globos han sido menos Globos que nunca, por mucho que haya habido los mismos reconocimientos y se hayan concedido el mismo número de trofeos del año pasado. Pero sin celebridades hay una parte del imaginario que forma parte del cine que se queda cojo; un imaginario falso, es cierto. Pero, ¿no es el cine, al fin y al cabo, algo sustentado en la mentira y la apariencia? Entonces, ¿cómo no echar de menos lo que no es otra cosa que la gran metáfora de su esencia?

En la imagen: Javier Bardem en “No es país para viejos” - Copyright © 2007 Paramount Classics, Miramax Films y Scott Rufin Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Domingo 4 Noviembre 2007

Que “Persépolis” haya sido elegida por Francia para representarla en la carrera de los Oscar® tiene un interés que va mucho más allá de lo estrictamente anecdótico: no perdamos de vista que la industria gala es de las más potentes y ambiciosas del continente, y que el número de películas que produce al año es muy alto. Y, sin embargo, han decidido dar su confianza a una cinta animada, de presupuesto limitado, no destinada al público infantil, y que además ha conseguido romper, al menos en su país, los límites que parecen confinar este tipo de cine a un público muy concreto y definido.

Está claro que algo sucede, un fenómeno que dio ya un primer aldabonazo con el Oso de Oro concedido en su momento a “El viaje de Chihiro”. Es como si, por fin, la animación se hubiese vuelto adulta, y quizá no sería descabellado enlazar este hecho con el propio auge del cómic, que se ha vuelto ya no sólo referencia artística para el cine, sino incluso fuente argumental de películas serias (ahí están “Camino a la perdición” o “Una historia de violencia” para demostrarlo). Quizá la clave es que el público lector de tebeos ha ido creciendo y se encuentra más ahora en la treintena que en edades inferiores (algo, por cierto, también extensible a los videojuegos, no en vano otra forma de expresión en auge). Creo que todos los que amamos las dos artes vamos a vivir tiempos interesantes; no creo que nos hallemos ante una mera nube de verano. Es más y puestos a pedir, ¿veremos alguna vez “Maus” en la pantalla grande?

En la imagen: Fotograma de “Persépolis” - Copyright © 2007 2.4.7. Films. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.