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Jueves 8 Mayo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 08.05.08 a las 19:00
Archivado en: Estrenos

Del ramillete de estrenos de este fin de semana, dos destacan por, a su manera, venir firmados por unos visionarios. El primero es una producción pequeña, argentina, pero cuyo director, Esteban Sapir, parece haber bebido del cine más clásico y anticipado a su tiempo, de producciones mudas como “Metrópolis” que hoy, milagrosamente, siguen conservando su poder de fascinación. “La antena” se revela, así, como la propuesta a priori más arriesgada y estéticamente ambiciosa, un canto a una época en la que el cine aún era la atracción que se divertía descubriendo todo de lo que era capaz.

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El segundo es radicalmente diferente, pero coincide con el anterior en que viene firmado por dos creadores a los que no se les puede negar su inquietud por llevar sus obras al límite de la estética cinematográfica. Que “Matrix” sea ya un clásico moderno no debe hacernos olvidar que supuso un osado intento por parte de los hermanos Wachowski por ampliar los límites del cine. Su nueva película, “Speed Racer”, quizá no llegue a tanto, pero su curiosa combinación entre imagen real, estética de dibujo animado y dinámica de videojuego tiene más riesgo de lo que parece en un principio. Desde luego, en uno y otro caso puede haber naufragio, pero lo que nadie les podrá negar es que, cada uno a su manera, intentan devolver la vida a un arte que, en demasiadas ocasiones, aparenta con crudeza su siglo y pico de existencia.

En la imagen: Fotograma de “La antena” - Copyright © 2007 La Doble A Productores. Distribuida en España por Sherlock Films. Todos los derechos reservados.

Martes 6 Mayo 2008

Hace unos días hacíamos mención del escaso favor que el tráiler hace a la esperadísima última película de Sidney Lumet, “Antes que el Diablo sepa que has muerto”, desvelando detalles importantes de la trama que anulan la capacidad de sorpresa del espectador. Pues bien, no ha pasado tiempo suficiente para que se nos pase el disgusto, y ya tenemos un nuevo ejemplo, aunque en este caso no de una cinta de tan altas expectativas cinéfilas… pero bueno, sea cual sea la exigencia con la que se va al cine, nadie merece que le revienten el argumento de una película, ¿no?

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La cinta en cuestión es la nueva de Frank Darabont, “La niebla” (no confundir con el clásico glorioso de John Carpenter), la enésima adaptación de un texto de Stephen King, pero que parece tener, al menos en principio, algo más de empaque que la media de las últimas incursiones en el un tanto decaído universo del autor de Maine. Por lo que hemos podido ver en el tráiler, la historia va de pueblo tranquilo y costero que, de repente, se ve invadido por una misteriosa nube que lo cubre todo y obliga a los habitantes a refugiarse en un centro comercial… sin que nadie sepa qué es exactamente esa niebla ni de dónde viene. Suficiente para plantear una historia inquietante, ¿no? Pues para los que hicieron el tráiler, al parecer, no: a lo largo de su (para mí) eterna duración, veremos la explicación de lo que ocurre, la naturaleza de la amenaza… O al menos, lo suficiente como para que uno se ponga a mascullar y revolverse en el asiento. Aunque todo es susceptible de empeorar: encima, se trataba del aperitivo de esa joya que es “88 minutos”. ¡Anda, que menudo programa! ¿Por qué no me daría ese día un horroroso dolor de muelas que me hubiese obligado a quedarme en casa? Creo que habría salido ganando…

En la imagen: Escena de “La niebla” - Copyright © 2007 Dimension Films y Darwoods Productions. Distribuida en España por Notro Films. Todos los derechos reservados.

Domingo 4 Mayo 2008

Pocas veces uno siente tanta indignación como cuando tiene la impresión de que le están tomando el pelo. Eso, que es extensible a todos los aspectos de la vida, también ocurre si nos referimos a nuestra cinefilia. Si de lo que se trata es de que a uno le den gato por liebre, atraído por el canto de sirenas de una oferta que despierta nuestras mejores expectativas como espectadores nos encontramos con que lo que nos dan es una cinta hecha sin ningún criterio, sin pies ni cabeza, todo ello camuflado bajo la aparente garantía de calidad que supone contar con uno de los grandes de Hollywood al frente del cartel, quizá la palabra más acorde sería la de estafa… artística, pero estafa al fin y al cabo.

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Si hemos convenido en que un puñado de actores, de los cientos que aparecen cada año, reinen a una determinada altura, no es sólo porque nos hayan regalado alguno de esos momentos inolvidables que jalonan la memoria de cualquier amante del cine, sino porque tendemos a pensar que cualquier proyecto que elijan, aunque sea comercial, mantendrá siempre unos mínimos de calidad (o, dicho de otro modo, de dignidad). Sin embargo, el señor Al Pacino, como alguno más de su quinta, directamente se ha reído de nosotros aceptando participar en un bodrio de proporciones tan monumentales como este “88 minutos” que, sinceramente, ojalá alguien me borrase del recuerdo en plan “¡Olvídate de mí!”. Desde luego, para quien esto escribe, queda claro: el Al Pacino actor ni está (y ya ni se le espera, visto lo visto) desde “El mercader de Venecia”; en su lugar, nos ofrecen un clon chapucero con pelucón imposible, y con una capacidad interpretativa equivalente a cero. Es una pena, pero lo superaremos: por muy estrellas que sean, no son el centro del universo.

En la imagen: Al Pacino en “88 minutos” - Copyright © 2007 Millennium Films, Randall Emmett/George Furla Productions, Equity Pictures Medienfonds GmbH & Co. KG III y Nu Image Entertainment. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

Viernes 2 Mayo 2008

¿Habrá hecho Sidney Lumet algo inconfesable para merecer semejante castigo? O mejor dicho, ¿se lo habrá hecho a España? O más concretamente, ¿a la distribuidora que le ha tocado en suerte? (por decirlo de algún modo). Porque lo cierto es que lo de “Antes que el Diablo sepa que has muerto” es de traca: al parecer, nada importa que los ecos que nos llegan, desde aquellos lugares donde sí que han tenido la oportunidad de verla, no puedan ser más elogiosos, lo que ha hecho que los cinéfilos alberguemos la razonable esperanza de encontrarnos ante una de esas cintas que justifican y nos compensan por tantas horas desperdiciadas en mal cine. No señor, eso a la distribuidora parece traerle sin cuidado, porque llevamos ya varios anuncios fantasma de estreno (con un cambio de título por medio), incluyendo alguno que se cayó de la cartelera casi el día anterior en que debía llegar.

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Ahora se dan otras fechas, pero francamente ya no me creo nada, y no pienso publicitar ninguna hasta que no vea la película con mis propios ojos en una sesión comercial de un cine real. Pero no contentos con eso, este pasado fin de semana he visto el tráiler que la anuncia… y bien, al respecto sólo puedo decirles una cosa: si ven que comienza y de verdad tienen deseos de disfrutar algún día de la película, tápense los ojos y los oídos (ya, ya, es difícil, pero no duden en recurrir a su partenaire en caso necesario, si es que van acompañados), porque lo que el avance muestra de la trama es simplemente indignante, revelando algunas sorpresas del guión que, francamente, mejor se las hubieran ahorrado. Vale que el cine está en crisis por muchas y variadas razones, pero uno no puede entender cómo gente que arriesga su dinero en este negocio puede hacer las cosas tan rematadamente mal; si a ellos no les importa, ¿qué esperanza nos queda a los demás?

En la imagen: Sidney Lumet (izquierda) junto a Albert Finney durante el rodaje de ”Antes que el Diablo sepa que has muerto” - Copyright © 2007 Funky Buddha Group, Capitol Films, Unity Productions y Linsefilm. Distribuida en España por A.Zeta Cinema. Todos los derechos reservados.

Martes 29 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 29.04.08 a las 16:00
Archivado en: Estrenos

Bueno, después de unas semanas un poco raras, vuelve la normalidad a la cartelera. O sea, que un estreno potente procedente de Hollywood salta la banca y deja pocas opciones al resto del pelotón. Y ese bombazo (o aspirante a, que en estos tiempos de inestabilidad taquillera estas cosas son siempre difíciles de asegurar a priori) es, claro está, “Iron Man”, uno de los pocos integrantes de la escuadrilla Marvel que aún no había sido llevado a la gran pantalla. ¿Los alicientes? Pues más o menos los de siempre: perspectivas de espectacularidad a raudales, un actor carismático que puede tener aquí la oportunidad para rehabilitarse totalmente ante la taquilla tras haberlo hecho, al parecer, en otras facetas (Robert Downey Jr.), y un puñado de secundarios de mayor o menor atractivo (de la sosa monez de Gwyneth Paltrow a un Jeff Bridges haciendo de malo, lo que siempre tiene su punto). ¿Desventajas? Que Iron Man, en realidad, siempre ha sido una copia poco disimulada de Batman en lo que respecta a su origen y características. ¿Superará la cinta ese handicap? A partir de mañana mismo tendremos la respuesta.

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Y claro, con un blindado tan avasallador, poca tarta le van a quedar a los demás, por mucho que tengan dentro a todo un Al Pacino (“88 minutos”), a viejas glorias en bajas horas interpretativas (Pierce Brosnan en “Chantaje”; Antonio Banderas y Meg Ryan en “Mi novio es un ladrón”), coartada cultureta (“La duquesa de Langeais”, del pope del elitismo cinéfilo Jacques Rivette), plantilla de comedia romántica del montón (“Definitivamente, quizás”), o un toque patrio (“Un poco de chocolate”). No, todo parece indicar que ni aunque todas éstas se juntaran en plan X-Men, lograrían apenas hacer mella en la metálica y acorazada recaudación que le espera al superhéroe de chapa. Y si no, al tiempo.

En la imagen: Fotograma de “Iron Man” - Copyright © 2008 Marvel Studios y Fairview Entertainment. Foto por Zade Rosenthal. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

Lunes 28 Abril 2008

El cine indie siempre ha sido, o al menos así parece que lo hemos querido ver desde esta orilla del Atlántico, lo que los norteamericanos hacían cuando se ponían a rodar como si fueran franceses. Bueno, más o menos. Pero, últimamente, incluso esta división de plata del gran conglomerado industrial cinematográfico-estadounidense parece vivir momentos difíciles. Cuando por las calles de Sundance se mezclan los supervivientes de Seattle con gente como Paris Hilton, es que algo pasa. Y cuando los grandes estudios crean sus divisiones para hacer películas de bajo presupuesto (eso sí, muy arties, que no es lo mismo ser cutre en plan serie B que creativo a lo John Cassavetes), con sus logos calculadamente desmañados, nos reafirmamos en la pregunta: ¿qué le pasa al cine independiente?

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Es más, ¿por qué la versatilidad de fórmulas que antes existía para presentar una mirada alternativa a la del grueso de la producción más comercial parece haberse reducido en los últimos tiempos a un esquema mil y una veces repetido? Es decir, el del friqui inserto en un contexto más o menos tradicional, a ser posible nevado y aislado (lo que parece devolver a la tal comunidad la condición de representativa del núcleo originario de lo que luego ha venido a llamarse Estados Unidos de América), y que por contraste acaba revelando la verdadera esencia de esos habitantes. El último ejemplo en llegarnos es “Lars y una chica de verdad”, pero hemos tenido últimamente nuestras buenas dosis con “Juno”, “Pequeña Miss Sunshine”, “Thumbsucker”, “Ghost world”, “La peligrosa vida de los Altar Boys”… Al final, uno se pregunta si la cosa no tendrá trampa: como nos demuestra la experiencia, llegado el caso los friquis pueden ser perfectamente absorbidos por el sistema y, por tanto, ver su potencial revulsivo desactivado. Y si no, que se lo pregunten a Tim Burton (que ya sé que nunca fue exactamente indie, pero friqui sí… al menos en una época).

En la imagen: Bianca y Ryan Gosling en “Lars y una chica de verdad” - Copyright © 2007 Sidney Kimmel Entertainment y John Cameron/Sarah Aubrey Productions. Distribuida en España por Versus Entertainment. Todos los derechos reservados.

Sábado 26 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 26.04.08 a las 10:00
Archivado en: Sociedad

El otro día, en la sesión a la que acudí a ver “Mil años de oración”, escuché una de esas cosas que deberían darnos bastante que pensar a los que nos dedicamos a esto de escribir, y sobre todo opinar, sobre cine. Cuando terminó la proyección, pareció evidente que a la señora que ocupaba la butaca contigua a la mía, y que había acudido con una amiga, no le había gustado nada la película. Hasta ahí bien, normal, cosas que pasan. El problema fue que, al proclamar su desazón y su disgusto por, según ella, haber perdido hora y media de su valioso tiempo, encontró rápidamente una persona concreta en la que concentrar toda la culpa de su decepción: un famoso crítico de un no menos afamado medio que, según ella, “ya se lo había hecho dos veces”. Y tal fue su indignación, que incluso acabó recurriendo a términos y expresiones, dirigidas al susodicho (y afortunadamente no presente) crítico, que, la verdad, nunca habría imaginado fuesen capaces de ser pronunciadas por boca de señora de apariencia tan digna.

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Lo cierto es que, cuando salí del cine, lo hice un tanto inquieto. Evidentemente, uno no puede soñar siquiera con acercarse a la capacidad de influencia de un crítico de una firma del calibre de la que había indignado a la señora, pero me consta que hay un puñado de gente tan tremendamente generosa (y atrevida, habría que añadir) que lee o consulta de vez en cuando lo que uno escribe, tanto aquí como en LaButaca.net. Y, ¿qué quieren que les diga? La posibilidad de decepcionar alguna vez a alguien cómodamente sentado en una sala o en su casa, porque se fió de lo que uno dijo, de que alguien se vea en la necesidad de invocarme no sólo a mí, sino a todo mi árbol genealógico… pues que me da mucho respeto. Menos mal que aquí pasamos más desapercibidos (afortunadamente, no ha llegado la horrorosa costumbre de ponernos el careto al lado de nuestra firma, como por desgracia se extiende cada vez más en la prensa escrita), pero, por si acaso, ya me he montado un plan personalizado de flagelaciones y penitencias varias para purgar mis posibles faltas. Y aún más importante: me he comprado un casco para ponérmelo mientras escribo las críticas; visto lo visto, cualquier precaución empieza a ser poca.

En la imagen: El crítico repelente interpretado por Bob Balaban en “La joven del agua” - Copyright © 2006 Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures y Blinding Edge Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pîctures International España. Todos los derechos reservados.

Jueves 24 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 24.04.08 a las 15:30
Archivado en: Estrenos

El cine español (sí, sí, ése que siempre está en crisis) tiene dos almas: una oficial, la que recibe toda la atención de los medios, cuyas presentaciones encuentran cabida en las grandes cadenas (apoyadas en muchas ocasiones por las filiaciones televisivas de algunos de los participantes); y otra, la de un puñado de amantes desaforados del cine, y más del de género, que consiguen a veces acceder a la primera división del largometraje tras foguearse durante años en el apasionante y duro mundo del cortometraje. Pues bien, este fin de semana la cartelera acoge un destacado combate entre un representante de cada una de esas almas… aunque con contaminaciones curiosas.

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Expliquémonos: si los galardones del Festival de Málaga son tan importantes como se les supone, entonces el honor de ser la película de la semana tendría que recaer sobre “3 días”, de F. Javier Gutiérrez, una propuesta original en nuestro cine, ganadora de la Biznaga de Oro del certamen (además de las de Plata a la Mejor Actriz de Reparto y Mejor Maquillaje), y que aborda nada menos que el advenimiento del fin del mundo por el impacto de un meteorito… en el microcosmos de un pueblo español. Enfrente, un título que seguramente muchos daban como seguro ganador del festival, “Cobardes”, de José Corbacho y Juan Cruz, una apuesta que parte con la intención de ser tan exitosa como su anterior cinta, “Tapas”. Para una cinematografía eternamente en crisis, no está nada mal, no señor.

En la imagen: Escena de “3 días” - Copyright © 2008 Maestranza Films, Green Moon y Pentagrama Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Lunes 21 Abril 2008

“Elegy”, la última película de Isabel Coixet, viene a confirmar, al menos para quien firma esto, una regla no escrita que se cumple en más ocasiones de las deseables: hay demasiados creadores con talento cuyas obras naufragan por su excesivo empeño en ocuparse de todos los detalles, incluido el guión, aunque esté claro que éste no sea su fuerte. Le ocurre a la Coixet, directora de indudable talento, pero que salpicaba sus anteriores cintas (“Mi vida sin mí” y “La vida secreta de las palabras”) de trampas argumentales que estropeaban la construcción visual de su autora. Por ello, no debería de extrañar que su última entrega, un encargo construido a partir de un guión ajeno, sea la mejor de sus películas, la demostración de que, sin sus tics y “marcas de la casa”, podemos encontrarnos con una cineasta más que notable.

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Claro que no es la única que, llevada por ese afán de controlarlo todo, es capaz de ir en contra de sus verdaderas capacidades. Es lo que le ocurre a Julio Medem, poseedor de una inmensa capacidad visual y cinematográfica que, sin embargo, no se corresponde con sus guiones, demasiado frágiles y llenos de agujeros, y que son en demasiadas ocasiones más una rémora del resultado final que otra cosa (y si no, ahí está “Caótica Ana” para demostrarlo). Pero es que ni siquiera alguien tan laureado como Pedro Almodóvar se libra de esta maldición, hasta el punto de que uno habría preferido que guiones como los de “La mala educación” viniesen firmados por alguien ajeno a él. Y si hay un caso paradigmático en el exterior (aunque, desde luego, no el único), ahí está M. Night Shyamalan, aunque lo suyo puede llegar a ser incluso peor: valga como muestra su triste tentativa como actor en “La joven del agua”, una película que seguramente podría haber sido una obra maestra… si la misma historia hubiese sido escrita por otro. Desde luego, a Clint Eastwood, que se confiesa incapaz de escribir un guión, nunca le pasará lo mismo.

En la imagen: Isabel Coixet durante el rodaje de “Elegy” - Copyright © 2008 Lakeshore Entertainment. Distribuida en España por On Pictures. Todos los derechos reservados.

Viernes 18 Abril 2008

Esto de la crítica de cine, ya se sabe, tiene su aquél. Más que nada, porque es todo menos científica; o dicho de otro modo, si los científicos no se ponen de acuerdo a la hora de determinar cuál es la altura exacta del Everest (algo que, aparentemente, escapa a toda opinión y debería consistir en una fría, rigurosa e inapelable medición con algún aséptico aparato), parece más peliagudo intentar elevar a más categoría que la que verdaderamente tiene la opinión que a uno le merece tal o cual película. De hecho, si algo me gusta de este divertido ejercicio es lo que tiene de elemento deslizable, emocionante e intuitivo.

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Esta reflexión previa viene a cuento de un fenómeno que no es nuevo, pero que últimamente, dado el capricho de las fechas de estreno, se ha condensado en unas pocas semanas: la llegada de los remakes de los éxitos orientales de terror (“Llamada perdida”, “The eye (Visiones)”, “Retratos del más allá”…), en lo que supone casi una fotocopia del modelo original, sólo que con actores y lenguaje anglosajones. Algo que casi todos hemos criticado, con la coletilla de considerarlo innecesario, mercantilista, etc., etc. Ahora bien, ante el próximo estreno de la nueva versión de “Funny games”, que su director original Michael Haneke ha rodado en América con el mismo guión, idénticos decorados (reconstruyen al milímetro los originales) pero, eso sí, actores angloparlantes, todos levantamos el meñique y aguardamos expectantes para ver los resultados de este “experimento cinematográfico de traducción semiótica de una creación artística”, o algo así. ¿En qué quedamos? (suerte tiene Haneke de no llamarse Gus y no apellidarse Van Sant, que a éste le fue bastante peor).

En la imagen: Fragmento del cartel norteamericano de “Funny games” - Copyright © 2007 Halcyon Pictures, Tartan Films, Celluloid Dreams, X Filme International, Lucky Red, Belladonna y Kinematograf. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.