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Viernes 25 Abril 2008
Escrito por Manuel Márquez el 25.04.08 a las 9:00
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Un par de semanas después de su finalización, el Festival de Cine Español de Málaga sigue generando un cierto efecto de “onda expansiva”, en virtud del cual van llegando a nuestras carteleras —eso sí, en pequeñas dosis, siempre minoritarias en proporción al volumen total de estrenos— aquellas películas que obtuvieron en el mismo más éxito o repercusión. De tal modo que este viernes nos encontramos en las salas no sólo con la nueva cinta del tándem José Corbacho-Juan Cruz, esa “Cobardes” a la que la (desgraciada) actualidad de que goza su tema central (el acoso escolar), unida a las buenas expectativas generadas por su ópera prima precedente (la tan premiada y celebrada “Tapas”), ha proporcionado una excelente rampa de lanzamiento —en cuanto a expectación e interés despertados—, sino también con el film que, al fin y a la postre, terminó elevándose con el “premio gordo” del mencionado certamen: “3 días”, primer largo como realizador del joven director cordobés F. Javier Gutiérrez, y una apuesta tan arriesgada como a contracorriente respecto a las que suelen ser premisas habituales (temáticas, formales, tonales y/o genéricas) de nuestro cine, más apegado a dramas y comedias “a ras de tierra” que a producciones de género en las que prima un cierto grado de complejidad técnica.

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De la medida del riesgo que comporta la propuesta (a la que presta soporte, entre otros, y en lides de producción, una figura del peso de Antonio Banderas) ya nos arroja bastante idea la circunstancia de que la concesión de la Biznaga de Oro fuera recibida por la crítica especializada con una mezcla de sorpresa y escepticismo. Y es que ¿cuántas películas españolas se mueven en el género de la ciencia-ficción, línea terror apocalíptico, adobado con fuertes componentes de suspense y drama criminal? Así que, aun cuando sea sólo por mera curiosidad, ya merecerá la pena acercarse a las salas a comprobar si el novel Gutiérrez ha sabido barajar con suficiente solvencia material tan complicado y que, gozando de una excelente salud comercial (al menos, a tenor de los resultados de los largometrajes foráneos que, bajo tales premisas, han llegado a nuestra cartelera en los últimos años), será sometido, sin duda alguna, a esa siniestra “lupa” de aquéllos que, con la escopeta cargada, ya esperan, con avieso regocijo, poder argüir la manida frase aquella de “éstas, que las hagan los americanos, que son los que saben…”. Pero, ¿son los únicos? Igual resulta que no…

En la imagen: Fotograma de “3 días” - Copyright © 2008 Maestranza Films, Green Moon y Pentagrama Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Jueves 17 Abril 2008
Escrito por Manuel Márquez el 17.04.08 a las 20:30
Archivado en: Estrenos

Tras varias semanas de atonía, en las que no había posibilidad de encontrar una sola muestra destacada del mismo en la cartelera de estrenos, parece que el cine español, espoleado por la reciente celebración del Festival de Málaga —convertido ya, de unos años a esta parte, en el máximo referente de nuestra cinematogría, tanto desde una perspectiva artística como, sobre todo, comercial—, comienza a exhibir sus credenciales en las salas, aun cuando sea, todavía, desde una posición de franca inferioridad respecto a la producción que viene avalada por el respaldo de las majors estadounidenses —nada nuevo bajo el sol, desde luego…—. Es en ese contexto en el que nos encontraremos, este viernes que ya se nos avecina, con un estreno como el de “8 citas”, un film de episodios —del que ya hemos dado cumplida reseña en el blog de noticias—, con base y fundamento argumental en el más universal de los temas, ése cuyos negociados —según cuenta la leyenda— gestiona un tal Cupido.

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La propuesta, a cargo de la dupla novel formada por Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen, ofrece, a priori, ciertos puntos de atractivo innegable: un elenco amplio y bien nutrido, donde cabe encontrar, junto a un buen puñado de nombres más o menos consagrados (Fernando Tejero, Belén Rueda o Adriana Ozores, entre otros), una excelente muestra de la nueva camada (Verónica Echegui, Javier Pereira o Melanie Olivares), destinada, en principio, a dar un digno relevo a los anteriores; un esquema narrativo que, más allá de su posible sobreexplotación, no cabe duda alguna de que se encuentra todavía en su fase de máximo apogeo (ahí está, para demostrarlo, la franquicia organizada —al calor del éxito de “Paris, je t’aime”— alrededor de grandes capitales del mundo); y un leit-motiv argumental que, como ya se apuntaba arriba, deja poco margen para el desinterés. ¿Serán avales suficientes para que este “Love actually” a la española consiga despuntar entre sus competidoras de la semana? La solución, a partir de este viernes…

En la imagen: Fotograma de “8 citas” - Copyright © 2008 Impala y Tesela. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

Viernes 28 Marzo 2008
Escrito por Manuel Márquez el 28.03.08 a las 23:57
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Después de esa atonía semanasantera, que dejó la cartelera de la pasada semana reducida a un volumen mínimo —solo seis títulos nuevos en pantalla—, parece que asistimos este viernes a una evidente recuperación, tanto en lo que se refiere al número de producciones (volvemos a ese estándar situado alrededor de la decena de películas) como en diversidad temática y genérica (hay, prácticamente, y como en botica, de todo, aunque siga siendo ostensible —y no parece que vaya a ser “reparada” hasta dentro de algunas semanas— la ausencia de alguna muestra notable de cine español). De tal diversidad ya ha dado buena cuenta mi compañero Miguel A. Delgado en su reseña sobre los estrenos de la semana; así que, para evitar redundancias, y una vez más, fijaré mi atención en un título muy concreto, uno que llama de manera más específica mi atención, aunque no sea, precisamente, por su previsible calidad cinematográfica. El film en cuestión no es otro que “Casi 300″, la enésima parodia de recientes éxitos perpetrada por la factoría Fox, y que, en principio, y en línea con lo que, en este mismo blog, apunta mi otro compañero Joaquín R. Fernández, está destinado a proporcionar a sus promotores tan escasa gloria artística como pingües beneficios económicos.

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Aun siendo consciente de cuán subjetivo y difícil de calibrar es eso de la sensibilidad humorística (tan de cada cual…), a este comentarista no deja de sorprenderle que productos de este corte —cuyas tendencia y querencia por el trazo grueso no creo que quepa ser negado ni por sus más acérrimos seguidores— todavía sigan manteniendo, después de tantos años —hay que tener en cuenta que el inicio y eclosión de este que podríamos calficar como subgénero, se remonta ya a un par de décadas atrás, aproximadamente—, su pujanza comercial (no cabe duda alguna de que estas películas, si se siguen haciendo, es porque continúan dando un rendimiento sustancioso), en estos tiempos tan cambiantes, volátiles y tornadizos, en que toda moda deja paso a la siguiente a una velocidad de vértigo. ¿Estaremos, pues, ante una línea de comedia destinada a convertirse en un género definitivo, de implantación permanente? Quién sabe, aunque lo dudo. En todo caso, tiempo al tiempo: igual nos encontramos aquí mismo, dentro de ocho o diez años, hablando de “Casi 400″ ó “Casi 500″…

En la imagen: Fotograma de “Casi 300″ - Copyright © 2008 Regency Enterprises, New Regency y 3 In The Box. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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Jueves 13 Marzo 2008
Escrito por Manuel Márquez el 13.03.08 a las 16:01
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Resulta curioso que, siendo, en términos cuantitativos, la de este viernes una cartelera de estrenos realmente prolífica (lo siento por los supersticiosos, pero hasta trece son las películas que van a llegar mañana a las pantallas españolas), no haya ni un solo título que, de antemano, parezca predestinado a convertirse en un éxito de grueso calibre —con lo cual, en principio, poco deben temer las cofradías semanasanteras por la eventual competencia que las salas oscuras puedan hacer a sus pasos procesionales—. Y a tal punto llega la atonía aparente de esa catálogo de referencias, que se hace verdaderamente difícil el escoger un solo film que me llame, a priori, la atención. ¿O sí hay alguno que me la llama? ¿Qué se esconde, por ejemplo, detrás de un título —que, además de no guardar relación alguna con el original (”I want Candy”), algo ya demasiado habitual en nuestra distribución, resulta auténticamente infame— como “Vaya par de productoreX”? Habrá que verla para poder sacar conclusiones, pero algo, amigos lectores, podemos ir vislumbrando.

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Así, en principio, y por ejemplo, que estamos ante una comedia británica, estrenada por aquellos lares el pasado año, y que, a tenor de sus referencias públicas y publicadas (tráiler, reseñas, fotografías y demás etcéteras…), ofrece una veta bastante gamberra y disparatada, muy en la línea de las comedias descacharrantes estadounidenses de nuevo cuño, con una componente erótico-festiva más que acusada y con ciertas similitudes argumentales y situacionales (salvando las distancias, claro está) con “Obra maestra”, aquella comedia —flojita, en líneas generales, pero con algún que otro momento brillante— en la que David Trueba aunó los talentos (actorales) y talantes (cómicos) de dos pintas del calibre de Pablo Carbonell y Santiago Segura. Y, después del principio, como colofón y guinda de tal pastel, también está Carmen Electra. Todo un ejemplo viviente de cómo, en estos tiempos de frikismo galopante y triunfador, unas formas debidamente recauchutadas te pueden garantizar un sitio en la hornacina icónica de los sujetos (¿u objetos…?) de culto. ¿Quién dijo talento? Pues eso…

En la imagen: Carmen Electra en “Vaya par de productoreX” - Copyright © 2007 Ealing Studios, Thema Production, Grosvenor Park Films, Sky Movies y Fragile Films. Distribuida en España por Flins & Pinículas. Todos los derechos reservados.

Jueves 7 Febrero 2008
Escrito por Manuel Márquez el 07.02.08 a las 23:00
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Por fin, llegó el momento. Javier Bardem —el gran ausente de la ceremonia de los Goya— se somete al escrutinio del público de nuestro país, a cuyas pantallas llega este viernes la esperadísima “No es país para viejos”, una película sobre la cual la expectación creada, por motivos más que obvios, acerca del trabajo del actor español —con las alforjas atestadas de premios—, ha generado, quizá, el postergamiento de otras consideraciones más que interesantes para el cinéfilo desprejuiciado e “internacionalista” (por llamarlo de alguna manera…), como aquellas que apuntan a que se trata del “retorno” de los hermanos Coen al “territorio” en el que se consagraron como autores de referencia para una legión de seguidores (entre los que me cuento) de su cine brillante, imaginativo y tremendamente personal.

No le faltan, desde luego, y más allá de las bondades del trabajo interpretativo de Bardem, señuelos de interés al film: la presencia, en el papel protagonista, de un Tommy Lee Jones que viene dando muestras reiteradas, en estos últimos tiempos, de una solvencia y versatilidad a prueba de todo; el éxito del texto literario de Cormac McCarthy en que se basa el guión; o el hecho de que los Coen retomen escenarios, no sólo físicos, sino, fundamentalmente, temáticos y de tono, donde antaño dieron lo mejor de sí mismos. Elementos, todos ellos, que deben auparla, salvo descomunal sorpresa, a lo más alto del ranking semanal, teniendo en cuenta que el resto de estrenos ofrecen un perfil comercial mucho más bajo, si exceptuamos la última entrega de las aventuras de Astérix (producto con un potencial arrasador en el país vecino, pero con bastantes menos posibilidades en el nuestro, aun contando con “refuerzos extracinematográficos” de relumbrón y con visitas de promoción como la de Alain Delon, de la que nos hacíamos eco en nuestro blog de noticias). Elijan, pues, y disfruten.

En la imagen: Javier Bardem en “No es país para viejos” - Copyright © 2007 Paramount Vantage, Miramax Films y Scott Rudin Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Lunes 4 Febrero 2008
Escrito por Manuel Márquez el 04.02.08 a las 18:00
Archivado en: Actualidad, Goyas

Ni decepción ni sorpresa. Confirmando las previsiones apuntadas en este mismo blog, la gala de entrega de los Premios Goya, que tuvo lugar la pasada noche en el Palacio de Exposiciones y Congresos, de Madrid, ofreció más de lo mismo: un espectáculo que, desde la previsibilidad más absoluta —la que impone un formato que deja muy poco margen de maniobra para la originalidad—, tuvo en José Corbacho a un conductor ágil e ingenioso, capaz, con sus gags y sus chaquetas, de hacer del escenario un territorio no excesivamente árido, y en el resto de sus participantes, las huestes del cine español, un público cordial y animoso que se atuvo, en todo momento, al guión de un binomio relajante (normalidad-tranquilidad), sin apenas espacio —salvo algún apunte por parte de Alberto San Juan (carga de profundidad contra la jerarquía eclesiástica), o la nota emotiva a cargo de José Luis Alcaine (dedicando su premio a la memoria de las trece rosas, nombradas una a una con una solemnidad que cortaba el aire)— para las convulsiones que estremecieron escenario y palco algunos años atrás. ¿Lecturas políticas? Es tiempo de campaña electoral: cada cual saque sus particulares conclusiones.

En lo que atañe a la “chicha” —es decir, los premios—, como diría el lotero de mi barrio, la cosa estuvo muy repartida. ¿Voluntad de “no poner todos los huevos en el mismo canasto”, o deseo de transmitir una imagen de amplitud de opciones que quizá no casa con una realidad mucho más cruda? Quién sabe… Se tiende, generalmente, a especular sobre las intencionalidades de decisiones colectivas que, en muchas ocasiones, sencillamente no existen: que la suma de las decisiones individuales en la que se funda la colectiva arroje un resultado determinado suele ser más fruto de la casualidad que de otra cosa. En todo caso, sí me causó cierto grado de sorpresa (y, por qué no decirlo, de íntima satisfacción) que la Academia apostara, y fuertemente, por ese cine “diferente” que, sin duda alguna, representa la gran triunfadora de la noche: “La soledad”, de Jaime Rosales. Y me quedo, también, y por lo que me toca personalmente, con la dedicatoria de su director a esos “pequeños futuros cinéfilos” que han de insuflar sangre fresca a este nuestro cine: ojalá el mío esté entre ellos…

En la imagen: Fotograma de “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión S.A. Todos los derechos reservados.

Jueves 31 Enero 2008
Escrito por Manuel Márquez el 31.01.08 a las 15:08
Archivado en: Estrenos

Finiquitado el mes de enero, con su tan traída y llevada cuesta (más empinada este año, si cabe, con la no menos traída y llevada crisis en ciernes), el comienzo de febrero ofrece un volumen de estrenos básicamente en línea con la tendencia generalizada (ocho son las producciones que llegan a nuestra cartelera), y, además, presenta, entre los mismos, un par de títulos que, desde premisas radicalmente antagónicas, sí que están destinados a un objetivo común: reventar las taquillas. Uno de ellos, indiscutiblemente, se trata de la cuarta entrega de las peripecias del machote aquel que no se sentía las piernas —“John Rambo”—: cabe esperar que, cual blanquísimo algodón, no engañe lo más mínimo a la legión de sus fieles seguidores que acudirán en tropel a las salas donde se proyecte. El otro, situado en sus antípodas estilísticas y genéricas, es “Ahora o nunca”, o la enésima revisitación de la buddy movie, rama “superestrellas unidas” (a la mayor gloria del común caché).

Si hemos de guiarnos por las referencias disponibles, es muy previsible que nos encontremos con una comedia amable, rodada con la mayor de las solvencias por un artesano capacitado para empeños en cualquier terreno (Rob Reiner podría espetarle con toda tranquilidad al más pintado de los productores aquello de ¿quién dijo miedo… a ningún género?), y que, además de por lo sugerente que siempre suele resultar uno de esos argumentos estilo “grandes cuestiones que atormentan al ser humano”, se ganará al público gracias al gancho de sus dos protagonistas, Jack Nicholson y Morgan Freeman. ¿Peligros? Que un exceso de concesiones al (por otro lado, ineludible) happy end almibare en demasía el producto o que sus dos intérpretes principales —bien sabedores de su condición de señuelo— hayan “enchufado el piloto automático” (práctica, por otro lado, cada vez más extendida entre las megaestrellas maduras de las latitudes hollywoodienses), y poco más. A arriesgarse toca…

En la imagen: Jack Nicholson y Morgan Freeman en “Ahora o nunca”- Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Zadan/Meron Productions y Reiner/Gresiman Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Martes 29 Enero 2008
Escrito por Manuel Márquez el 29.01.08 a las 20:30
Archivado en: Goyas

Un año más, y después del indiscutible éxito de audiencia conquistado en la ceremonia de entrega del pasado año, el actor José Corbacho se hará cargo de conducir la gala de la presente edición de los premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Cabe suponer que la repetición del popular showman en el papel de presentador principal y conductor del espectáculo, dará al mismo una cierta continuidad de formato y estilo, aunque también cabe esperar que se introduzcan los cambios imprescindibles para evitar que nos terminemos encontrando con una copia más o menos aggiornada —dentro de los límites que las características de un acto de este tipo imponen a su diseño y ejecución— del espectáculo del pasado año.

El humor de Corbacho, como el de todo cómico de personalidad acusada, es muy peculiar, lo cual significa que habrá a quien le guste, y habrá a quien no, evidentemente. Y su triunfo del 2007, medible en términos estadísticos (el share de la ceremonia se disparó en relación con los ratios de años precedentes), no garantiza que este año tal circunstancia haya de volver a repetirse de forma necesaria: una producción televisiva con tan poco margen de maniobra creativa como es la de una gala de entrega de premios, y en un marco de competencia tan brutal como la que actualmente se da en el mercado televisivo, siempre es de un resultado muy, muy incierto. Pero por su talento, su imaginación y (por qué no decirlo…) su puntito de mala leche, cabe esperar que sepa salir airoso del empeño. El domingo veremos, y juzgaremos. Suerte.

En la imagen: José Corbacho durante el rodaje de su última película, “Cobardes” - Copyright © 2007 Castelao Productions y Ensueño Films. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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Jueves 17 Enero 2008

La prensa diaria se hace eco de la información relativa al fuerte descenso en el número de espectadores que, durante el pasado año 2007, acudió a las salas de cine a disfrutar de este espectáculo de nuestras entretelas y querencias. Y, junto a los datos —fríos, duros, pétreos e inconmovibles—, como no podía ser de otra manera, su (casi) inevitable corolario, el de las opiniones y análisis acerca de los mismos, que surgen desde todos los ámbitos y estamentos (industria, organismos públicos, etc…) relacionados, en mayor o menor medida, con el invento este del celuloide y las salas oscuras. Coincidencias, con algunos que otros matices —determinados por la particular posición de cada cual—, acerca de algunos argumentos respecto a los cuales es difícil argüir nada en contrario: la brutal competencia de los nuevos soportes tecnológicos (DVD y similares); el tremendo daño que hacen los mecanismos irregulares de acceso al producto cinematográfico, con esas piraterías de diverso grado y género que todos conocemos; o la sobresaturación de un parque de salas que ha crecido enormemente en años recientes, más inducida, probablemente, por una política comercial “colateral”, vinculada a las grandes superficies, que por una demanda real del público sobre la que fundamentar la misma. Muy bien. Fenomenal, diría yo. Pero echo en falta un argumento que, más allá de lo subjetivo que se pueda ser en su apreciación, nadie menciona y que a mí, particularmente, me parece de una certeza difícilmente objetable…

¿Alguien se ha parado de verdad a pensar en cuál es el nivel medio de calidad de las producciones que se proyectan en esas cada vez más abandonadas salas cinematográficas? La sensación que albergo tras el pasado 2007, a título de apreciación global respecto a lo visto, es de una intensa decepción, porque, salvando algún caso puntual, el nivel medio fue bajo, muy bajo —siendo benévolo en los términos de la calificación—. Y así, señores, es muy difícil llenar las salas. ¿Que habrá que trabajar en todo lo arriba apuntado? Indudablemente, por supuesto. Pero no olvide la gente de la industria algo tan elemental como que, para llevar público a los cines, hay que ofrecerle buenas películas. Así de complicado, así de sencillo.

En la imagen: Fotograma de “No digas nada”, un estreno español reciente - Copyright © 2007 Mediapro y Yacaré Films. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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