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En una de las escenas de “Margot y la boda”, su protagonista, Nicole Kidman, responde al reto de trepar a un árbol pelado, aunque el entusiasmo inicial dé paso al terror de quien no sabe descender del tronco. Noah Baumbach, el director de la laureada, pero demasiado académica, “Una historia de Brooklyn” (2005), afronta ahora las mismas dificultades que Margot. En su quinta película tras la cámara continúa definiéndose como un amargo analista de la institución familiar, ese gigantesco árbol genealógico donde algunas ramas se confunden y otras nunca se cruzan, mientras las raíces van pudriendo todo el terreno que lo rodea.

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Para narrar el reencuentro de dos hermanas (Kidman y Jennifer Jason Leigh) en la vieja y deprimente casa familiar, Baumbach escoge una perspectiva claustrofóbica que parece oprimir a sus personajes para que expulsen los resquemores y pensamientos siempre contenidos que llevan dentro. Tal premisa clásica sirve para el retrato desestructurado de una clase media-alta, réplica a los desequilibrados individuos que perfilan otros colegas suyos, como Wes Anderson —con quien ha colaborado en los guiones de “Life Aquatic” (2004) y “The fantastic Mr. Fox”, en fase de producción—, pero también Phil Morrison, Miranda July o Alexander Payne.

La forma en que acomete los duelos ante cámara, nunca demasiado numerosos salvo en el clímax, parecen una confirmación de que las reuniones familiares son el detonante del separatismo de sus miembros. Margot y su hijo (Zane Pais), al que utiliza como un diario nocturno en el que depositar rabias y augurios, Margot y su hermana, Margot y su amante —ese flamante César, Ciarán Hinds—, su hermana y su futuro marido —un Jack Black poco histriónico—, y los hijos de todos ellos conforman diversas células que van repartiéndose las escenas a lo largo del metraje, sin que el lienzo llegue a completarse del todo.

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Como un cruce ambiguo entre el humor seco y serio de su amigo Anderson y las intrusiones oníricas de Todd Solondz, “Margot y la boda” podría hallarse cómoda tanto en la categoría de homenaje pro-francés —reconocidas y reconocibles son las influencias del naturalismo humano de Eric Rohmer y una tendencia al jump cut muy propia del desinterés argumental de la nouvelle vague—, como del nuevo cine independiente norteamericano abierto hacia Europa —sin alcanzar los niveles destructivos de “Celebración” (1998), hay tanto de aprendizaje dogma como de herencia de los autores USA de los setenta—. Una película indigesta, áspera al paladar y la vista, que tiene en su favor la descomposición de unos actores asociados a la brillantez comercial —aunque en Kidman podría considerarse como una decisión sintomática tras producciones también menores como “Retrato de una obsesión” (2006)—. La belleza y fama de dichos actores también resulta útil para romper las numerosas reglas de las que se mofa la historia, recorrida por una amenaza latente que estalla en pequeños ataques físicos o verbales.

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Casi esquizofrénico, entre el infantilismo y la resabiada mala leche de sus protagonistas adultos, el quinto largometraje de Baumbach se atreve allí donde “Una historia de Brooklyn” sólo lanzaba tímidos reojos, a pesar de un par de bromas de mal gusto, sus muchas deudas cinéfilas y de la inherente presunción que eso conlleva. La estructura circular de la historia, que deja entrever las muchas otras intrahistorias no contadas, subraya la cadencia de un director obsesionado con el masoquismo que practican entre sí los lazos de parentesco. Reencuentros felices o conflictos pendientes, amor o sexo, la paternidad/maternidad como un eje de estabilidad o como creación de una conciencia externa; huir de un compromiso o correr hacia una promesa. Todas las opciones son válidas en esta función teatralizada, asfixiada en pequeños espacios, a lo Tennessee Williams, y en exteriores inquietantes, como los últimos Gus Van Sant. Y rodar una película sin ningún punto de apoyo supone un reto para el que la dirige y para quien se acerque a ella armado de sentido del humor y oídos a prueba de frases desconcertantes que zumban como el mosquito molesto de Margot.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “Margot y la boda” - Copyright © 2007 Paramount Vantage y Scott Rudin Productions. Fotos por Ken Regan. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Hay 9 comentarios. Deja el tuyo »


Buf, se ve que últimamente nuestros gustos no coinciden en nada XD

Comentario #1 por Joaquín R. Fernández
Escrito el 21.06.08 a las 5:26

“Margot y la boda”: Petulancia y falsa intelectualidad…

“Una historia de Brooklyn”, la anterior propuesta del realizador y guionista Noah Baumbach, no es que precisamente fuera santo de mi devoción, si bien poseía algunos elementos que merecían ser tenidos en cuenta. Ahora llega a nuestras sa…

Trackbacks #2 por labutaca.net » Opinión de cine
Escrito el 21.06.08 a las 18:27

Ya, Joaquín, vamos a acabar como Hulk y La Abominación por Nueva York XD

Comentario #3 por Almudena Muñoz Pérez
Escrito el 21.06.08 a las 21:48

“Margot y la boda”…

Título original: Margot at the wedding. Dirección y guión: Noah Baumbach. País: USA. Año: 2007. Duración: 93 min. Género: Comedia dramática. Interpretación: Nicole Kidman (Margot Zeller), Jennifer Jason Leigh (Pauline), Jack Black (Malcolm), J…

Trackbacks #4 por labutaca.net » Estrenos de cine
Escrito el 29.06.08 a las 2:32

Una de las películas mas rollo de los últimos tiempos. Con un guión que pretende ser “interiorista”, es decir, personajes que sacan a rfelucir sus fanstasmas, nos ofrece escenas descriptivas de esa relación muy simples o muy desconectadas. quieren parecer al Interiors de Woody ALlen o a alguna film de Ingmar Bergman y no llega ni a la suela del zapato. Muy mala

Comentario #5 por Lluís
Escrito el 30.06.08 a las 20:36

Pues yo aquí estoy más de acuerdo con Almudena, al menos en líneas generales. Vale que me cuesta mucho ser duro con Nicole, pero la película tiene muchas cosas entre líneas y creo que es justo ahí donde reside el que se conecte o no con lo que en ella se cuenta.

En cuanto a que “Retrato de una obsesión” es una obra menor… para mi gusto, lo más “menor” que tiene es la traducción del título. No me parece una obra maestra, pero tiene bastantes cosas estimables, que ya es mucho decir hoy en día.

Un saludo.

Comentario #6 por Javier Quevedo Puchal
Escrito el 04.07.08 a las 16:18

Con ‘menor’ me refería a su carácter independiente y minoritario, no a sus méritos artísticos. :) A mí también me gustó. Y sí, la traducción es pésima, y eso que publicitar una película de Nicole Kidman que se llama “Piel” (”Fur” en el original), de entrada, no parece mala estrategia. Los traductores quizá no habían visto la película de casi idéntico titulo de Robin Williams (o, peor aún, quizá son los mismos…).

Comentario #7 por Almudena Muñoz Pérez
Escrito el 05.07.08 a las 16:24

Oops… había cogido lo de “menor” por donde no tocaba, disculpa. :)

Y muy agudo lo de haber traducido una película de Nicolasa por “Piel”, jeje… la verdad es que hubieran vendido más entradas, eso fijo.

Un saludo.

Comentario #8 por Javier Quevedo Puchal
Escrito el 08.07.08 a las 16:59

Me pareció pretenciosa y una tomadura de pelo. Es como el típico cuadro con una mancha que el autor pretende convencernos de que nos transmite el verdadero sentido de la vida. Es simplemente una tomadura de pelo, con escenas que ni aportan ni vienen a cuento y diálogos que o bien te ríes por las tontadas que dicen o te indignas por la pasta que te costó la entrada. Snobismo puro…

Comentario #9 por jjpaf
Escrito el 12.08.08 a las 19:49



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