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Escrito por Miguel A. Delgado el 26.04.08 a las 10:00
Archivado en: Sociedad

El otro día, en la sesión a la que acudí a ver “Mil años de oración”, escuché una de esas cosas que deberían darnos bastante que pensar a los que nos dedicamos a esto de escribir, y sobre todo opinar, sobre cine. Cuando terminó la proyección, pareció evidente que a la señora que ocupaba la butaca contigua a la mía, y que había acudido con una amiga, no le había gustado nada la película. Hasta ahí bien, normal, cosas que pasan. El problema fue que, al proclamar su desazón y su disgusto por, según ella, haber perdido hora y media de su valioso tiempo, encontró rápidamente una persona concreta en la que concentrar toda la culpa de su decepción: un famoso crítico de un no menos afamado medio que, según ella, “ya se lo había hecho dos veces”. Y tal fue su indignación, que incluso acabó recurriendo a términos y expresiones, dirigidas al susodicho (y afortunadamente no presente) crítico, que, la verdad, nunca habría imaginado fuesen capaces de ser pronunciadas por boca de señora de apariencia tan digna.

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Lo cierto es que, cuando salí del cine, lo hice un tanto inquieto. Evidentemente, uno no puede soñar siquiera con acercarse a la capacidad de influencia de un crítico de una firma del calibre de la que había indignado a la señora, pero me consta que hay un puñado de gente tan tremendamente generosa (y atrevida, habría que añadir) que lee o consulta de vez en cuando lo que uno escribe, tanto aquí como en LaButaca.net. Y, ¿qué quieren que les diga? La posibilidad de decepcionar alguna vez a alguien cómodamente sentado en una sala o en su casa, porque se fió de lo que uno dijo, de que alguien se vea en la necesidad de invocarme no sólo a mí, sino a todo mi árbol genealógico… pues que me da mucho respeto. Menos mal que aquí pasamos más desapercibidos (afortunadamente, no ha llegado la horrorosa costumbre de ponernos el careto al lado de nuestra firma, como por desgracia se extiende cada vez más en la prensa escrita), pero, por si acaso, ya me he montado un plan personalizado de flagelaciones y penitencias varias para purgar mis posibles faltas. Y aún más importante: me he comprado un casco para ponérmelo mientras escribo las críticas; visto lo visto, cualquier precaución empieza a ser poca.

En la imagen: El crítico repelente interpretado por Bob Balaban en “La joven del agua” - Copyright © 2006 Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures y Blinding Edge Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pîctures International España. Todos los derechos reservados.

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Tienes razón, Miguel Ángel. Hay que andarse con cuidado, aunque el “anonimato” por no figurar nuestra foto en las críticas también los tienen quienes comentan y pueden ponernos a caer de un burro… si decimos algo que no es de su agrado o trasmitimos sensaciones confusas y equivocas.
En cualquier caso, un poco de comprensión para el lector, porque el cine es una “ciencia” humana, y porque nos podemos equivocar o no atinar en las recomendaciones. Nosotros sólo podemos actuar de buena fe e intentar ponernos en la cabeza de quien va a ver la película, para acertar a la hora de dar pistas sobre gustos y sensibilidades —aparte de otras valoraciones más objetivas—, y esperar que el espectador tenga claro después qué película quiere realmente ver… porque, en el caso de “Mil años de oración”, parece que esa señora no sabía en qué sala se metía: una película excelente, pero para un público concreto.

Comentario #1 por Julio Rodríguez Chico
Escrito el 26.04.08 a las 11:10

Madre mía, compa Miguel, que según lo cuentas, da un poco de “yu-yu”… No sé qué decirte al respecto: que la opinión de un crítico influya en la decisión de ver una película, o no, de una determinada persona, es algo que, supongo, está en la “esencia de la tarea”. A eso se dedica un crítico, a dar indicaciones, pautas, referencias, orientaciones; sin ser el oráculo de Delfos, desde luego, pero, siempre que se haga con honestidad (absoluta), criterio y fundamento (estos dos últimos elementos ya no dependen sólo de la voluntad), está claro que, como decía, aquel -y nunca mejor dicho, en el contexto de tu artículo-, “para eso estamos, señora, para lo que usted mande”.

En fin, supongo que a tí y a mí, y al resto de los compas, no nos tocará el pedrusco. Ojalá…

Un fuerte abrazo.

Comentario #2 por Manuel Márquez
Escrito el 26.04.08 a las 11:45

Buena reflexión, Miguel. Julio, vosotros no os equivocáis, simplemente estais dando vuestra opinión… quien os lee puede seguirla o no, siempre será su decisión, por lo que si a un espectador no le gusta una película, es él quien se ha equivocado eligiéndola.

Miguel, el peso de la responsabilidad lo conozco aunque de forma un poco distinta: colecciono DVDs y como os podéis imaginar toda la familia y amigos me lo piden, por lo que soy su Videoclub. Cuando les recomiendo una película y no les gusta… me sabe mal, y cuando no les han gustado unas cuantas películas de las que les dejo..fatal!

Comentario #3 por marchelo
Escrito el 26.04.08 a las 21:27

Siempre he sido de la opinión de que los que leen críticas de películas tienen que conocer los gustos cinematográficos de la persona que las ha redactado. Es decir, empaparse con un buen número de sus textos y comprobar qué géneros prefiere, a qué realizadores admira, cuáles son sus intérpretes favoritos… Con el tiempo, uno puede hacerse una idea de si las preferencias de esa persona se asemejan a las propias (al 100% es imposible, como es obvio).

Vamos, que si uno lee a un determinado crítico al que le gustan las películas de terror de serie B y les da a casi todas un 10, que luego no se queje si acude al cine y se topa con un bodrio :P

Comentario #4 por Joaquín R. Fernández
Escrito el 26.04.08 a las 22:19

Estoy de acuerdo con vosotros; de hecho, creo que una buena crítica debe dejar claro cuáles son los gustos de quien la escribe, y en todo caso orientar de a quién podría gustarle la cinta, aunque no le haya gustado a quien la valora.

Obviamente, la crítica es tan sólo una opinión, y los métodos más o menos “científicos” (que además se suelen impartir en talleres no precisamente baratos) me despiertan el mayor de los escepticismos. Y lo curioso es lo que apunta marchelo: en el momento en el que ya recomiendas algo a alguien, aunque sea a tu amigo o a tu familia, estás ejerciendo el mismo rol. En cierta forma, todos a los que nos gusta el cine somos un poco críticos, nos guste o no, tengamos la fortuna o no de escribir en un sitio donde nos lean o lo dejemos sólo para las tertulias de bar. En esencia, no hay tanta diferencia (otra cosa es la forma).

Pero, ¿y lo que disfrutamos? :)

Un saludo!

Comentario #5 por Miguel A. Delgado
Escrito el 28.04.08 a las 12:30

Completamente de acuerdo con lo que denominas “métodos más o menos ‘científicos’”. Puede que estén bien para algunas personas, no lo pongo en duda, pero prefiero el camino del autodidacta.

Comentario #6 por Joaquín R. Fernández
Escrito el 29.04.08 a las 4:04

Ya que reflexionáis sobre vuestro trabajo como críticos, aprovecho para comentar algo que llevo pensando desde hace tiempo, que guarda relación con los métodos científicos de los que habla Miguel, y que tiene que ver con el distanciamiento que suelo detectar entre la realidad del crítico con la del espectador. Es decir, si me permiten la osadía, voy a criticar a los críticos :)

Me explico; como devorador de críticas desde hace muchos años (tantos como mi edad me ha permitido), creo que lo más importante en la crítica de una película (como ya se ha dicho por aquí) es que quien la lea, pueda saber si le va a gustar o no. Y el crítico, en muchas ocasiones, olvida algo tan elemental como eso y trufa su escrito de referencias que únicamente otros críticos/cinéfilos pueden entender; de hecho, en ocasiones me ha pasado que después de leer una crítica no he podido descifrar ni si la película le había gustado al propio redactor, lo que ya me parece imperdonable.

Que conste que no lo digo precisamente por vosotros, redactores de La Butaca, ya que si algo me gusta de vuestras críticas es que, ya sea de forma consciente o inconsciente, no dejáis de lado al espectador.

Saludos!

Comentario #7 por marchelo
Escrito el 29.04.08 a las 16:33

¿Sabes lo que ocurre, Marchelo? Que a veces hay películas que, sin ser malas, te dejan indiferente y casi no sabes qué decir de ellas. Vamos, que es más fácil escribir una crítica de “Scary movie 50″, por mucho que uno se repita, que de una propuesta que, bien, vale, se deja ver sin más pero prácticamente te olvidas de ella tras verla.

Por otro lado, te aseguro que, a veces, cuando uno relee sus propias críticas antes de enviarlas a nuestro estúp… eh… estupendo editor, siente ganas de borrarlo todo y empezar de nuevo. Sin embargo, en ocasiones te pones a revisar un texto de hace un tiempo y te preguntas: ¡anda!, ¿yo he escrito eso?

Comentario #8 por Joaquín R. Fernández
Escrito el 03.05.08 a las 3:18



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