¿Por qué Laura Linney no forma parte del Olimpo de las actrices populares? Cuando en las conversaciones cinéfilas se pregunta por el nombre de las mejores intérpretes del momento, suele ocurrir que el de esta prodigiosa actriz brilla por su ausencia, al menos, en la primera relación. Poco parece contar el hecho de que acumule ya tres nominaciones al Oscar®… de hecho, ante casos así, parece inevitable preguntarse por la justicia de que, por ejemplo, Hilary Swank tenga dos estatuillas (ojo, merecidísimas), mientras que la Linney aún no haya sido considerada como merecedora de tan siquiera una. No, no parece justo.

Quizá el problema es que hay algo en ella absolutamente normal; o, mejor dicho, cotidiano. Frente a lo que sucede con otras actrices más hermosas, más aparentemente perfectas, todos podemos decir que alguna vez hemos conocido, o conocemos, a alguna mujer como las que suele interpretar: de la esposa fingidora de “El show de Truman (Una vida en directo)” a la manipuladora maquiavélica de “Mystic River”; de las hermanas atascadas, tiernas y vulnerables de “You can count on me (Puedes contar conmigo)” o “La familia Savages”, a las desquiciadas madres de “The nanny diaries (Diario de una niñera)” o “Una historia de Brooklyn”, todos sus personajes están hechos de realidad. Y nos devuelven, como un espejo, sensaciones, miedos y esperanzas que podemos reconocer. Frente a otras diosas del celuloide, difícilmente nos hará soñar; al contrario, nos obligará a mirarnos a nosotros mismos. Y eso, que sólo está al alcance de la estirpe de grandísimas actrices y actores a que pertenece por derecho propio, no es la mejor vía para ser una estrella popular. Da igual: todos los amantes del cine seguiremos adorando en secreto a Laura Linney, aunque al resto le cueste saber de quién hablamos.
En la imagen: Laura Linney en “Jindabyne” - Copyright © 2006 April Films, Film Finance Corporation Australia, Babcock & Brown y Redchair Films. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.
Y yo añadiría a la lista “Jindabyne”, una película extraña en la que ella brillaba por encima de todo.
Saludos!
La verdad es que, sinceramente, no sabría decir una sola película en la que Laura Linney esté mal… otra cosa es que la película me guste más o menos, pero ella es siempre una garantía.
Un saludo!
Secundo la propuesta y meto en el saco “El espía”.
¡Es cierto, Joaquín! No me acordaba…
(madre mía, vaya filmografía)
Oiga, ¿por cotidiano entiende usted manipuladoras, toyas o chaladas? ¿Pero cómo son las mujeres con las que se relaciona en su vida? XD
Yo también creo en lo de cotidiano, pero más que nada porque es una actriz con un físico muy común y que no cae en los aspavientos interpretativos, vamos, que es muy natural en sus roles. Pero yo lo de no ser estrella lo veo como una virtud. Que se les sube la tontería y luego súfrelas.
A mí, compa Miguel A., Laura Linney me parece una actriz grande, enorme; y, en cualquier caso, estoy de acuerdo con Tònia: mejor sin estrellato, que nunca suele traer nada bueno (salvo para la cuenta corriente de la interesada, claro…).
Un abrazo.
¡Jajaja! Tònia, evidentemente, no es eso lo que quería decir… pero no deja de ser curioso que, incluso cuando interpreta esos papeles que en manos de otras simplemente se desbocarían, sabe ser muy reconocible, muy verdadera…
Y tenéis razón en lo de estrella. Pero que esta señora aún no tenga una estatuilla, y sí la tenga, por ejemplo, Tilda Swinton por su papel en “Michael Clayton”… pues como que no es para llenarle de gozo a uno. Aunque sé que es tan sólo un ejemplo más de la larga lista de agravios de estos premios.
Un saludo!
A mi me parece una actriz muy pero que muy buena, sinó la mejor
Bueno, yo entiendo que, cuando Miguel se refiere a estrella, lo hace en el sentido de que no es muy conocida por el gran público. A la gente le puede sonar su cara, pero no recuerdan su nombre.
Cuanta verdad hay en tu artículo, Laura Linney es una grandísima actriz, nunca desentona, más bien al contrario, ¡siempre brilla! Para mi es mejor que la buena aunque sobrevalorada Meryl Streep.
Totalmente de acuerdo: al menos hoy en día, Laura Linney merecería ser más estrella (en el sentido de “conocida”, como dice Joaquín), que la Streep.
Un saludo!
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Yo añadiría como interpretación sublime de Laura Linney, su interpretación en La vida de David Gale , en un papel de abolicionista de la pena de muerte que junto a Kevin Spacey rozan la perfección. El secreto intuyo que tendrá que ver con el marketing o a la falta del mismo.