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Aprovechando que estamos en época electoral, vamos a hablar un poco del cine democrático que nos ha traído la última posmodernidad —¿habrá una ultramodernidad?— y la tecnología digital. Unos dicen que el nuevo soporte ha supuesto una auténtica revolución por permitir a los menos pudientes, a los que comienzan, hacer cine, gracias al bajo coste y a la facilidad de rodaje y montaje que supone. ¡Cualquiera puede hacer su película con una cámara digital!, ¡cualquiera puede presentar su trabajo en los innumerables festivales que cada pueblo organiza! Parece que todos somos iguales —algunos más iguales que otros, diría George Orwell—, y que la sofisticada técnica suple cualquier otra carencia a la hora de hacer cine. Sin embargo, hay también quienes apuntan que nunca la descomposición numérica de la imagen podrán alcanzar la textura fotográfica del celuloide y recoger su carácter táctil, su profundidad de campo o la riqueza cromática o de grises…, y que sólo algunas temáticas justificarían la digitalización del cine.

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Al margen de esta discusión que recuerda la surgida cuando apareció el sonoro, uno también se pregunta si la facilidad para rodar y editar no habrá traído —junto a otras razones— una trivialización de los contenidos. Ya hemos hecho alusión a la carencia de ideas y buenos guiones, y quizá convenga ahora incidir en la vaciedad de muchas formas e imágenes, auténticos fantasmas sin vida como los retratados por Gus Van Sant en “Last days”. Esta ligereza o fragilidad de identidades desestructuradas, este pensamiento débil imbuido de relativismo, esta arquitectura efímera y sin consistencia, este juego de apariencias parecen constituir el sello de una posmodernidad que vive el instante presente y nada más. Personajes sin pasado o con un futuro escapista y falso, situaciones irreales e inverosímiles en las que la vida diaria y auténtica no se reconoce. Todas esas imágenes son las que recoge una cámara digital que permite borrar para volver a grabar encima, como si nunca hubiera existido lo anterior. Esperemos que la democracia digital no se vea atrapada y sepa desligarse de esa vaciedad posmoderna.

En la imagen: Michael Pitt en “Last days” - Copyright © 2005 HBO Films, Meno Film Company, Picturehouse Entertainment y Pie Films. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

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Escrito el 19.03.08 a las 14:00



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