Una vez más se repite la historia: los chicos que irrumpieron en el panorama cinematográfico con su mirada desinhibida, desacomplejada y fresca, con una mezcla de dominio, respeto y burla de todos los referentes de la Historia del Cine, han terminado obteniendo el reconocimiento institucional con el que, quizá, nunca soñaron cuando empezaron. Porque la lluvia de Oscars® derramada sobre los hermanos Coen (de hecho, hasta tres veces subieron al escenario para recoger otras tantas estatuillas) por su última y prodigiosa obra, “No es país para viejos”, viene a certificar lo que ya el estilo de la cinta anunciaba: los Coen son, en la actualidad, unos clásicos. Maravillosamente clásicos, es verdad, pero clásicos al fin y al cabo. La vanguardia ya no pasa por ellos.

Y no es extraño que sea por la película que seguramente más abdica de lo que hasta ahora habían sido las líneas maestras de su filmografía. Un título en el que no pretenden revertir el material original (la novela original de Cormac McCarthy), dándole nuevas lecturas o buscando huecos para la desmitificación postmoderna. No, aquí ellos se rinden a lo que las páginas sugieren, y ponen todo su inmenso talento (que no siempre parecen dispuestos a exhibir) para levantar una cinta en la que lo escrito cobra vida de una manera que en muy escasas ocasiones nos había sido concedido ver. En definitiva: negándose a sí mismos, han superado las desvaídas caricaturas que eran sus últimos filmes, y, paradójicamente, han levantado una de sus pocas y verdaderas obras maestras. No muchas veces unos galardones, a la hora de certificar la defunción de un estilo, habían alumbrado algo tan potente. Estos Oscars® están llamados a dejar huella.
En la imagen: De izquierda a derecha, Joel Coen, Javier Bardem, Josh Brolin, Kelly Macdonald y Ethan Coen en el 60º Festival de Cannes © 2007 Buena Vista International. Foto por MJ Kim. Todos los derechos reservados.
Es cierto, Joaquín; pero no deja de ser paradójico que en muchas ocasiones critiquemos al cine norteamericano por excesivamente infantilizado, y también lo critiquemos cuando se ponen.. digamos, “exquisitos”. Personalmente, no me molesta que una edición les haya salido así. Francamente, no creo que lo repitan.
Un saludo!
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No sé, personalmente creo que en esta edición los académicos se han alejado demasiado del público, que ha mostrado bastante indiferencia por las películas nominadas (salvo en el caso de “Juno”).
Por si esto no fuera suficiente, estoy viendo los resultados de audiencia en The Programming Insider y me he quedado perplejo: 32 millones de espectadores frente a los 40 del año pasado. Los primeros datos incluso decían que fueron 29, e indicaban algo preocupante: según avanzaba la ceremonia, los espectadores dejaban de verla.
8:30 p.m. Viewers: 32.27 million
9:00 p.m. Viewers: 30.70 million
9:30 p.m. Viewers: 30.07 million
10:00 p.m. Viewers: 27.34 million
10:30 p.m. Viewers: 25.42 million
En fin, menuda caída.