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No es habitual que una pequeña película no americana permanezca en cartelera dos meses. Y menos aún si se trata de una cinta con reducida promoción, de historia mínima, sin actores conocidos, sin suspense ni acción… Pero “Once”, del irlandés John Carney, lo ha conseguido, y dejando muy buen sabor de boca en quienes la hemos visto. Puestos a examinar las causas del éxito, no encontramos otras que su falta de pretensiones, la frescura y sencillez de su trama y de su pareja de actores, y también una magnífica banda sonora que incluye canciones tan pegadizas que no dejan al espectador cuando abandona la sala. Además, John Carney nos ofrece una preciosa historia de amor, cantada y susurrada a la vez, llena de delicadeza y aprovechando la misma letra de las canciones, para seguir diciendo cosas que podían haberse dialogado, pero que así suenan mejor. Su tono realista y la autenticidad con que Glen Hansard y Markéta Irglová se mueven ante la cámara hacen que la música no sirva para evadirse de los problemas, que no salgamos de su realidad cotidiana, que se establezca una tremenda empatía con el espectador, que entiende su soledad y deseo de felicidad y que percibe también la esperanza de cada plano.

Con estos ingredientes —gracias a su silencioso modo, nada solemne, de decir las cosas pequeñas de la vida—, “Once” logra dar mucho más de lo que se espera de ella. Da gusto escuchar sus preciosas canciones, sentarse junto a los protagonistas cuando ensayan en la tienda de música, acompañar a la chica por la ciudad mientras oye música en busca de una letra. Su sentido de la medida y la contención, hace que no derive hacia el musical estandarizado ni hacia el videoclip, ni tampoco que se convierta en un melodrama sentimental y facilón. Por el contrario, queda uno de los mejores títulos del ya terminado 2007. Habrá que esperar a que se edite en DVD para volver a ver esta pequeña joya, que recomiendo a todos aquellos que quieran un cine sincero y libre, con gran hondura de sentimientos pero nada dulzón ni artificioso.

En la imagen: Fotograma de”Once” - Copyright © 2006 Summit Entertainment, Samson Films, Bord Scannán Na hÉireann, The Irish Film Board y RTÉ. Distribuida en España por Avalon Productions. Todos los derechos reservados.

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Menos mal que, de vez en cuando, nos aparecen estas pequeñas joyas que nos dan una alegría (y una sorpresa)

Un saludo!

Comentario #1 por Miguel A. Delgado
Escrito el 02.01.08 a las 23:37

**** CONTIENE SPOILERS ****

He visto la peli y leído bastantes comentarios a cerca de ella. Casi todos dicen que tiene un final triste, ya que el “muchacho” no se va con la prota. Es una posible interpretación pero, ¿no se deja entrever al final que él vuelve en ese autobús que ocupa la última escena? Así al menos lo entendí yo en una primera visual de la peli, no se si es porque es lo que me apetecía y por lo tanto estaba predispuesto a verlo así.¿Hay alguien por ahí que entendiera el final de la misma manera o definitivamente lo entendí mal?

Comentario #2 por Pablo
Escrito el 29.01.08 a las 0:26

Pablo, yo no interpreto que el chico llegue en ese autobús (no se ve) sino que es uno más que sigue su ruta. Él ha ido al aeropuerto para reencontrarse después con su novia, una vez que ha entendido que hay que aprovechar la oportunidad de construir la vida -que se dá sólo una vez, “once”- y obtenido el empujón de su padre. Y ella también ha visto como su marido conseguía llegar desde su país de origen y se reconstruía la unidad familiar…
No pienso, además, que sea un final triste ni mucho menos: no importa que el chico no se quede con la chica -esto no es Hollywood-, sino que cada uno ha encontrado algo que buscaba entre las dudas (cada uno se decide a volver con su pareja, a pesar de las dificultades) y en el camino ha quedado una sincera amistad que pudo ir a más pero que fue eso, una amistad sincera. No hay más que ver el modo en que se han relacionado o el regalo del piano que le hace, y la cara de felicidad de la chica en el último plano, tocando, con su marido e hija y los amigos con ellos reunidos…, lo mismo que el semblante del protagonista -reflexivo pero en absoluto triste- al ir a coger el avión y previamente antes hablando con su novia por teléfono. Todo es exulte mientras se oye el tema musical, nada triste por cierto. Me parece un final super positivo y feliz, real.

Comentario #3 por Julio Rodríguez Chico
Escrito el 29.01.08 a las 14:35

julio, te das cuenta del “poder”-”magia”-”influencia” de la música?
yo no diría que se trata de canciones pegadizas –yo no me pondría a bailar con ninguna de ellas– sino que se trata de canciones “auténticas”.
un abrazo.

Comentario #4 por cosgui
Escrito el 29.01.08 a las 18:28

No espero que bailes, Cosgui, con la música de “Once”. Me refería más bien a que su melodía “pegadiza” hace que la canturrees y ten venga a tiempo y a destiempo. Si te gusta más hablar de canciones “auténticas”, estupendo, porque también lo son: ahí está su valor y tirón, pienso.
En este caso, la fuerza a la película le viene de la música, aunque en otras una sola imagen -o escena- puede tener tanto o más poder, magia e influencia que una canción. Todo depende: no s etrata tampoco de establecer una rivalidad música-imagen(cine).

Comentario #5 por Julio Rodríguez Chico
Escrito el 29.01.08 a las 23:02



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