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Jueves 31 Enero 2008
Escrito por José Arce el 31.01.08 a las 20:26
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Empieza a notarse la llegada de propuestas comerciales más potentes, de modo que este fin de semana, aunque no faltan opciones más alternativas, la cartelera está presidida por títulos que reclaman la atención de públicos masivos. Así, Jack Nicholson y Morgan Freeman coinciden en la pantalla en los otoños de sus existencias para hacer reír y llorar a la audiencia con “Ahora o nunca”, una de esas películas amables que te dejan un poco hecho polvo cuando acaban. Junto a ellos, vuelve Stallone con la divertidísima y ultraviolenta “John Rambo”, más que recomendable ¿cierre? de la saga del traumatizado boina verde.

“Monstruoso”, la nueva propuesta-trampa como productor del avispado J.J. Abrams, merece una seria advertencia: quienes se marearon con “[Rec]”, ¡abstenerse! Los que no tengan problemas con ese aspecto, se lo pasarán estupendamente con su intrascendente pero hábil puesta en escena. En la otra esquina del ring comercial, el gran pelotazo alternativo del momento, “Juno”, que lleva con éxito su embarazo allí donde va, y “La escafandra y la mariposa”, con Julian Schnabel reclamando la atención internacional siete años después de “Antes que anochezca”. Y en medio, una nueva muestra del incómodo subgénero de cine familiar protagonizado por un animal —“Superdog”—, y dos films españoles —“Myway” y “Déjate caer”— que no tienen pinta de llamar mucho la atención de los espectadores…

En la imagen: A la izquierda, una vida a punto de llegar gracias a “Juno” © 2007 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. A la derecha, una a punto de acabar por culpa de “John Rambo” © 2007 Manga Films. Todos los derechos reservados.

Escrito por Miguel A. Delgado el 31.01.08 a las 18:03
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¡Qué estrés! Es lo que tienen las semanas anteriores a los Oscar®, que no sólo se estrenan en aluvión las películas nominadas, sino que encima suelen servir para que otros títulos potencialmente potentes, pero no relacionados con los galardones, busquen su hueco en la cartelera: debe de ser que en febrero el ir al cine está en el aire. ¡Ya podían repartirse un poco, ya, y así resolveríamos las semanas de sequía que a cambio nos azotan en otras ocasiones! Pero a lo que importa, la ración de cintas nominadas la encabeza esta vez “La escafandra y la mariposa”, de Julian Schnabel, la adaptación de un libro escrito por el ex editor de la revista francesa Elle, totalmente paralizado en una silla de ruedas, con el exclusivo parpadeo de un ojo, y que le ha valido al excéntrico pintor y director que la dirige nada menos que cuatro nominaciones. No está nada mal, si tenemos en cuenta que es una película francesa.

Las mismas nominaciones que tiene “Juno” (la “Pequeña Miss Sunshine” de esta edición), incluidas las de Mejor Película y Mejor Actriz (una cada vez más estupenda Ellen Page). Una comedia fresca que seguro será de agradable visionado. Junto a ella, un auténtico desembarco de pesos pesados comerciales: dos gigantes de Hollywood, Morgan Freeman y Jack Nicholson, pasándoselo muy bien en “Ahora o nunca”; un “John Rambo” que seguro acallará, como ya pasó con “Rocky Balboa”, a los que se tomaron a chiste el regreso de Sylvester Stallone con sus personajes más carismáticos; y “Monstruoso”, quizá una monster movie más, pero que viene avalada por el nombre de su productor, J. J. Abrams, el nuevo rey Midas de la industria, con un inteligente marketing en internet que ahora debe demostrar que era más que humo. Visto lo visto, mala suerte han tenido las españolas “Déjate caer” y “Myway”, y la tontuna de “Superdog”, con el fin de semana que les ha tocado en suerte.

En la imagen: Julian Schnabel y compañía durante el rodaje de “La escafandra y la mariposa” - Copyright © 2007 Pathé Renn Production, France 3 Cinéma y CRRAV Nord-Pas de Calais. Foto por Etienne George. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Escrito por Manuel Márquez el 31.01.08 a las 15:08
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Finiquitado el mes de enero, con su tan traída y llevada cuesta (más empinada este año, si cabe, con la no menos traída y llevada crisis en ciernes), el comienzo de febrero ofrece un volumen de estrenos básicamente en línea con la tendencia generalizada (ocho son las producciones que llegan a nuestra cartelera), y, además, presenta, entre los mismos, un par de títulos que, desde premisas radicalmente antagónicas, sí que están destinados a un objetivo común: reventar las taquillas. Uno de ellos, indiscutiblemente, se trata de la cuarta entrega de las peripecias del machote aquel que no se sentía las piernas —“John Rambo”—: cabe esperar que, cual blanquísimo algodón, no engañe lo más mínimo a la legión de sus fieles seguidores que acudirán en tropel a las salas donde se proyecte. El otro, situado en sus antípodas estilísticas y genéricas, es “Ahora o nunca”, o la enésima revisitación de la buddy movie, rama “superestrellas unidas” (a la mayor gloria del común caché).

Si hemos de guiarnos por las referencias disponibles, es muy previsible que nos encontremos con una comedia amable, rodada con la mayor de las solvencias por un artesano capacitado para empeños en cualquier terreno (Rob Reiner podría espetarle con toda tranquilidad al más pintado de los productores aquello de ¿quién dijo miedo… a ningún género?), y que, además de por lo sugerente que siempre suele resultar uno de esos argumentos estilo “grandes cuestiones que atormentan al ser humano”, se ganará al público gracias al gancho de sus dos protagonistas, Jack Nicholson y Morgan Freeman. ¿Peligros? Que un exceso de concesiones al (por otro lado, ineludible) happy end almibare en demasía el producto o que sus dos intérpretes principales —bien sabedores de su condición de señuelo— hayan “enchufado el piloto automático” (práctica, por otro lado, cada vez más extendida entre las megaestrellas maduras de las latitudes hollywoodienses), y poco más. A arriesgarse toca…

En la imagen: Jack Nicholson y Morgan Freeman en “Ahora o nunca”- Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Zadan/Meron Productions y Reiner/Gresiman Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Hay semanas en las que la cartelera se vuelve loca. Mientras la mayoría de las veces uno se muestra apático ante la idea de acudir al cine a causa de los flojos largometrajes que se nos ofrecen, en ocasiones sucede todo lo contrario y nos topamos con una serie de títulos bastante apetecibles, tal y como va a acontecer durante estos primeros días de febrero. Por un lado, los amantes del cine independiente tienen dos propuestas que, por cierto, han obtenido no pocas nominaciones en los Oscar®: la imprescindible “Juno” y la laureada “La escafandra y la mariposa”.

Ahora bien, los que únicamente quieran introducirse en una sala oscura para pasar un buen rato, que no se preocupen, porque variedad no les faltará. Sin duda, “Monstruoso” es la estrella comercial de la semana, sobre todo para el público adolescente, mientras que “John Rambo” intentará camelar tanto a los espectadores jovencitos como a los más maduros. Y hablando de estos últimos, por fin llega a la cartelera una comedia que piensa un poco en ellos, caso de “Ahora o nunca”. Personalmente, su tráiler me pareció bastante simpático, si bien es de ésos que te dejan con la sensación de que prácticamente te han contado todo el argumento de la película. En fin, si hasta los pequeños de la casa pueden embaucar a sus padres para que les lleven a ver “Superdog”

En la imagen: Jack Nicholson y Morgan Freeman en “Ahora o nunca” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. Cartel de “Monstruoso” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Ellen Page en “Juno” © 2007 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Recientemente, un prestigioso escritor cinematográfico argumentaba, en torno a la película “En el valle de Elah”, que el liberal Paul Haggis había adoptado una postura patriótica acrítica y simple en su acercamiento a la guerra de Iraq, tan tramposa como impuesta al crédulo espectador. En su artículo contraponía el discurso mentiroso de un Haggis que vende humo y certezas, al de un John Ford que plantea dudas e interrogantes. Dice el autor que el primero busca perpetuar un sistema moral enfermo al mitificar a un hombre noble y heroico —Hank Deerfield, interpretado por Tommy Lee Jones— capaz de reconocer la verdad y asumir los errores cometidos; mientras, el director de “Fort Apache” es propuesto como quien sabe ir a la raíz del problema, indagando en la naturaleza humana y el funcionamiento del sistema…, para concluir el estudio sentenciando que ésa es «la diferencia entre la obra de un artista que se plantea interrogantes y el sermón de un predicador que está encantado de haberse conocido».

Palabras elogiosas para Ford —¿quién no las firmaría?— y duras para el director de “Crash (Colisión)”, al que tilda de predicador y mentiroso —no en el sentido moral sino creativo—. Sin duda, el análisis propuesto no deja de tener cierto interés, como también lo son otras interpretaciones expuestas en esta misma revista, porque no es lo mismo Vietnam que Iraq, ni los soldados de entonces y los de ahora —al menos en la subjetividad del protagonista—… Pero en esta ocasión no nos interesa tanto la exégesis de ese film —sólo es un pretexto— como su conclusión. ¿Debe el cine quedarse en plantear interrogantes al espectador, exponer injusticias o atropellos sociales e individuales? ¿Puede, desde el respeto y la libertad, el director ofrecer sus soluciones y respuestas a los conflictos planteados, sin miedo a ser calificado de “predicador”? ¿Es que sólo le está permitido al cine denunciar, hostigar, destruir…, y ofrecer dudas, ambigüedades, incertidumbres al espectador?

Desde luego, el artista planteará cuestiones de fondo y lo hará de manera inteligente e ingeniosa, responsable y ética, precisa y sutil a la vez. Su tarea no es la de resolver los conflictos entre los hombres ni la de sermonear al espectador con máximas paternalistas, pero ¿acaso el Cine no debe aspirar a influir positivamente en la sociedad y en el individuo que asiste a la sala? ¿es que no puede contribuir a mostrar las grietas del sistema, a conocer al hombre y sus limitaciones… para después ayudarle en lo posible? Lejos del pensamiento único y del escepticismo relativista, hay quien entiende el cine como medio válido e idóneo para diagnosticar primero y tratar después, con preguntas sugerentes y también con respuestas abiertas a la reflexión. Porque, al fin y al cabo, no está de más apoyar en la ardua tarea de buscar la felicidad en el valle de Elah y fuera de él, sin etiquetar a quien hace su particular propuesta.

En las imágenes: Arriba, Tommy Lee Jones en una escena de “En el valle de Elah”; abajo, Paul Haggis durante el rodaje del film - Copyright © 2007 Warner Independent Pictures, Nala Films, Summit Entertainment, Samuels Media y Blackfriars Bridge. Fotos por Lorey Sebastian. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Miércoles 30 Enero 2008

Puede que se esté convirtiendo en costumbre contar con la presencia de un niño en las nominaciones a los Oscar®. O más concretamente, una niña: si el año pasado fue Abigail Breslin la que fue incluida en la categoría de Mejor Actriz Secundaria por su participación en “Pequeña Miss Sunshine”, éste le ha correspondido a Saoirse Ronan por su intervención en “Expiación: Más allá de la pasión”, lo que la convierte en la última, por el momento, de una línea que incluye a Anna Paquin, que se llevó la estatuilla con sólo 11 años de edad, en 1993, por su papel en “El piano” (uno de esos premios, por cierto, que la perspectiva descubre como excesivos, porque su carrera posterior aún no ha servido para confirmar tan arrebatador arranque).

¿Sucederá lo mismo con Saoirse Ronan? El tiempo lo dirá, pero lo que no se puede negar es que esta chica borda en la cinta de Joe Wright una interpretación de las que quedan grabadas a fuego en la retina. De hecho, para todos los que conocíamos previamente la novela, sería difícil encontrar a nadie que pudiera representar mejor el difícil, contradictorio, bullente de imaginación, caprichoso, impulsivo y fantasioso personaje que pone en marcha la acción del libro. Su capacidad para expresar matices con una sola mirada, con un solo gesto, de transmitirnos los vericuetos de sus pensamientos, es de las que definen a las grandes actrices. Ahora sólo falta que lo confirme en sus próximas películas, como “City of Ember” o la esperadísima adaptación de la novela “Desde mi cielo” de Alice Sebold, “The lovely bones”, que firma Peter Jackson. Así sabremos si ha sido Joe Wright el que obró el milagro, o si verdaderamente nos encontramos ante alguien que dejará huella. Y tengo el pálpito de que puede ser lo segundo.

En la imagen: Saoirse Ronan en ”Expiación: Más allá de la pasión” - Copyright © 2007 Universal Pictures, Studio Canal, Relativity Media y Working Title Films. Foto por Alex Bailey. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 29 Enero 2008
Escrito por Manuel Márquez el 29.01.08 a las 20:30
Archivado en: Goyas

Un año más, y después del indiscutible éxito de audiencia conquistado en la ceremonia de entrega del pasado año, el actor José Corbacho se hará cargo de conducir la gala de la presente edición de los premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Cabe suponer que la repetición del popular showman en el papel de presentador principal y conductor del espectáculo, dará al mismo una cierta continuidad de formato y estilo, aunque también cabe esperar que se introduzcan los cambios imprescindibles para evitar que nos terminemos encontrando con una copia más o menos aggiornada —dentro de los límites que las características de un acto de este tipo imponen a su diseño y ejecución— del espectáculo del pasado año.

El humor de Corbacho, como el de todo cómico de personalidad acusada, es muy peculiar, lo cual significa que habrá a quien le guste, y habrá a quien no, evidentemente. Y su triunfo del 2007, medible en términos estadísticos (el share de la ceremonia se disparó en relación con los ratios de años precedentes), no garantiza que este año tal circunstancia haya de volver a repetirse de forma necesaria: una producción televisiva con tan poco margen de maniobra creativa como es la de una gala de entrega de premios, y en un marco de competencia tan brutal como la que actualmente se da en el mercado televisivo, siempre es de un resultado muy, muy incierto. Pero por su talento, su imaginación y (por qué no decirlo…) su puntito de mala leche, cabe esperar que sepa salir airoso del empeño. El domingo veremos, y juzgaremos. Suerte.

En la imagen: José Corbacho durante el rodaje de su última película, “Cobardes” - Copyright © 2007 Castelao Productions y Ensueño Films. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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UNA. Porque cada uno de los planos que componen esta película es una lección de saber colocar la cámara, de iluminación, de composición. DOS. Porque, para desilusión de quienes esperaban un “Seven 2”, David Fincher construye un relato sobrio y más inquietante pues viene a decirnos que, en realidad, el mal habita entre nosotros, y su rostro es tan común y corriente como el nuestro. TRES. Porque alberga una reflexión bien potente sobre cómo los medios de comunicación pueden acabar dependiendo de un asesino en serie tanto como él de ellos. CUATRO. Porque la reconstrucción del San Francisco de los años setenta es de las que quitan el aliento… y para colmo, parece que lo hace sin esfuerzo. CINCO. Porque los intérpretes están que se salen, del primero al último (bueno, quizás Robert Downey Jr. un poco pasado, es verdad).

SEIS. Porque nos muestra los intrincados mecanismos de la obsesión, empezando por el protagonista, interpretado por Jake Gyllenhaal, que acaba hipotecando toda su vida por algo que sólo a posteriori, y de manera imprevista, acabará dándole beneficios (¡y menudos beneficios!). SIETE. Porque las secuencias de los crímenes de Zodiac (y del “presunto Zodiac”) son magistrales: la del pantano, sin apenas sangre, se cuenta entre una de las más angustiosas que quien esto firma ha visto en mucho tiempo. OCHO. Porque el montaje es digno de Oscar® (aunque no se lo vayan a dar). NUEVE. Porque posee un guión de hierro de James Vanderbilt. DIEZ. Porque los que dicen que David Fincher puede ser el nuevo Stanley Kubrick quizá no anden tan desencaminados: al tiempo; por lo pronto nos queda esta maravilla que es “Zodiac”.

En la imagen: Fotograma de “Zodiac” - Copyright © 2007 Paramount Pictures, Warner Bros. Pictures y Phoenix Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Lunes 28 Enero 2008

Al hombre siempre le ha encantado eso de poder dominar el tiempo, de viajar al futuro o regresar al pasado, de acelerar los momentos malos y detenernos en los buenos, de ir y venir en los recuerdos… El cine permite eso y mucho más, y prueba de ello es la amplísima lista de títulos que lo han tratado, y los muchos directores que han convertido el tiempo en uno de sus temas preferidos. Desde Andrei Tarkovski hasta Wong Kar Wai (“Eros”, “2046″), por ejemplo, ha sido una constante y una obsesión ese interés por congelar en un instante la experiencia vivida y darle categoría de eternidad, por prolongar la felicidad del momento y capturarla con una sola imagen, por concentrar la vida entera en un segundo de intensidad emocional.

El director de Hong Kong es uno de los que mejor ha sabido transmitir ese deseo de atrapar el tiempo y “subjetivarlo” según el estado anímico de sus protagonistas, y su película “In the mood for love (Deseando amar)” un claro ejemplo de lo que estamos diciendo. En ella, todo habla del tiempo vivido y recreado por unos personajes que se debaten entre la fidelidad y el impulso amoroso, que intentan ocultar sus sentimientos y esconderlos en el fuera de campo, que sufren los desencantos del amor y que adelantan el futuro con ensayos de dolorosos desengaños y despedidas. Para reflejar ese tiempo interior y emocional, Wong Kar Wai recurre a ralentíes —en este caso no a aceleraciones, porque el tema no lo pide—, al congelado de imágenes y a elipsis narrativas, a repetitivas subidas y bajadas por la escalera de la pensión mientras suena un bolero, a la diversidad de los preciosos vestidos que luce Maggie Cheung para hablar del día a día, o a la reiteración de relojes y humo de cigarrillos que se consumen y que van cargados de sentido metafórico.

Toda la película habla del tiempo que se fue y del que pudo haberse vivido, del que conserva el personaje de Tony Leung en la memoria cuando susurra sus secretos en el muro del templo camboyano. Es un tiempo subjetivo y emocional que necesita ser contrastado con la realidad. Por eso, en la parte final se introducen esas imágenes documentales e históricas con la visita del general De Gaulle a Camboya o del mismo protagonista en el templo budista: la primera sirve de referencia y marco histórico para la historia de amor; la segunda de mirada exterior —la del monje que observa desde lo alto— que objetiva la realidad antes recreada por el amante de la habitación 2046.

En las imágenes: Maggie Cheung y Tony Leung en “In the mood for love (Deseando amar)” - Copyright © 2000 Block 2 Pictures, Jet Tone Production y Paradis Films. Distribuida en España por Amboto Audiovisual S.L. Todos los derechos reservados.

Sábado 26 Enero 2008
Escrito por Redacción el 26.01.08 a las 22:12
Archivado en: Críticas

Nota: 8/10. Película seria para un público adulto y amante del cine europeo que se plantee cuestiones de relevancia, ideal para el debate por no ser tendenciosa y por su capacidad para despertar conciencias. Un cine valiente y directo, moral sin voluntad de moralizar, para una historia que no tendría que repetirse más… seguir leyendo >>

En la imagen: Fotograma de “4 meses, 3 semanas, 2 días” © 2007 Golem. Todos los derechos reservados.