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La controversia que en determinados círculos religiosos ha levantado la película “La brújula dorada”, a la que critican por adaptar la trilogía del autor declaradamente ateo Philip Pullman, en la que el nombre de la Iglesia se vería gravemente atacado, suena a historia vieja. No parece que tenga nada de extraño que la ideología y el pensamiento de un escritor se reflejen a la hora de llevar su obra a la pantalla: al fin y al cabo, lo mismo sucedía con “Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario”, basada en una de las fábulas de la saga creada por el escritor cristiano C.S. Lewis, la cual, además, buscaba conscientemente transmitir a los niños los valores en los que él creía, circunstancia que a nadie sorprendió ni escandalizó.

Lo más razonable, entonces, sería que, de la misma manera que la película de Andrew Adamson pasó por nuestra cartelera sin problemas y con una estupenda recaudación (lo que ha propiciado que su continuación ya tenga fecha de estreno en España: el 4 de julio), la recién estrenada de Chris Weitz siguiese igual camino (si es que el público también la recompensa con su favor, claro). Y no deja de hacerme gracia que semejantes discusiones puedan producirse hoy en día, sobre todo cuando hablamos de grandes producciones que, en realidad, sólo están preocupadas, una y otra, por hacer dinero. Distinta situación se daba en los casos de títulos como “Yo te saludo, María” (Jean-Luc Godard; 1985) o “La última tentación de Cristo” (Martin Scorsese, 1988), películas que sí que pretendían reflexionar, y hasta provocar, dentro del hecho religioso. Pero, sinceramente, las polémicas en torno a lo que no son más que aparatos para recaudar me parecen más montaje que otra cosa; unas polémicas de las que, además, nadie se enteraría si no fuera por el correspondiente aparato promocional puesto en marcha por los estudios.

En la imagen: En la izquierda, Dakota Blue Richards en “La brújula dorada” © 2007 TriPictures. Todos los derechos reservados. En la derecha, el león Aslan en “Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario” © 2005 Buena Vista International. Todos los derechos reservados.

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Creo, compa Miguel A., que das enteramente en la tecla correcta cuando apuntas a la motivación comercial como sustento básico (único, más bien, en la mayoría de los casos) de polémicas de este tipo. Una forma barata (gratuita, vaya…), fácil y cómoda de ganar espacio (más aún del que ya tienen, gracias a sus megapresupuestos publicitarios) en los medios de comunicación de mayor calado y difusión. En fin…

Saludos.

Comentario #1 por Manuel Márquez
Escrito el 08.12.07 a las 12:15

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Miguel Ángel, y te felicito por el sentido común de tu artículo. También me parecen acertadas las matizaciones que haces y las referencias cinéfilas que señalas, pues no es lo mismo esta cinta que otras manifiestamente ofensivas, y hay que saber distinguir.

Está claro que aquí sólo se busca aumentar los beneficios de taquilla con esta insulsa polémica, y que la interpretación subjetiva acerca de una libertad cercenada… podría aplicarse, por ejemplo, a los regímenes políticos totalitarios del siglo pasado (recordemos la reeducación marxista marxista o nazi), y no a la Iglesia.

Yo he visto la película como un cuento fantástico de lucha entre el Bien y el Mal -como tantos otros-, donde por otra parte aparecen valores muy apreciados por la Iglesia como la amistad y lealtad, o el amor a la verdad y a la libertad. Por eso, no entiendo ese entrar al trapo…, al margen de lo que Pullman pretendiera en sus libros…

Un saludo,

Comentario #2 por Julio Rodríguez Chico
Escrito el 08.12.07 a las 12:42

“La brújula dorada”

Título original: The golden compass. Dirección: Chris Weitz. País: USA. Año: 2007. Duración: 113 min. Género: Aventuras, fantástico. Interpretación: Nicole Kidman (Marisa Coulter), Dakota Blue Richards (Lyra Belacqua), Sam Elliott (Lee Scoresby…

Trackbacks #3 por BlogdeLaButaca.net » Estrenos
Escrito el 10.12.07 a las 2:55

Pues sí, ya es ganas de buscarle cinco patas al gato por parte de la Iglesia. Pero es que ésta tiene unos ‘dejes’ que, a veces, evidencian cierta nostalgia de un pasado en el que ellos sí dictaban ‘magisterio’ en tantos países y Gobiernos.

Algo parecido ocurrió también, recientemente, con el bodrio dirigido por Ron Howard sobre el best-seller de Dam Brown, ‘El código Da Vinci’. Claro que aquí, al menos, sí había alusiones directas y explícitas.

En cualquier caso, y pese a quien le pese, el cine también está en su derecho de usar su libertad de expresión mientras no viole la ley. Faltaría más en estos tiempos.

Un saludo (por cierto, algo falla con el link del programa de cine de esta semana)

Comentario #4 por Matías
Escrito el 10.12.07 a las 16:40

Sí, Manuel; el problema es la gente que cae en esa trampa, que la hay. Parece mentira que a estas alturas todavía andemos con historias de este tipo.

Estoy totalmente de acuerdo, Julio: de hecho, la película está más que rebajada con respecto al libro. Pero, sinceramente, creo que uno puede dejarse llevar por la historia, sin más. Creo que los que hablan, tanto en este caso como en otros, incluso de signos bien distintos, de boicots o cosas así (y que afortunadamente suelen ser minoría) deberían confiar más en el sentido común de la gente que va al cine: en general, no somos menores de edad y tenemos nuestro propio criterio y discernimiento.

Tú lo has dicho, Matías: imposible añadir nada más.

Un saludo!

Comentario #5 por Miguel A. Delgado
Escrito el 10.12.07 a las 23:23

Qué fuerrte, qué fuerrrte XD Yo leí un comentario en un blog de una tía, bueno, un comentario… más bien un panfleto “talibán”, en el que lanzaba su particular campaña contra la película porque atacaba a la Iglesia. Y yo pensando que era una alelada aislada (bueno, una más de tantas; cada uno a su rollo XD), hasta que me encuentro el mismo comentario, pero firmado por diferentes personas, en otros blogs… y ya el colmo, nos llega a nosotros también XD

Y, francamente, me resulta inconcebible, pero de flipar en plastidecores XD, que en pleno siglo XXI todavía haya gente que se ponga en este plan histérico de “caza de brujas” y más sin motivo alguno. ¿Y no será cosa de la propia productora /distribuidora, puestos a pensar mal, o incluso la broma de algún ocioso? Es que me da miedo pensar que hay gente así de verdad ahí fuera XD

Comentario #6 por Tònia Pallejà
Escrito el 11.12.07 a las 3:17

No estoy de acuerdo, Matías, con eso de que el cine puede decir cualquier cosa con tal de que “no viole la ley”, sobre todo si tenemos en cuenta ciertas leyes no escritas que se refieren al respeto a la verdad, a la persona en su intimidad y dignidad… que no pueden ser atropelladas.

Además, no es cosa sólo de los tiempos, sino de entender el cine como lo que es, una manera de contar historias: si permanecen en el ámbito de la ficción, tiene todas las posibilidades que el imaginario sea capaz de crear; pero cuando “invade” la realidad, ha de esforzarse por ser respetuoso -sin llegar al rigor del libro de Historia, por supuesto- con esa verdad que intentar plasmar.

Es necesario buscar la verdad con la imagen (unas veces seriamente y otras con la comedia), o al menos trasmitir la mayor honestidad posible en lo que se cuenta y no dar gato por liebre. Y en mi opinión, ser respetuosos exige dejar un margen de libertad al espectador, y no ir sentenciando ni dejando cadáveres por el camino, caiga quien caiga, con una mirada y discurso único (Hollywood es especialista en esto). Esto es ética en el cine, al margen de la legalidad vigente o las prohibiciones, y aunque a veces no abunde, es a donde hay que tender.

Comentario #7 por Julio Rodríguez Chico
Escrito el 11.12.07 a las 23:02

Tònia, no digo yo que la distribuidora esté encantada con la polémica, pero en varios programas y espacios de medios confesionales no han hablado de la película en la semana de su estreno. Y eso, la verdad, no creo que venga subvencionado por el departamento de marketing; así que, desgraciadamente, sí que hay gente así fuera (lamento decirte) :)

Un saludo!

Comentario #8 por Miguel A. Delgado
Escrito el 12.12.07 a las 0:36

Pero a ver, los que la habéis visto, ¿me podéis explicar exactamente a qué elemento se agarran para decir que ataca a la Iglesia, religión o lo que sea? Es que al final me van a hacer ir a verla para salir de dudas XD De verdad, todo lo que he leído / visto de esta película me lleva a deducir que no es más que la enésima cinta familiar de aventuras fantásticas que sigue la misma fórmula comercial de otras tantas. De entrada, no se ven muchas posibilidades para buscarle las vueltas.

Comentario #9 por Tònia Pallejà
Escrito el 12.12.07 a las 3:35

Tònia,

al menos por lo que yo he podido ver de los e-mails que circulan en cadena por Internet, el problema no es tanto la película, que está muy descafeinada, como el hecho de que los que se oponen a la película consideran que los niños pueden acudir a los libros tras ver la película. De hecho, consideran que está disfrazado el “peligro” bajo una apariencia de cuento infantil con despliegue de efectos especiales para disimular el mensaje (puestos así, “Narnia” sería lo mismo pero al revés, y no sé yo de ninguna ridícula campaña boicoteadora por parte de los ateos que se hubiera puesto en marcha cuando se estrenó).

En el libro las referencias, desde luego, sí que son explícitas: el Magisterio es el entramado de organizaciones, con sede en Ginebra, que ha sustituido al papado después de que el último papa, Juan Calvino, decretase el fin de éste. Se nos dice que durante siglos la Iglesia ha controlado todo el poder e impedido la disidencia. Al rey de los Osos, que quiere ser humano, la señora Coulter le embauca diciéndole que la Iglesia le ha ofrecido poder ser bautizado. Y el Polvo, que en la película es algo que no se define demasiado bien, en el libro es señalado por la Iglesia como la prueba de la existencia del Pecado Original, o sea, malo; y la niña, en cambio, dice que es bueno. Eso por no hablar de la simbología que la Iglesia auspicie que se experimente con los niños extirpándoles los daimones, buscando salvarles a través de dejarles sin alma…

De hecho, el título de la trilogía (”La materia oscura”) proviene de “El paraíso perdido”, de Milton, y hay mucha influencia de William Blake en la historia de Philip Pullman. Una trilogía que, desde luego, está muy por encima literariamente de la saga de Harry Potter (señalada también, por cierto, por la Iglesia por encarrilar a los niños hacia el paganismo, ¡toma ya!) y que responde al pensamiento de su autor. ¿Eso es malo? Yo creo que no, y me parece alucinante que todavía estemos discutiendo estas cosas.

De todas maneras, insisto: prácticamente nada de esto aparece en la película. Ya lo dijo Chris Weitz en una entrevista que se publicó la semana pasada: había que respetar a los fans de la saga (muchísimos, sobre todo en los países anglosajones) y también los deseos del estudio de ganar dinero. De hecho, afirma que el Magisterio que aparece en la película remite a cualquier totalitarismo, cristiano, musulmán o comunista.

(madre mía, perdón por la lata que acabo de escribir)

Comentario #10 por Miguel A. Delgado
Escrito el 12.12.07 a las 10:03

Gracias por tus explicaciones, Miguel. La verdad es que me sorprendía muchísimo que la película por sí misma hubiera desencadenado semejante caza de brujas, pues me parecía totalmente inofensiva, aun sin haberla visto. Pero ya veo que en la novela original hay muchos más aspectos sujetos a polémica. En cualquier caso, huelga decir que rechazo la censura y persecución de la que está siendo objeto.

Comentario #11 por Tònia Pallejà
Escrito el 17.12.07 a las 13:15

Por cierto, el Vaticano ya ha condenado oficialmente la película. La nota de la agencia de prensa se puede leer aquí, por ejemplo.

Cualquier día resucitan a Torquemada.

Comentario #12 por Tònia Pallejà
Escrito el 19.12.07 a las 19:51

Pues eso, Tònia… al menos, ya está al mismo nivel de Harry Potter en la simpatía vaticana.

Un saludo!

Comentario #13 por Miguel A. Delgado
Escrito el 19.12.07 a las 23:42

Lógicamente estoy de acuerdo con lo que dices: además de respetar la ley, cosa a la que el cine está obligado como cualquier otra industria/actividad humana, el cine ha de tender a respetar ciertos mínimos de dignidad y honestidad. Ahora bien, me refería al aspecto legal de la libertad de expresión. Es decir, si tú decides hacer un documental o una cinta donde argumentas los desmanes cometidos por la Iglesia o una parte de ella a lo largo de la historia, estás ejercitando tu libertad de expresión. Si mientes o difamas en ese trabajo, por supuesto, quien se sienta damnificado por tu mensaje estará en su derecho de denunciar.

Por eso, defiendo que el cine tome posiciones frente a determinados aspectos sociales. Si no se está de acuerdo, eso es otra cosa que forma parte de la pluralidad vigente en toda sociedad democrática.

Un saludo.

Comentario #14 por Matías
Escrito el 24.12.07 a las 18:30



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