¿En qué se parecen las carreras de Orson Welles y Woody Allen? Básicamente en que, en un momento dado, los dos vieron imposible conseguir financiación en Estados Unidos para llevar adelante sus proyectos y tuvieron que buscarse las castañas en Europa, continente con fama de valorar más la cultura, aunque luego las producciones que arrasan en taquilla, en general y salvo honrosas excepciones, sean más bien del tipo “Torrente 3, el protector”, “Asterix y Obélix contra César” y cosas así. Pero bueno, ése no es el tema: no nos desviemos.

Por el contrario, ¿en qué se diferencian las carreras de Orson Welles y Woody Allen? Pues en que, mientras el primero se metió en luchas de proporciones casi homéricas por sacar adelante producciones ambiciosas en lo formal, titánicas en su dificultad e, incluso, un poco locas a secas (“El proceso”, “Campanadas a medianoche”, “Fraude”), cuya producción se alargaba durante años e incluso quedaban inacabadas (“Don Quijote de Orson Welles”), el segundo ha logrado mantener el ritmo de una película anual, a costa de transigir con las productoras de cada país, y con una bajada sensible de la calidad media de sus nuevas cintas.

Claro que ahí no terminan los parecidos: mientras Orson Welles llegó a aceptar cualquier papelillo o encargo que le permitiese financiar sus caprichos, fueran cinematográficos o no (incluido poner la voz a uno de los personajes de la primera adaptación a largo de los Transformers, lo que ya es decir), Woody Allen ha tenido que renunciar a su aislamiento de los medios, a sumergirse en campañas de promoción, homenajes y recogida de premios por doquier, a confraternizar con políticos e, incluso, irse de desmesuradas giras con la banda musical con la que antes solía pasar el rato con los amiguetes. ¿Conclusión? Ardua vida la de los genios, vaya que sí.
En las imágenes: Woody Allen y Scarlett Johansson en “Scoop” - Copyright © 2006 Focus Features, BBC Films, Ingenious Film Partners, Phoenix Wiley Productions y Jelly Roll Productions. Distribuida en España por On Pictures. Todos los derechos reservados. Orson Welles y Jeanne Moreau en “Campanadas a medianoche” - Copyright © 1965 Alpine Films e Internacional Films. Todos los derechos reservados.
Bueno, el titulillo se las trae… Al fin y al cabo, si de lo que se trataba era de incluir el nombre de Barcelona, ya podían haber buscado alguna solución menos… no sé, telegráfica.
Un saludo!
Interesante análisis comparativo, compa Miguel A., con apuntes tan concretos como certeros: ese tipo de cosas en las que no te sueles parar a pensar, y que, cuando alguien, con buena escritura, te las pone por delante, tú te limitas a exclamar: pues vaya que sí, vaya que sí… O sea, gracias…
Saludos.
De nada, compa Manuel; pero es cierto que los últimos años de Woody Allen podrían dar para todo un estudio de cómo los principios inamovibles tienen que cambiar si uno quiere seguir en el baile…
Un saludo!
Diosss, Orson Wells como Unicron en la peli de Transformers, eso si que es un trabajo de encargo y no “El Planeta de los Simios” de Tim Burton
Ya te digo, DRMANHATAN. Ahora, es increíble cómo Mr. Welles podía meterse en cualquier embolao y terminar saliendo con el prestigio bien limpio. ¡Eso sí que tiene mérito!
Un saludo!
Adiós, Woody, adiós
La verdad es que el anuncio de que Woody Allen no rodará en España ninguna de las otras dos películas que le producirá Mediapro ha sido una sorpresa; pero, en cierta manera y cuando se rebobina lo ocurrido a lo largo de estos meses durante el rodaj…
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Precisamente también me vino a la cabeza esa comparación con Orson Welles, con ese Woody Allen ‘exiliado’ de su querida Manhattan y debiendo buscarse la vida en Europa para seguir haciendo una película al año.
Y, como no, aceptando condiciones y propuestas por parte de productoras e inteses políticos. Y es que si alguien decide financiar a un artista, hay que dejarle ir a su bola, y ya está, para bien o para mal. Pero no. Y ahí está ese titulillo de ‘Vicky Cristina Barcelona’.