Pues miren, yo no sé si Francis Ford Coppola lo habrá dicho o no en una entrevista a la edición americana de la revista GQ (parece ser que ahora lo desmiente), pero me alegra que esa intervención haya servido para poner sobre el tapete algo que, en el fondo, la mayor parte de los cinéfilos pensamos: que los tres monstruos de Hollywood Robert De Niro, Al Pacino y Jack Nicholson llevan tiempo viviendo de las rentas de los papeles que les convirtieron en lo que son. Y la verdad es que me alivia, porque confieso que llevo ya algún tiempo con la mosca tras la oreja cuando veo alguna película en la que participa alguno de los miembros de tan insigne triunvirato. Porque, sinceramente, ¿cuánto hace que De Niro no interpreta algún papel en el que haga algo más que poner el piloto automático, parodiarse a sí mismo o poner caras? Lo más parecido a una interpretación fue la de “El buen pastor”, que para eso era una apuesta personal, y tampoco es que fuera a engrosar su lista de actuaciones inolvidables.

Al menos, Nicholson y Pacino se han esforzado alguna que otra vez (ahí están sus interpretaciones en, por ejemplo, “A propósito de Schmidt” o “El mercader de Venecia”, respectivamente). Pero bueno, da igual que ellos se paseen por ahí, se coloquen donde les digan, suelten sus líneas y pasen a recoger el cheque: toda la crítica y prensa especializada seguirá cayendo rendida y la taquilla (aunque creo que cada vez se deja liar menos) responderá al señuelo. Y digo yo, ¿no sería momento de que nos pusiéramos más exigentes? ¡Que ya está bien de vivir de glorias pasadas, sobre todo cuando ninguno de ellos tiene ochenta años o cosa parecida! Que se lo trabajen un poco, hombre; como diría un genial viejecito que conozco, “¡a esos, a picar piedra los ponía yo!”.
En la imagen: Robert De Niro durante el rodaje de “El buen pastor” - Copyright © 2006 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
Pues no lo sé… Normalmente, cuando los actores comienzan, es cuando se ven obligados a aceptar papeles por debajo de sus posibilidades. Y, ¿va a resultar ahora que precisamente tres monstruos de las dimensiones de éstos, que pueden dedicarse a hacer sólo lo que quieren, van a dilapidar su talento?
Por supuesto que tienen todo el derecho, pero a mí me parece una lástima como cinéfilo y espectador que, simplemente, les adora. Es como ver a un buen amigo hacer el ridículo…
Un saludo!
Pues yo creo que sí que hay que exigirles, porque en definitiva ése es su trabajo y nosotros el público, sus clientes. Igual que le exigimos al fontanero que nos arregle bien el escape de agua, o al panadero que no nos dé pan duro, o a un funcionario que… bueno, exigirle algo a un funcionario resulta infructuoso. Quizás el problema sea ése, que ese trío se nos ha afuncionariado XD
En cualquier caso, yo es que tengo debilidad por Jack Nicholson y se lo perdono todo. Pero los otros dos ya empiezan a resultar cansinos repitiendo el mismo chip siempre. De Niro y Pacino son leyendas vivas y deberían cuidar más su carrera.
De todas formas, menudo fue hablar, porque Francis Ford Coppola no es que ande precisamente muy boyante desde mediados de los 90… ¿La mayoría le conoce por algo más que por la trilogía de El Padrino? Hablando de vivir de rentas…
Pues en eso tienes toda la razón, Tònia. Pero, ¿qué quieres que te diga? Casi prefiero un retiro como el de Coppola (que, por cierto, parece que por fin va a romper) que una sobreexposición sin sentido.
Un saludo!
Me imagino que eso les ha pasado a todos los grandes monstruos sagrados (que no a todos los grandes actores) desde siempre, sólo que hoy está más acentuado. De todos modos, no son mis favoritos ni de lejos: De Niro pone cara de poker, Nicholson no puede evitar dar sus famosos saltitos y Pacino tiene ojos eternamente espantados. Me quedo con otros. Y con otras.
¡Madre mía! Y yo que creía que era duro…
Un saludo!
A mí me ha dado un poco de penita comprobar que Robert De Niro ya se dedica sólo a desmitificar su imagen de tipo duro. El papelón que ofrece en “Stardust” me recuerda a su obsesión por el “I feel pretty” de “Otra terapia peligrosa”, ya la verdad, por mucha gracia que me haga no le veo nada de mariposón a Bobby…
Pues sí: está bien la autoparodia en alguna ocasión; pero insistir en ella, es como un chiste que te repiten mil veces: al principio te hace gracia, pero cuando vas por la novecientos y pico, pues…
Un saludo!
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No estoy de acuerdo con eso de exigirle a alguien algo. Los tres son geniales, tuvieron momentos geniales, y si ahora estan descansando o viviendo de rentas, pues es su problema. En definitiva, sera que no haya proyecto que los entusiasme tanto…Eso si, que Al Pacino necesita abandonar esa risotada que desde Perfume de Mujer lo acompaña en todos sus papeles, no hay dudas…