Jueves 8 Mayo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 08.05.08 a las 19:00
Archivado en: Estrenos

Del ramillete de estrenos de este fin de semana, dos destacan por, a su manera, venir firmados por unos visionarios. El primero es una producción pequeña, argentina, pero cuyo director, Esteban Sapir, parece haber bebido del cine más clásico y anticipado a su tiempo, de producciones mudas como “Metrópolis” que hoy, milagrosamente, siguen conservando su poder de fascinación. “La antena” se revela, así, como la propuesta a priori más arriesgada y estéticamente ambiciosa, un canto a una época en la que el cine aún era la atracción que se divertía descubriendo todo de lo que era capaz.

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El segundo es radicalmente diferente, pero coincide con el anterior en que viene firmado por dos creadores a los que no se les puede negar su inquietud por llevar sus obras al límite de la estética cinematográfica. Que “Matrix” sea ya un clásico moderno no debe hacernos olvidar que supuso un osado intento por parte de los hermanos Wachowski por ampliar los límites del cine. Su nueva película, “Speed Racer”, quizá no llegue a tanto, pero su curiosa combinación entre imagen real, estética de dibujo animado y dinámica de videojuego tiene más riesgo de lo que parece en un principio. Desde luego, en uno y otro caso puede haber naufragio, pero lo que nadie les podrá negar es que, cada uno a su manera, intentan devolver la vida a un arte que, en demasiadas ocasiones, aparenta con crudeza su siglo y pico de existencia.

En la imagen: Fotograma de “La antena” - Copyright © 2007 La Doble A Productores. Distribuida en España por Sherlock Films. Todos los derechos reservados.

No es por llevar la contraria, pero en su día me parecieron completamente injustos los varapalos que recibieron los hermanos Andy y Larry Wachowski por “Matrix reloaded”, cinta que no tiene nada que envidiar a su antecesora (sí, ya sé que el desenfreno discotequero que se marcan los habitantes de Zion es un espanto, pero, en fin, ¡nadie es perfecto!). Ahora les ha entrado el capricho de llevar a la gran pantalla “Speed Racer”, una serie de dibujos animados japonesa que aquí conocemos por el título de “Meteoro”. La película tiene pinta de ser entretenida pero, en fin, lo más probable es que no deje huella alguna en el respetable.

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La otra novedad comercial de la semana es “Algo pasa en Las Vegas”, filme que también es un estreno mundial y en el que nos tocará soportar al sosaínas de Ashton Kutcher formando una pareja imposible con Demi Moore… esto… Cameron Diaz. Por lo demás, “Ausente” hurga de nuevo en las secuelas de la guerra de Iraq, así que ya se pueden imaginar que no serán muchos los espectadores que vayan a los cines a verla, mientras que el resto de propuestas de la cartelera tendrán que conformarse con disputarse las escasas salas en las que no se exhiban “Iron Man” y la mencionada “Speed Racer”. Una curiosidad: ¿de qué nacionalidad es “Casual day”? Venga, seguro que lo adivinan por su título…

En la imagen: Emile Hirsch en “Speed Racer” © 2008 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. Cameron Diaz en “Algo pasa en Las Vegas” © 2008 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Miércoles 7 Mayo 2008

Con cierto retraso, he podido ver la última cinta de Michel Gondry, “Rebobine, por favor”: una rareza, como no podía ser de otro modo. Pero una rareza simpática y divertida, original e inteligente, propia de un visionario o de un individuo desprejuiciado, y también de un videoclipero nostálgico que ama el cine y juega con la imagen sin reglas ni concierto. Quizá sea esa heterodoxia y ese espíritu burlón lo que le da una frescura que se echa en falta en el cine industrial que estamos acostumbrados a ver. Por eso, bienvenida sea esta rara avis, que nos hace pasar un buen rato y que incluso nos permite alguna que otra reflexión. Como es sabido, los protagonistas de esta comedia gamberra se ven obligados a hacer remakes “asuecados” de las películas grabadas en VHS que han borrado por accidente, hasta acabar implicando a todos los clientes del videoclub en su realización, y alcanzar un éxito comercial superior al de las grandes superficies que ya han incorporado el DVD. Las situaciones esperpénticas y absurdas son continuas en esta parodia indisimulada de la industria de cine y todo lo que la rodea (pirateo incluido), con toda la carga crítica que se quiera.

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Dejando al margen las irregularidades del guión y algunas otras carencias, lo que es indudable es la portentosa imaginación y la originalidad de la idea. El ingenio y lucidez de Gondry bien podría sacar de la crisis a una industria acomodada y estandarizada en su producción, repetitiva y previsible en sus argumentos, olvidada de los sueños que se hacen realidad en la pantalla. Porque una característica de esas peliculitas de aficionados que hacen los protagonistas es su capacidad para implicar al espectador, y encontrar ahí el éxito de taquilla (del cine o del videoclub). De alguna manera, el director sugiere algunas pautas para impulsar la industria: volver a los comienzos del cinematógrafo y recoger ingenuamente la vida como hicieron los hermanos Lumière o la magia ilusionista de Georges Méliès, hacer soñar al espectador con personajes con los que se identifican o que forman parte de su pasado (¡qué buena idea ésa de “personalizar las películas”!), o reinventar un nuevo cine independiente que no se someta al mercado… Viva la creatividad, rompamos reglas y sorprendamos al público haciendo “nuestra película”, no “otra película”, “cambiando el pasado porque nos pertenece” (eso dicen y hacen Jerry, Mike, Alma, y todo el vecindario para homenajear a su ídolo musical). En definitiva, imaginación e ideas propias para un cine nuevo y lleno de vida, cercano al espectador, capaz de crear ficción o realidad: no hay más que rebobinar, como hace el bueno de Gondry.

En la imagen: ”Rebobine, por favor” - Copyright © 2008 Focus Features y Partizan Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 6 Mayo 2008

Hace unos días hacíamos mención del escaso favor que el tráiler hace a la esperadísima última película de Sidney Lumet, “Antes que el Diablo sepa que has muerto”, desvelando detalles importantes de la trama que anulan la capacidad de sorpresa del espectador. Pues bien, no ha pasado tiempo suficiente para que se nos pase el disgusto, y ya tenemos un nuevo ejemplo, aunque en este caso no de una cinta de tan altas expectativas cinéfilas… pero bueno, sea cual sea la exigencia con la que se va al cine, nadie merece que le revienten el argumento de una película, ¿no?

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La cinta en cuestión es la nueva de Frank Darabont, “La niebla” (no confundir con el clásico glorioso de John Carpenter), la enésima adaptación de un texto de Stephen King, pero que parece tener, al menos en principio, algo más de empaque que la media de las últimas incursiones en el un tanto decaído universo del autor de Maine. Por lo que hemos podido ver en el tráiler, la historia va de pueblo tranquilo y costero que, de repente, se ve invadido por una misteriosa nube que lo cubre todo y obliga a los habitantes a refugiarse en un centro comercial… sin que nadie sepa qué es exactamente esa niebla ni de dónde viene. Suficiente para plantear una historia inquietante, ¿no? Pues para los que hicieron el tráiler, al parecer, no: a lo largo de su (para mí) eterna duración, veremos la explicación de lo que ocurre, la naturaleza de la amenaza… O al menos, lo suficiente como para que uno se ponga a mascullar y revolverse en el asiento. Aunque todo es susceptible de empeorar: encima, se trataba del aperitivo de esa joya que es “88 minutos”. ¡Anda, que menudo programa! ¿Por qué no me daría ese día un horroroso dolor de muelas que me hubiese obligado a quedarme en casa? Creo que habría salido ganando…

En la imagen: Escena de “La niebla” - Copyright © 2007 Dimension Films y Darwoods Productions. Distribuida en España por Notro Films. Todos los derechos reservados.

Lunes 5 Mayo 2008

Hubiera deseado no tener que escribir este artículo, pero la realidad se impone y el deber de no mirar hacia otro lado obliga. ¿Por qué el cine español no sale de la mediocridad? Ya hemos puesto de relieve la gran categoría de muchos de nuestros profesionales del cine en lo que a música, fotografía y otros aspectos artísticos se refiere. Y también la costumbre de algunos jóvenes directores de claudicar ante la taquilla con productos “made in USA”, o la resistencia a potenciar un cine genuinamente autóctono o cultural. El reciente estreno de “Cobardes” nos permite ahora denunciar algunos de los males de nuestro cine, sin que ello se convierta en un “bullying” a nuestros compañeros del cine. Aparte del laudatorio intento por acercarse a la realidad social de la calle, por evidenciar los problemas de incomunicación familiar o de falta de autoridad paterna y educativa —en realidad, los adolescentes sólo pagan los platos rotos por sus mayores—, ¿qué grietas deja ver la película de José Corbacho y Juan Cruz?, ¿dónde falla una y otra vez el cine español?, ¿por qué esa crisis y esa indiferencia que provoca en el espectador? Intentaremos a continuación identificar la cuestión a partir de esa película.

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Ante todo, pienso que el problema principal está en la falta de buenos guiones. Los personajes se construyen muchas veces sin fuerza ni verosimilitud, las tramas avanzan sin el ritmo adecuado a la historia de que se trate, y la puesta en escena resulta a menudo poco natural. En el caso concreto, a “Cobardes” le pierde el artificio de una historia que no sabe conformarse con el tema central y tratarlo con profundidad y atendiendo a los matices, que se llena de grandes pretensiones de denuncia (sobra lo del italiano corrupto, por ejemplo) y que se pliega ante los tópicos ideológicos de siempre (está de más la caricatura del prepotente concejal conservador). Sus personajes pasan a ser estereotipos sin vida propia, también por una deficiente dirección de actores, algo bastante general en nuestro cine y que sería el segundo handicap: ni los chavales ni los adultos se libran de los clichés televisivos, y sus miradas carecen de fuerza interior hasta parecer marionetas en manos del guionista.

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Hablando de las interpretaciones, no sé si tenemos o no buenos actores —hay películas en las que algunos demuestran no ser malos, sin ser excepcionales—, pero qué bueno sería que un buen grupo de ellos recibieran unas clases de dicción que les reportase autenticidad, frescura, espontaneidad. Y con eso estamos ante la tercera asignatura pendiente en el territorio nacional. Con todo, lo que sí parece es que unos y otros —directores, guionistas y actores— miran a la taquilla o a sí mismos con lamento y autocomplacencia, que se esfuerzan en tocar muchos palos sin profundizar en ninguno, y también en dar al público lo que pida (como las series de televisión). Por eso, tendrían que hacer caso a Corbacho y Cruz, y no ser cobardes —sin ánimo de ofender—para reconocer la mediocridad existente —“Cobardes” llega como una de las triunfadoras del pasado Festival de Málaga, y ciertamente está por encima de la media—. Así las cosas, sólo queda demostrar más profesionalidad al escribir guiones, al dirigir a los actores, al dar vida (auténtica) a los personajes, y entonces… otro gallo nos cantará.

En las imágenes: Distintos momentos del rodaje de “Cobardes” - Copyright © 2008 Filmax Entertainment, Castelao Productions, Antena 3 Films y Hospiwood. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

Domingo 4 Mayo 2008

Pocas veces uno siente tanta indignación como cuando tiene la impresión de que le están tomando el pelo. Eso, que es extensible a todos los aspectos de la vida, también ocurre si nos referimos a nuestra cinefilia. Si de lo que se trata es de que a uno le den gato por liebre, atraído por el canto de sirenas de una oferta que despierta nuestras mejores expectativas como espectadores nos encontramos con que lo que nos dan es una cinta hecha sin ningún criterio, sin pies ni cabeza, todo ello camuflado bajo la aparente garantía de calidad que supone contar con uno de los grandes de Hollywood al frente del cartel, quizá la palabra más acorde sería la de estafa… artística, pero estafa al fin y al cabo.

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Si hemos convenido en que un puñado de actores, de los cientos que aparecen cada año, reinen a una determinada altura, no es sólo porque nos hayan regalado alguno de esos momentos inolvidables que jalonan la memoria de cualquier amante del cine, sino porque tendemos a pensar que cualquier proyecto que elijan, aunque sea comercial, mantendrá siempre unos mínimos de calidad (o, dicho de otro modo, de dignidad). Sin embargo, el señor Al Pacino, como alguno más de su quinta, directamente se ha reído de nosotros aceptando participar en un bodrio de proporciones tan monumentales como este “88 minutos” que, sinceramente, ojalá alguien me borrase del recuerdo en plan “¡Olvídate de mí!”. Desde luego, para quien esto escribe, queda claro: el Al Pacino actor ni está (y ya ni se le espera, visto lo visto) desde “El mercader de Venecia”; en su lugar, nos ofrecen un clon chapucero con pelucón imposible, y con una capacidad interpretativa equivalente a cero. Es una pena, pero lo superaremos: por muy estrellas que sean, no son el centro del universo.

En la imagen: Al Pacino en “88 minutos” - Copyright © 2007 Millennium Films, Randall Emmett/George Furla Productions, Equity Pictures Medienfonds GmbH & Co. KG III y Nu Image Entertainment. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

Sábado 3 Mayo 2008

Tras la buena impresión que me dejó hace un par de años “Tsotsi”, tenía interés en ver la evolución de su director, el sudafricano Gavin Hood. El reciente estreno de “Expediente Anwar” me ofrecía la ocasión de comprobar qué quedaba tras el éxito, y en qué se veía obligado a ceder ante los imperativos de la industria. Algunas críticas no eran muy entusiastas y resaltaban su falso y pretencioso guión —con triple salto mortal incluido en el desenlace—, y un mensaje excesivamente presente que llegaba a asfixiar la trama. Sin embargo, algunos comentarios de los lectores destacaban positivamente el clímax de tensión y/o amor que cogía la atención y encogía el ánimo del espectador. Por todo eso, me decidí a sacar la entrada y ver por mí mismo esta nueva aproximación a la guerra de civilizaciones que el tercer milenio nos ha traído, con los derechos individuales y la seguridad nacional en colisión, y con el miedo de telón de fondo.

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Para empezar, me encuentro con una trama más complicada y artificiosa, enmarañada en unos momentos y confusa en otros. Una estructura circular con un uso cuestionable del flashback por lo poco trasparente que resulta el conjunto, y por algunos detalles excesivamente subrayados que el director necesita introducir para poner algo de orden en el caos. Es cierto que hay tensión emocional porque el falso culpable siempre saca de quicio a cualquiera y uno siente que le podría ocurrir a él, y también que la crudeza de las torturas no deja a nadie indiferente porque son tan bestiales como explícitas e inadmisibles. Sin embargo, pienso que Gavin no ha dibujado sus personajes como en su anterior película, que no dota a Douglas de un pasado del que huir como había hecho con el joven Tsotsi, y que tampoco es fácil creerse su ingenuidad hasta los interrogatorios y que decida entonces echar por la borda su carrera en la CIA; lo mismo sucede con el ayudante del senador, que por una amiga de años atrás (aunque fuese una antigua novia) parece dispuesto a partirse la cara y actuar, de pronto, tan poco “políticamente”.

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Sin embargo, las dos películas apuestan por la redención desde la violencia, a partir del contacto con la humanidad perdida. Esta nota parece ser una constante del director, que entiende que siempre queda un poso de bondad hasta en el más malvado y desaprensivo de los individuos, y que siempre pueden volver a brotar esos deseos de justicia y amor… En la primera, teníamos un bebé indefenso que despertaba el afecto que no tuvo Tsotsi, y que le obliga a frenar en su huida hacia la deshumanización. Ahora es la imagen de un hombre humillado al que espera una mujer y unos hijos lo que propicia la redención de alguien sin identidad clara ni familia conocida, como si Douglas deseara para sí la vida de su víctima: así, los silencios y gestos ambiguos —bien Jake Gyllenhaal— dejan paso a la acción heroica y decidida de quien ha sentido empatía con su “secuestrado”. Con todo, me planteo si esta práctica del “contraste” al retratar al personaje no será excesivamente manipuladora y fácil, si es necesario bajar a las profundidades de la barbarie —tortura policial o violencia callejera— para resaltar la humanidad de cualquier persona y empujarla a realizar una buena acción. En fin, esta es la opción elegida por Gavin.

En las imágenes: Arriba, ”Tsotsi” © 2005 Vértigo Films. Todos los derechos reservados. Abajo, ”Expediente Anwar” © 2007 Tripictures. Todos los derechos reservados.

Viernes 2 Mayo 2008

¿Habrá hecho Sidney Lumet algo inconfesable para merecer semejante castigo? O mejor dicho, ¿se lo habrá hecho a España? O más concretamente, ¿a la distribuidora que le ha tocado en suerte? (por decirlo de algún modo). Porque lo cierto es que lo de “Antes que el Diablo sepa que has muerto” es de traca: al parecer, nada importa que los ecos que nos llegan, desde aquellos lugares donde sí que han tenido la oportunidad de verla, no puedan ser más elogiosos, lo que ha hecho que los cinéfilos alberguemos la razonable esperanza de encontrarnos ante una de esas cintas que justifican y nos compensan por tantas horas desperdiciadas en mal cine. No señor, eso a la distribuidora parece traerle sin cuidado, porque llevamos ya varios anuncios fantasma de estreno (con un cambio de título por medio), incluyendo alguno que se cayó de la cartelera casi el día anterior en que debía llegar.

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Ahora se dan otras fechas, pero francamente ya no me creo nada, y no pienso publicitar ninguna hasta que no vea la película con mis propios ojos en una sesión comercial de un cine real. Pero no contentos con eso, este pasado fin de semana he visto el tráiler que la anuncia… y bien, al respecto sólo puedo decirles una cosa: si ven que comienza y de verdad tienen deseos de disfrutar algún día de la película, tápense los ojos y los oídos (ya, ya, es difícil, pero no duden en recurrir a su partenaire en caso necesario, si es que van acompañados), porque lo que el avance muestra de la trama es simplemente indignante, revelando algunas sorpresas del guión que, francamente, mejor se las hubieran ahorrado. Vale que el cine está en crisis por muchas y variadas razones, pero uno no puede entender cómo gente que arriesga su dinero en este negocio puede hacer las cosas tan rematadamente mal; si a ellos no les importa, ¿qué esperanza nos queda a los demás?

En la imagen: Sidney Lumet (izquierda) junto a Albert Finney durante el rodaje de ”Antes que el Diablo sepa que has muerto” - Copyright © 2007 Funky Buddha Group, Capitol Films, Unity Productions y Linsefilm. Distribuida en España por A.Zeta Cinema. Todos los derechos reservados.

Jueves 1 Mayo 2008

Aunque haya llegado la primavera, todos sabemos que ésta no es la época más florida del año para el cine. Sin embargo, podemos recomendar algunos títulos recientes, que habría que añadir a los del mes pasado que aún permanecen en cartelera. Entre el cine más comercial y para un público amplio que prefiera las historias americanas, tienen interés tanto “La familia Savages” como “El último gran mago”, ambas con temática familiar de fondo: en la primera, tenemos a dos hermanos —excelentes interpretaciones— que se reencuentran y tienen la oportunidad de enderezar sus vidas al atender a su padre con alzheimer; en la segunda, asistimos al espectáculo del gran Houdini —buena ambientación— donde la magia y el amor hacen que nada sea lo que parece. Muy original y sugerente, además de divertida, es “Lars y una chica de verdad”, película independiente americana en la que un niño grande y enfermo por falta de afecto se acerca a las realidades más humanas a través de una muñeca: una fábula positiva y esperanzada sobre la solidaridad y la educación sentimental. Más cine de producción americana pero con estética danesa nos ofrece Susanne Bier —directora de “Después de la boda”— en “Cosas que perdimos en el fuego”, otro intenso drama familiar sobre la ausencia y la lucha por la vida a partir del amor, con Benicio del Toro y Halle Berry de protagonistas.

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De carácter algo más minoritario pero excelente factura y exquisita sensibilidad son “La banda nos visita”, película de trama mínima sobre la convivencia de árabes e israelíes, a través de la historia de unos personajes tan entrañables como simpáticos; y “Mil años de oración”, ganadora de la Concha de Oro de San Sebastián, con un Wayne Wang que mira hacia su Hong Kong natal para hablar del encuentro de civilizaciones y el entendimiento entre generaciones distintas, a partir de la visita de un padre chino a su hija emigrante en los Estados Unidos. Otro director oriental, Yôji Yamada cierra su trilogía de samuráis con “Love & honor”, en el mismo tono humanista y crepuscular y con idéntica maestría que en sus anteriores entregas. Por último, una propuesta necesaria aunque tremendamente dura y dramática, y por tanto sólo para un público adulto: “Ahlaam (Sueños)”, cinta iraquí que recoge —con un tono hiperrealista y cuasi-documental— la tragedia de un pueblo enloquecido por la guerra, con tres personajes que coinciden en un psiquiátrico en el momento en que las tropas americanas bombardean Badgad y Saddam Hussein es derrocado.

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Entre lo que nos ha llegado en formato DVD, podemos rescatar algunos títulos para públicos y momentos distintos. Quien prefiera sentimientos a flor de piel —quizá excesivamente dulces y sensibleros—, los encontrará en la atrevida y taquillera “Encantada: La historia de Giselle”, con personajes de cuentos de hadas y princesas que recorren las calles de Manhattan. Más refinamiento y calidad artística encierra la francesa “Las aventuras amorosas del joven Molière”, aproximación apócrifa al famoso dramaturgo, que encontró en una joven dama su fuente de inspiración. El elenco de actrices y sus magníficas interpretaciones en “El atardecer” logran que merezca la pena ver esta preciosa historia de amor llena de melancolía, en lo que es un encuentro con la vida y también con la muerte. Y por eso de no hacer un feo al cine español, dos cintas aceptables aunque no plenas de acierto, “14 kilómetros” y “Mataharis”: la de Gerardo Olivares nos acerca al mundo de los inmigrantes subsaharianos con una ficción de tono documental y cuidada fotografía; y la de Icíar Bollaín a las difíciles relaciones sentimentales de tres parejas, con fondo social incluido. Por último, destacar la edición de “Persépolis”, película francesa de animación en la que la iraní Marjane Satrapi adapta sus memorias —con cierta carga ideológica— en el periodo del fundamentalismo islámico, con una ágil narrativa y unos dibujos planos en blanco y negro pero llenos de expresividad.

En las imágenes: Arriba, “Lars y una chica de verdad” © 2007 Versus Entertainment. Todos los derechos reservados. Abajo, “Mil años de oración” © 2007 Karma Films. Todos los derechos reservados.

Miércoles 30 Abril 2008

Como a mi compañero Miguel Ángel Delgado, también a mí me ha sorprendido la cantidad de comentarios que ha suscitado la película “Juno”. Y sobre todo el carácter discursivo sobre cuestiones morales que la historia del embarazo adolescente-aborto-adopción ha provocado. Se nota que la película ha llegado al público, y parece que ha afectado a sus ideas porque más de uno se ha “lanzado” a dar su opinión sobre aspectos existenciales y no cinematográficos. Veo que a un lector le parece «neoconservadurismo progre» y «folletín antiabortista», mientras que otro la califica como atrevida por «decir las cosas claras y sin tapujos […], no como en su conservador país», y otro habla de que «tenía que quedarse con el bebé, ya que lo había tenido» ya se ve que hay distintas sensibilidades y percepciones. También hay quien lo tacha de «cuento americano» porque está lleno de improbabilidades… ¿pero no se trataba de un guión construido desde la ficción?

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Sin embargo, este último comentario no deja de tener su interés porque ciertamente estamos ante un producto típicamente americano. Y lo es por dos factores: en primer lugar, como ya decía en mi crítica, por el carácter pragmático de la protagonista a la hora de afrontar los problemas, siempre mirando hacia delante y buscando una solución, sin detenerse en especulaciones teóricas o grandes profundidades morales: aquí y ahora tenemos esto (un embarazo), se nos ofrecen estas posibilidades (aborto, adopción, quedarse con el niño), y elijo ésta que me parece la mejor (en este caso, adopción); en segundo lugar, porque se nota que Jason Reitman apuesta por la libertad como un absoluto, por la libre elección del individuo en sus concretas actuaciones, sin tener en cuenta ningún valor moral objetivo o previo: Juno podía haber hecho una u otra cosa, y para Reitman todo estaría bien, por lo que yo no veo al director como un antiabortista, sino como un liberal a ultranza.

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Idéntica postura adoptó antes en “Gracias por fumar”, alegato contra la manipulación de la verdad y de la vida de los acosados fumadores… por el poder político, periodístico o por otros “grupos de presión”; entonces, el habilidoso y maquiavélico Naylor decía ante la comisión presidida por el senador: «a mi hijo, cuando sea mayor de edad, si quiere fumar, yo le compraré su primera cajetilla [aunque sepa que le matará]». Por eso, ante este cruzado de la libertad, no creo que tenga mucho sentido esa cascada de comentarios morales —aunque están en su derecho, por supuesto, y se agradecen las opiniones— sobre comportamientos de Juno, padre, madre, amiga, amigo, madre adoptiva…, porque el tema de fondo es, simplificando, que ”no hay verdad por encima de mi libertad, y todo es válido aunque mate o me mate”. Eso sí, en lo que todos parecen estar de acuerdo es que “Juno” (también “Gracias por fumar”, en mi opinión) es una película entretenida, divertida, fresca, positiva, bien llevada y mejor interpretada…, algo que podemos festejar y algo que también es propio de ese joven país que está al norte de México y al sur de Canadá.

En las imágenes: Arriba, Ellen Page en “Juno” © 2007 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Abajo, Aaron Eckhart en “Gracias por fumar” © 2006 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.